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domingo, 27 de enero de 2019

EL CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO CON SUS CITAS BÍBLICAS



EL CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO CON SUS CITAS BÍBLICAS



Uno de los criterios usados por los obispos del siglo IV, para seleccionar los libros que conformarían la biblia de la Iglesia Católica, fue el credo. Ya que no contaban con un libro o catálogo que les indicara cuáles libros admitir y cuáles descartar, decidieron hacer un listado de todas las creencias de los apóstoles, según las enseñanzas dejadas por ellos. De esa manera se seleccionaron todos los libros siguiendo estos tres criterios:

1. Que hubieran sido escritos por alguno de los apóstoles o por alguno de sus discípulos.
2. Que hubieran sido usados en la liturgia de las Iglesias Apostólicas (Roma, Corinto, Jerusalén, Antioquía, Éfeso).
3. Que su contenido estuviera en conformidad con la lista de creencias, o sea el Credo.

CREDO
• Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, (Génesis 1,1 – 2,24)
• de todo lo visible y lo invisible. (Col 1,16)
• Creo en un solo Señor, Jesucristo, (1 Tim 6,15)
• Hijo único de Dios, (Jn 1,14) (1 Jn 4,9)
• nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios (Jn 1,1),
• Luz de Luz, (Jn 1,4-5)
• Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, (Filip 2,6-7)
• de la misma naturaleza del Padre, (Heb 1,3)
• por quien todo fue hecho; (Col 1,15-16)
• que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, (Jn 3,17) (Filip 2,7)
• y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, (Mt 1,25)
• y se hizo hombre; (Jn 1,14) (Gál 4,4)
• y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; (Mc 15,15) (Jn 19,16) (Jn 19,18) (Lc 23,33),
• padeció y fue sepultado, (Mc 15,37) (Lc 23,46) (Mc 15,46) (Jn 19,42),
• y resucitó al tercer día, según las Escrituras, ( EL CENTRO DE NUESTRA FE Mateo 28,6 / 1 Cor 15,14-32)
• y subió al cielo, (Hch 9,11)
• y está sentado a la derecha del Padre; (Hch 7,55-56) (Heb 1,3)
• y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, (Mt 16,17) (Ap 22,12)
• y su reino no tendrá fin. (Ap 21,22)
• Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, (Gén 2,7) (1 Cor 6,19)
• que procede del Padre [y del Hijo], (Jn 14,16) (Jn 20,22)
• que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria (Lc 1,35) (Heb 9,14) (Sal 139),
• y que habló por los profetas. (Ef 3,5) (1 Cor 2,10)
• Creo en la Iglesia, que es – «Una» (Mt 16,18) (Ef 4,4-5) – «Santa» (Ef 5,25) (Rom 11,16-18), – «Universal o sea Católica» (Mt 28,19) y – «Apostólica» (Hechos 2,42) (Ef 2,20)
• Confieso que hay un solo Bautismo (Ef 4,4-5)
• para el perdón de los pecados. (Hch 2,38) (1 Ped 3,21)
• Espero la resurrección de los muertos (1 Cor 15, 51-54)
• y la vida del mundo futuro. (1 Tes 4,16-17) (Ap 21,22)
Amen

El Credo Niceno-Constantinopolitano en Latin y Español


El origen y la historia del Credo de Niceno-Constantinopolitano, está en los Concilio Ecuménico de Nicea I (año 325 D.C.), y aprobado en forma ampliada en el Concilio Ecuménico de Constantinopla I (año 381 D.C.), es la profesión de la fe cristiana, común a la Iglesia Católica, a todas las Iglesias Ortodoxas separadas de Roma y a la mayoría de las denominaciones protestantes.



Credo Niceno-constantinopolitano (Latin)

Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem caeli et terrae, visibílium óminum et invisíbilium.

Et in unum Dóminum Iesum Chrustum Filium Dei unigénitum.  Et ex Patre natum ante ómnia saécula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero. Géntium, non factum, consubtantialem Patri: per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de caelis. Et incarnatus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine et homo factus est. Crucifixus étiam pro nobis: sub Póntio Piláto passus et sepúltus est. Et resurréxit tértia die, secúndum scripturas.  Et ascédit in caelum: sedet ad déxtram Patris. Et íterum ventúrus est cum glória inducáre vivos et mortuos: cuius regni non erit finis.

Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem: qui ex Patre et Filióque prócedit.  Qui cum Patre et Filio simul adorátur et conglorificátur; qui locútus est per Prophétas.

Et unam sanctam catholicam et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum baptisma in remissiónem peccatórum. Et exspécto resurrectiónem mortuórum. Et venturi saéculi. Amén








 Credo Niceno-constantinopolitano (Castellano)

Creo en un solo Dios; Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.


Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.




lunes, 11 de febrero de 2013

Biografía de Benedicto XVI

Lugar de su nacimiento. Ciudad de Marktl en Alemania El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, un Sábado Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania; y fue bautizado ese mismo día. En sus memorias, reflexionando sobre el hecho, dice: “ser la primera persona a ser bautizada en el Agua Nueva de la Pascua era visto como un acto muy significativo por parte de la Providencia. Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido inmerso en el Misterio Pascual de esta manera;...cuanto más lo reflexiono, tanto más me parece apropiado a la naturaleza de nuestra vida humana: aún esperamos la Pascua definitiva, aún no estamos en la plenitud de la luz, pero hacia ella caminamos llenos de confianza.” A Ratzinger se le hace difícil decir cuál es propiamente su pueblo natal. Al ser su padre miembro de la policía rural, era frecuentemente trasladado, y toda la familia con él, así, muchas veces tuvieron que ponerse en camino. En 1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning, pequeño pueblo a orillas del río Salzach, en la frontera con Austria. En diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el nacional-socialismo, la familia Ratzinger se ve obligada a mudarse a Auschau am Inn, al pie de los Alpes. En 1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al retiro y se muda con toda la familia a Hufschlag, en las afueras de la ciudad de Traunstein, donde Josef pasaría la mayor parte de sus años de adolescente. Es aquí que inicia sus estudios en el Gymnasium de lenguas clásicas, donde aprende latín y griego. En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando el primer paso en su carrera eclesiástica. En 1943 como miembro del escuadrón antiaéreo de la milicia alemana En 1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak (escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases tres veces por semana. En septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger es relevado del Flak y regresa a casa. En noviembre pasa por el entrenamiento básico en la infantería alemana, mas debido a su pobre estado de salud, es exceptuado de buena parte de los rigores propios de la vida militar. En la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas, Joseph Ratzinger deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein. Cuando finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad, establecen su centro de operaciones en casa de los Ratzinger, identifican a Josef como soldado alemán y lo envían a un campo de prisioneros de guerra. El 19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en Traunstein, lo sigue su hermano Georg en julio. En noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg, reingresan al seminario. En 1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches Georgianum, un instituto teológico ligado a la Universidad de Munich. En 1951, el 29 de junio, Joseph y su hermano Georg son ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la catedral de Freising, en la Fiesta de los Santos Pedro y Pablo. En 1955 como conferencista de teología en Fresig, Alemania Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising. En 1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich. Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo importante:”Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche” (El Pueblo y la Casa de Dios en la doctrina de Agustín sobre la Iglesia). Ratzinger dedica su “Habilitationsschrift” –trabajo original de contribución a la investigación, con la finalidad de habilitarse para la docencia universitaria– a la revelación y a la teología de la historia de San Buenaventura. En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal del teología fundamental en la Universidad de Bonn. En agosto de ese año, su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965 asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings de Colonia. En 1963 se traslada a la Universidad de Münster, y en diciembre de ese año, fallece su madre. En 1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen. Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor Hans Küng . Ratzinger había conocido inicialmente a Küng en 1957 en un congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el trabajo doctoral de Küng sobre Karl Barth, dice Ratzinger: “Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues, a pesar de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con placer y el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su rectitud me gustaron bastante. Así se estableció una buena relación de amistad, aún cuando poco después...una seria discusión comenzó entre nosotros acerca de la teología conciliar.” En 1968 un ola de levantamientos estudiantiles barrió Europa, y el marxismo rápidamente se convirtió en el sistema intelectual dominante en Tübingen, adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes sino inclusive al cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación de la religión a la ideología política marxista, Ratzinger anota: Existía una instrumentalización por parte de las ideologías que eran tiránicas, brutales y crueles. Esa experiencia me dejó claro que el abuso de fe debía ser precisamente resistido si se quería mantener el querer del Concilio. En 1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de Tübingen, se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de profesor en la Universidad de Ratisbona. Luego es nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero Teológico de los Obispos alemanes. En 1972, Ratzinger, con Balthasar, De Lubac y otros lanzan la publicación teológica Communio, une revista periódica de teología católica y cultura. Como Arzobispo de Munich y Freising, Alemania En marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich y Freising, convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años, asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis. Es urgido por su confesor a aceptar el cargo y escoge como su lema episcopal la frase de la carta de Juan, “Cooperador de la verdad”, y razona: “Por un lado, me parecía ser la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de todas las diferencias de modo, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y por otro lado, porque en el mundo de hoy, el tema de la verdad ha desaparecido casi totalmente, pues aparece como algo demasiado grande para el hombre, y sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad”. Es consagrado el 28 de mayo por el Obispo de Würzburg, Josef Stange. En junio de ese mismo año, es creado cardenal presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino. Ese año también, asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Vaticano. En 1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de septiembre. En octubre de ese año, participa en el Cónclave que elige a Juan Pablo II. En 1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II a presidir el Sínodo especial para los laicos. Poco después, el Papa lo invita a encargarse de la Congregación para la Educación Católica. Ratzinger declina, pues considera que no debe dejar tan pronto su misión en Münich. En 1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica Internacional. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Münich-Freising. En 1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. Fue uno de los tres presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986. En 1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano. Desde 1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre. En 1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni. En 1994 asistió a la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también en la Ciudad Vaticana. En 1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. Elegido vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9 de noviembre de 1998. Ese mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de diciembre. En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3 de enero. En octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. 19 de abril de 2005, día en que fue elegido Papa, escogiendo llamarse Benedicto XVI. En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano del Colegio Cardenalicio. Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei. Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005. Fue elegido Papa el 19 de abril de 2005, convirtiéndose en el Pontífice número 265, sucesor de Juan Pablo II "El Grande". Escogió el nombre de Benedicto XVI. Doctorados: 1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul / Minnesota 1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt 1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima 1986 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima 1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin 1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra enPamplona. 1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma. 2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Wroclaw

