jueves, 3 de septiembre de 2009

ADVENTISTAS DEL SEPTIMO DIA

En el siglo XIX, en Norteamérica surgieron muchas sectas. De los Bautistas salieron los Adventistas y tras ellos los Testigos de Jehová y los Mormones. El Adventismo fue iniciado por William Miller, un granjero de Pennsylvania quien nació el 15 de febrero, de 1782, en Fitsfield y murió en Low Hampton el 20 de diciembre de 1849.

El Adventismo pretende determinar el día del advenimiento de Cristo

El fin del mundo en 1843

El Señor Miller era considerado entre sus amigos como un Bautista consagrado, desinteresado y humilde. Empezó a estudiar la Biblia cuando tenía 34 años, sin método teológico, solo orientado por un libro de concordancias. Le llamaron la atención los libros de Daniel y del Apocalipsis, y motivado por los vaticinios que en ellos se hacen acerca de la venida del Mesías, se empeñó en calcular la fecha del retorno glorioso de Cristo. Durante dos años hizo y corrigió muchos cálculos.

Lamentablemente partía de la falsa premisa de que cuando el profeta Daniel (8,14) habla de "días" debe leerse "años".

El Señor Miller anunció, en 1818, que el fin del mundo sería el 21 de marzo, de 1843. Las iglesias bautistas abrieron sus puertas a la predicación de Miller ante tan fabuloso descubrimiento. Hubo grandes concentraciones en Boston y New York y muchas personas acogieron el llamado de Miller a la conversión y a la penitencia en preparación al fin. Cosa buena es la conversión, pero debe ser basada en la verdad.

Al acercarse la fecha anunciada para el fin del mundo, muchos adventistas liquidaron sus negocios, regalaron sus propiedades y vistieron túnicas blancas para subir tras de Cristo al cielo. Ya que nada sucedió, un discípulo de Miller, Samuel S. Snow, propuso a su maestro que revisara los cálculos para ver si había habido algún error. Así lo hizo y fijó como nueva fecha el 21 de marzo de 1844 y después el 22 de octubre de 1844... Desilusionados, los bautistas lo expulsaron de esta denominación.

Explicaciones para la Gran Decepción

Al día siguiente de la "Gran Decepción", un adventista, Hiram Edson, dijo que había tenido una visión. Según ella, el día 22 sí había sucedido algo grandioso, pero no en la tierra sino en el cielo, en donde de modo invisible para los hombres, Jesucristo había pasado del "lugar santo" al "Santuario Celeste" o Santo de los Santos. Esto no tiene ningún fundamento en la fe cristiana ya que Jesucristo, desde que ascendió al cielo, está el la máxima gloria.

Además, dijo Edson, Jesús había comenzado ese día el juicio de los muertos y que apenas terminara de juzgarles, seguiría con los vivos. Esta explicación la dio hace 140 años y los Adventistas todavía la sostienen. Una vez mas, se trata una doctrina sin ningún fundamento fuera de Hiram Edson.

Los Adventistas continúan poniendo gran afán de elucidar el advenimiento del Señor según bases poco sólidas. No les gusta hablar de los escandalosos fracasos del pasado, pero, cuando son presionados, suelen decir sin justificación alguna, que los libros y la historia han sido "adulterados". Es decir, simplemente niegan la realidad que se puede constatar acudiendo a los periódicos de la época que se encuentran en las mayores bibliotecas públicas de ciudades de Estados Unidos.

La Parusía

Todos los cristianos sabemos que Jesús volverá a la tierra en gloria. Lo profesamos en el Credo. La Biblia nos invita a prepararnos para su segunda venida; pero no sabemos el día ni la hora. Por lo tanto, "mientras aguardamos el momento glorioso del retorno de Cristo", hemos de esforzarnos por vivir responsablemente nuestra vida, vivir en la justicia, en la paz, el amor y progresando hasta llegar a la estatura de Cristo.

Los adventistas utilizan los siguientes textos Bíblicos para su teoría sobre la Parusía: (Juan 14,3; 1,4-8; 17,13; Romanos 15,13; Hebreos 10,32-35). Pero los desenfocan de la visión de conjunto, y se equivocan al querer precisar el momento y la manera en que se realizará esa misteriosa venida mas allá de lo que se puede prudentemente interpretar en la Biblia.

Según los adventistas, Dios destruirá el mundo y no los hombres con sus armas; hablan del gozo que debe causar este encuentro definitivo con Dios, insisten en el milenio, o sea los mil años del reino glorioso de Cristo antes de la definitiva aniquilación de los malos. Esta falsa doctrina se llama "milenarismo". Ver también: "Fin del mundo"

La Señora White

El esfuerzo adventista de Miller habría sucumbido tras sus fracasadas predicciones de no haber surgido una segunda fundadora del movimiento, Elen Gould Harmon, metodista, expulsada de su Iglesia a causa de sus ideas sobre el fin del mundo.