El legado de Benedicto XVI: El Papa de la razón y la reconciliación

El Papa anuncia su dimisión, que será efectiva el 28 de febrero



Ciudad del Vaticano, 11 de febrero de 2013 (Zenit.org).

Reproducimos la declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, de 11 de febrero, sobre su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de san Pedro.
*****
Queridísimos hermanos:

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Qué es un cardenal?

Homilía de Benedicto XVI en la ceremonia de creación de los seis nuevos cardenales


Fuente: Rome Reports


24 ed noviembre, 2012. (Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) En la homilía de la ceremonia del nombramiento de los seis nuevos cardenales, Benedicto XVI ha subrayado la importancia de la catolicidad de la Iglesia, en palabras del Papa: “La Iglesia es católica porque Cristo vino para salvar a toda la humanidad”:

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL:



“Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica”.

Queridos hermanos y hermanas

Estas palabras, que dentro de poco pronunciarán solemnemente los nuevos cardenales al hacer la profesión de fe, son parte del símbolo niceno-constantinopolitano, la síntesis de la fe de la Iglesia que cada uno recibe en el momento del Bautismo. Sólo profesando y preservando intacta esta regla de la verdad somos verdaderos discípulos del Señor. En este Consistorio, quisiera centrarme particularmente en el significado del término «católica», que indica un rasgo esencial de la Iglesia y su misión. El argumento sería amplio y se podría enfocar desde diversas perspectivas. Hoy me limitaré sólo a alguna consideración.

Las notas características de la Iglesia responden al designio divino, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: «Es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades» (n. 811). Más específicamente, la Iglesia es católica porque Cristo abraza en su misión de salvación a toda la humanidad. Aunque la misión de Jesús en su vida terrena se limitaba al pueblo judío, «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), sin embargo desde el inicio estaba orientada a llevar a todos los pueblos la luz del Evangelio y a hacer entrar a todas las naciones en el Reino de Dios.

En Cafarnaún, Jesús exclama ante la fe del centurión: «Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt 8,11). Esta perspectiva universalista se desprende, por ejemplo, de la presentación que Jesús hace de sí mismo, no sólo como «Hijo de David», sino también como «Hijo del hombre» (Mc 10,33), como hemos oído en el pasaje evangélico proclamado hace poco. En el lenguaje de la literatura judía apocalíptica inspirada en la visión de la historia en el Libro del profeta Daniel (cf. 7,13-14), el título «Hijo del hombre» se refiere al personaje que viene «en las nubes del cielo» (v. 13), y es una imagen que anuncia con antelación un reino totalmente nuevo, un reino que no se apoya en los poderes humanos, sino en el verdadero poder que proviene de Dios. Jesús usa esta expresión rica y compleja, y la refiere a sí mismo para manifestar el verdadero carácter de su mesianismo, como misión hacia todo el hombre y todos los hombres, superando todo particularismo étnico, nacional y religioso. En efecto, en este nuevo reino, que la Iglesia anuncia y anticipa, y que vence la fragmentación y la dispersión, se entra precisamente siguiendo a Jesús, dejándose atraer dentro de su humanidad, y por tanto en la comunión con Dios.

Además, Jesús no envía su Iglesia a un grupo, sino a la totalidad del género humano para reunirlo, en la fe, en un único pueblo con el fin de salvarlo, como lo expresa bien el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Lumen gentium: «Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios» (n. 13). Así, pues, la universalidad de la Iglesia proviene de la universalidad del único plan divino de salvación del mundo. Este carácter universal aparece claramente el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo inunda de su presencia a la primera comunidad cristiana, para que el Evangelio se extienda a todas las naciones y haga crecer en todos los pueblos el único Pueblo de Dios.

Así, ya desde sus comienzos, la Iglesia está orientada kat’holon, abraza todo el universo. Los Apóstoles dan testimonio de Cristo dirigiéndose a los hombres de toda la tierra, todos los comprenden como si hablaran en su lengua materna (cf. Hch 2,7-8). A partir de aquel día, la Iglesia, con la «fuerza del Espíritu Santo», según la promesa de Jesús, anuncia al Señor muerto y resucitado «en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (Hch 1,8). Por tanto, la misión universal de la Iglesia no sube desde abajo, sino que desciende de lo alto, del Espíritu Santo, y está orientada desde el primer instante a expresarse en toda cultura para formar así el único Pueblo de Dios. No es tanto una comunidad local que crece y se expande lentamente, sino que es como levadura destinada a lo universal, a la totalidad, y que lleva en sí misma la universalidad.

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15); «haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19). Con estas palabras, Jesús envía a los Apóstoles a todas las criaturas, para que llegue por doquier la acción salvífica de Dios. Pero si nos fijamos en el momento de la ascensión de Jesús al cielo, según se relata en los Hechos de los Apóstoles, observamos que los discípulos siguen encerrados en su visión, piensan en la restauración de un nuevo reino davídico, y preguntan al Señor: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» (Hch 1,6). Y ¿cómo responde Jesús? Responde abriendo sus horizontes y dejándoles una promesa y un cometido: promete que serán colmados de la fuerza del Espíritu Santo y les confiere el encargo de dar testimonio de él en el mundo, superando los confines culturales y religiosos en los que estaban acostumbrados a pensar y vivir, para abrirse al reino universal de Dios. Y en los comienzos del camino de la Iglesia, los Apóstoles y los discípulos se ponen en marcha sin ninguna seguridad humana, sino con la sola fuerza del Espíritu Santo, del Evangelio y de la fe. Es el fermento que se esparce por mundo, entra en las diversas coyunturas y en los múltiples contextos culturales y sociales, pero que sigue siendo una única Iglesia.