Elen, nació en Maine en 1827. Su constitución era muy enfermiza. A los 9 años recibió una pedrada en la cabeza que le causó tener muchas visiones. A los 13 años, oyó predicar a Miller, y se hizo adventista. En 1844, una "visión divina" le ordenó escribir sus revelaciones, y en 1846, se casó con James White, quien le dio el apellido con que se hizo famosa.

Los esposos White predicaron por muchos lugares y formaron predicadores de su doctrina. La señora White fundó la revista "The Advent Review and Sabbath Herald" y escribió nueve volúmenes de explicaciones acerca de la vida espiritual y la buena salud, y fundó un Instituto para la Reforma Sanitaria.

Escribió muchos libros entre ellos "Joyas de los testimonios", "El deseado de todas las gentes". Al enviudar en 1881, la señora White predicó por Norteamérica, Europa y Australia, murió en California en 1915. Los adventistas la consideran como una mujer de gran talento y como una profetisa.

Domingo o Sábado: ¿Cuál es El Día del Señor?

Quizás haya visto usted letreros exhortando a celebrar el día del Señor el sábado y no el domingo. Esta práctica es central para los adventistas pero procede de un grave error sobre la identidad y misión de Jesucristo.

Pai Bates, lanzó en 1860 la idea de volver a honrar a Dios en los sábados como en el Antiguo Testamento, en vez de la práctica cristiana de celebrar el Día del Señor los domingos. Los esposos White acogieron la idea en 1868 y luego dijeron que les había sido confirmado por unos "mensajes angélicos" y sobre todo por una visión. La posición de los esposos White tomó tal importancia para los adventistas que estos llegaron a denominarse "del séptimo día".

Los adventistas son capaces de interpretar muchos textos sin ninguna base literal, por ejemplo, ya vimos como interpretaron a Daniel 8,14 de manera que "días" significaran "años". Sin embargo, en cuanto al mandamiento de dar culto a Dios el sábado, se aferran a la letra en forma absoluta, a pesar de que contradice la práctica cristiana universal desde el tiempo de los apóstoles. Por eso acusan a la Iglesia Católica de violar la Palabra de Dios al tener el domingo como el día del Señor.

La doctrina adventista

Los adventistas consideran las Sagradas Escrituras como el fundamento de su fe y su moral, pero al interpretarlas las toman tan a la letra que se les ha llamado "Los más fundamentalistas de los fundamentalistas". No tenemos razón de dudar que sus estudios sean sinceros y reverentes, pero los criterios de lectura y de interpretación literal que siguen, los conduce a conclusiones humanas muy distantes de la interpretación ortodoxa. No toman en cuenta el sentido de las palabras como las entendió la Iglesia desde el principio, sino que optan por una nueva interpretación que parte del siglo XIX. Por eso su insistencia fallida en la fecha de la venida de Cristo o la observancia del sábado.

Una de las más serias desviaciones de la doctrina adventista es su explicación acerca del sacrificio expiatorio de Cristo, que ya no sería la muerte del Señor en la Cruz, ni la intercesión del Resucitado en el cielo, sino el paso que, según ellos, dio Jesús en 1844 hasta el lugar santísimo, para "completar y perfeccionar así su expiación." Esta doctrina la basan en la visión de Hiram Edson al respecto, la cual no tiene ninguna relación con la Biblia ni con la Tradición de los Apóstoles.

Los Adventistas son asiduos lectores de las Sagradas Escrituras, lo cual es muy bueno. Pero ignoran totalmente los pasajes Bíblicos que no concuerdan con sus ideas. Por eso sostienen los siguientes errores:

1- No creen en la inmortalidad del alma
2- No creen en el infierno ni en el purgatorio.
3- No oran por los muertos de quienes afirman que están en un estado de silencio e inactividad hasta que sean resucitados o aniquilados. Sobre esto, ver: Luc 16,22-30; Apo 6,9-10.

Muchos de sus errores los transmitieron a los Testigos de Jehová, pues Russel, el fundador de los Testigos, decía que Miller era su precursor.

Su concepto de Iglesia excluye a las demás confesiones cristianas. En particular, respecto a la Católica se muestran agresivos y colman de improperios al Papa y a la Jerarquía.

Sus celebraciones sacramentales son: el bautismo solo para los adultos conscientes y arrepentidos; la Eucaristía, celebrada cada tres meses con pan ácimo y jugo de uva no fermentado. Esta celebración va precedida por el lavatorio de los pies y se caracteriza por la espontaneidad en sus oraciones. (No se trata de la Presencia substancial de Cristo)

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