En torno a los Apóstoles florecen las comunidades cristianas, pero éstas son «la» Iglesia, que tanto en Jerusalén como en Antioquía o Roma, es siempre la misma, una y universal. Y cuando los Apóstoles hablan de la Iglesia, no se refieren a su propia comunidad: hablan de la Iglesia de Cristo, e insisten en esta identidad única, universal y total de la Catholica, que se realiza en cada Iglesia local. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica; refleja en sí misma la fuente de su vida y de su camino: la unidad y la comunión de la Trinidad.


También el Colegio Cardenalicio se sitúa en el surco y en la perspectiva de la unidad y la universalidad de la Iglesia: muestra una variedad de rostros, en cuanto expresa el rostro de la Iglesia universal. A través de este Consistorio, deseo destacar de manera particular que la Iglesia es la Iglesia de todos los pueblos, y se expresa por tanto en las diversas culturas de los distintos continentes. Es la Iglesia de Pentecostés, que en la polifonía de las voces eleva un canto único y armonioso al Dios vivo.

Saludo cordialmente a las delegaciones oficiales de los diferentes países, a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las distintas comunidades diocesanas, así como a todos los que participan en la alegría de los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio, a los cuales les unen lazos de parentesco, amistad o cooperación. Los nuevos cardenales, que representan a varias diócesis del mundo, son ahora agregados a título especial a la Iglesia de Roma, y refuerzan así los vínculos espirituales que unen a toda la Iglesia, vivificada por Cristo, estrechamente reunida en torno al Sucesor de Pedro.

Al mismo tiempo, el rito de hoy expresa el valor supremo de la fidelidad. En efecto, en el juramento que haréis dentro de poco, venerados hermanos, están escritas palabras cargadas de un profundo significado espiritual y eclesial: «Prometo y juro permanecer, ahora y por siempre hasta el final de mi vida, fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana». Y, al recibir la birreta roja, oiréis cómo se os recuerda que ésta indica «que debéis estar preparados para comportaros con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del Pueblo de Dios».

 A su vez, la entrega del anillo está acompañada de una advertencia: «Has de saber que, con el amor al Príncipe de los Apóstoles, se refuerza tu amor a la Iglesia».
He aquí indicada, en estos gestos y las expresiones que los acompañan, la fisionomía que hoy asumís en la Iglesia. De ahora en adelante, estaréis todavía más estrechamente unidos a la Sede de Pedro: los títulos o las diaconías de las iglesias de la Urbe os recordarán el lazo que os une, como miembros a título especialísimo, a esta Iglesia de Roma, que preside la caridad universal. Principalmente por la colaboración con los Dicasterios de la Curia Romana, seréis mis preciosos colaboradores, ante todo en el ministerio apostólico para con la catolicidad entera, como Pastor de toda la grey de Cristo y primer garante de la doctrina, de la disciplina y de la moral.

Queridos amigos, alabemos al Señor, que «no cesa de enriquecer con generosidad de dones a su Iglesia extendida por el mundo» (Oración), y da nuevo vigor a la perenne juventud que le ha dado. A él confiamos el nuevo servicio eclesial de estos estimados y venerados hermanos, para que den un valiente testimonio de Cristo, en el dinamismo edificante de la fe y en el signo de un incesante amor oblativo.

El Vaticano abre sus puertas a los seis nuevos cardenales para las visitas de cortesía


Fuente: Rome Reports

Benedicto XVI entrega anillo y birrete a los seis nuevos cardenales



Fuente: Rome Reports

Seis nuevos cardenales: variedad de birretes, lágrimas y gritos de júbilo en San Pedro

Fuente: Rome Reports

martes, 14 de agosto de 2012

CALENDARIO DEL AÑO DE LA FE

31/07/2012 L'Osservatore Romano (el siguiente texto incorpora algunas correcciones de la Secretaría de Organización del Año de la Fe)

Ahora menos de setenta días del año a principios de la fe, que se abrirá con una solemne celebración presidida por el Papa en la mañana del jueves, 11 de octubre en la Plaza de San Pedro. El momento del año - que termina 24 de noviembre 2013 - ofrece algunos eventos que verán la presencia de Benedicto XVI, junto con una serie de reuniones, convenciones e iniciativas que profundicen las distintas cuestiones religiosas y culturales relacionadas con la celebración.
2012

6 de octubre de Asís.

En la ciudad de San Francisco, el patio de los gentiles está organizando una reunión para el diálogo entre creyentes y no creyentes acerca de nuestra fe.

10 07 al 28, Ciudad del Vaticano.

XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre el tema: "Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana."

11 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

En San Pedro, a las 10, Benedicto XVI preside la solemne apertura de la fe con los Padres sinodales y los Presidentes de las Conferencias Episcopales.

La organización Acción Católica Italiana, de 18.30 a 21.30 horas, una procesión con antorchas desde Castel Sant'Angelo hasta la Plaza San Pedro para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II.

12 de octubre de Roma.

Sobre el tema "La fe de la noche artística y cultural de Dante en la iglesia del Gesú, en Roma, a los 21, organizado por el Consejo Pontificio de la Cultura en colaboración con el Rectorado de Santo Nombre de Jesús a la Argentina y la Casa de Dante en Roma . Se le ofrecerá la mano del Cielo XXIV, que contiene la confesión del poeta.

20 de octubre de Roma.

Peregrinación a la vigilia de Janículo y misionera organizada por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

21 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

Benedicto XVI preside la canonización de seis mártires y confesores de la fe: Barthieu Jacques, un sacerdote jesuita, mártir misionero en Madagascar (1896), Pedro Calungsod, laico catequista, mártir en Filipinas (1672); Piamarta Juan el Bautista, un sacerdote en el testimonio de la fe ' Educación para la Juventud (1913), la madre Mariana (Barbara Cope), un testimonio de fe en la colonia de leprosos de Molokai (1918), María del Monte Carmelo, religiosa en España (1911), Catherine Tekakwitha, la India secular se convirtió al catolicismo (1680); Anna Schäffer, laico testigo de Baviera de Cristo desde el lecho del dolor (1925).

10 26 al 30, Roma.

Congreso de la Unión Mundial de Educadores Católicos en el papel del profesor y la familia en la formación integral de los estudiantes, con la participación de la Congregación para la Educación Católica, y la celebración del Año de la fe.

15 al 17 noviembre, la Ciudad del Vaticano.

Vigésimo séptima Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para el Cuidado de la Salud sobre el tema "El hospital, un lugar de evangelización. La misión humana y espiritual"

1 de diciembre.

Celebración del Santo Padre de las primeras Vísperas de Adviento para las universidades pontificias de Roma, los seminarios eclesiásticos y colegios, y universidades, organizado por la Congregación para la Educación Católica.

28 de diciembre de Roma.

Apertura de la reunión europea de los jóvenes, organizado por la Comunidad de Taizé, en colaboración con el Vicariato de Roma. La reunión concluirá 02 de enero 2013.
2013

25 de enero de Roma.

Celebración ecuménica en la presencia de Benedicto XVI en la Basílica de St. Paul Extramuros.

En la galería de arte también visitará la basílica - hasta el 24 de noviembre 2013 - Extra Moenia Paolus la exposición Sanctus et Concilium Oecumenicum Vat. II.

02 de febrero, la Ciudad del Vaticano.

Celebración presidida por Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro con ocasión del Día Mundial de los hombres y mujeres religiosos.

7 de febrero de Roma.

Inauguración de la exposición sobre el Año de la Fe en el Castel Sant'Angelo. La exposición durará hasta el 1 de mayo de 2013.

Febrero 25 a 26, Roma.

Simposio sobre el tema "Santos Cirilo y Metodio entre los pueblos eslavos:. 1.150 años en la misión" El trabajo se llevará a cabo el día 25 en el Pontificio Instituto Oriental y en la Pontificia Universidad Gregoriana de 26 días.

24 de marzo.

El Papa celebra el Domingo de Ramos, un día tradicionalmente dedicado a los jóvenes en preparación de la Jornada Mundial de la Juventud.

4 a 6 abril, de Roma.

Conferencia Internacional de la Educación Católica Internacional, con la participación de la Congregación para la Educación Católica, y la celebración del Año de la fe.

13 de abril, la Ciudad del Vaticano.

Concierto de "Oh My Son", en Pablo VI.

Abril 15 a 17.

Día seminario en el aniversario 450 de su establecimiento.

Jornadas de estudio, organizado por la Congregación para la Educación Católica, la relevancia de los documentos del Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica en la formación de los candidatos al sacerdocio y en la revisión en curso de la Ratio fundamentalis del sacerdotales.

28 de abril, la Ciudad del Vaticano.

Día dedicado a todos los niños y niñas que han recibido el sacramento de la Confirmación. El Santo Padre dará la confirmación de un pequeño grupo de jóvenes.

05 de mayo, la Ciudad del Vaticano.

Celebración del Papa con motivo de las cofradías y la piedad popular.

18 de mayo, la Ciudad del Vaticano.

Vigilia de Pentecostés celebrada por Benedicto XVI, y dedicado a todos los movimientos, con la peregrinación a la tumba de Pedro y la invocación del Espíritu Santo.

2 de junio.

Solemne adoración de la Eucaristía presidida por el Papa Adoración se llevará a cabo junto con el mundo en la fiesta del Corpus Domini.

16 de junio.

Día de la Evangelium vitae a la presencia de la Jornada del Papa estará dedicada al testimonio del Evangelio de la vida, para defender la dignidad de la persona desde el primer momento hasta el último momento de forma natural.

22 de junio de la Ciudad del Vaticano.

Gran concierto para el Año de la Fe en la Plaza de San Pedro.

07 de julio, la Ciudad del Vaticano.

En presencia del Papa, al final la plaza de San Pedro de la peregrinación de los seminaristas y novicios.

23-28 julio, Río de Janeiro.

Día Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XVI.

Septiembre 18 a 19.

Seminario, organizado por la Congregación para la Educación Católica, la Universidad Católica del valor del Catecismo de la doctrina de la Iglesia católica de la teología en las universidades católicas.

29 de septiembre, la Ciudad del Vaticano.

Día de los catequistas en la presencia de Benedicto XVI. El día será una oportunidad para conmemorar el vigésimo aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

13 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

Marian Celebración del Día de la presencia de Benedicto XVI y todos los muchas asociaciones.

24 de noviembre, la Ciudad del Vaticano.

El Papa preside la celebración de clausura del Año de la fe.

Fuente http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/it/news/01-08-2012.html

miércoles, 4 de julio de 2012

Papa nombra Gerhard Müller nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

VATICANO, 02 Jul. 12 / 10:58 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI nombró hoy a Mons. Gerhard Ludwig Müller, hasta ahora Obispo de Ratisbona en Alemania, como nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano. Es la segunda vez en su pontificado que el Santo Padre designa a un Prefecto para esta congregación, que él mismo dirigió durante más de 20 años durante el pontificado del Beato Papa Juan Pablo II. El nombramiento sigue a la aceptación de la renuncia al cargo presentada por el Cardenal William Joseph Levada, quien llegó al límite de edad estipulado por el Código de Derecho Canónico en el canon 401 (75 años). Con su nombramiento, Mons. Müller se convierte además en Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, creada para el diálogo con los lefebvristas agrupados en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y a quienes el Santo Padre les ha tendido la mano para su ingreso a la plena comunión de la Iglesia Católica a través de un preámbulo doctrinal con los requisitos mínimos que deben aceptar. El nuevo Prefecto, elevado ahora a la dignidad de Arzobispo, será también además Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica Internacional.

viernes, 22 de junio de 2012

SIGUE EL AÑO DE LA FE EN INTERNET

LOGO OFICIAL DEL AÑO DE LA FE

Concepto de logotipo para el Año de la Fe

En una plaza, subió, se representa simbólicamente un barco, una imagen de la Iglesia, mientras se navega sobre las olas gráfica que acabamos de mencionar, y cuyo mástil es una cruz que iza las velas con las señales dinámicas llevar el tetragrámaton de Cristo, también el fondo de las velas es un sol que se asocia con el trigrama también se refiere a la Eucaristía.