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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Arzobispo de San Francisco confirma parte del testimonio del ex nuncio Viganò


El Arzobispo de San Francisco en Estados Unidos, Mons. Salvatore Cordileone, confirmó parte del testimonio de Mons. Carlo Maria Viganò, ex diplomático vaticano.
En una carta dirigida a toda la Arquidiócesis de San Francisco, Mons. Cordileone aseguró que “conocí bien al Arzobispo Viganò durante los años que sirvió como Nuncio Apostólico aquí en los Estados Unidos. Puedo atestiguar que es un hombre que sirvió a su misión con dedicación desinteresada, que cumplió bien la misión petrina confiada a él por el Santo Padre de ‘fortalecer a sus hermanos en la fe’, y que lo hizo así con un gran sacrificio personal y con ninguna consideración en absoluto a promover su ‘carrera’ –todo lo cual habla de su integridad y amor sincero a la Iglesia”.
“Aún más, aunque no tuve información privilegiada sobre la situación del Arzobispo McCarrick, de la información que tengo sobre algunas pocas de las otras declaraciones que hace el Arzobispo Viganò, puedo confirmar que son verdad”.
Mons. Viganò publicó el 25 de agosto un “Testimonio” de 11 páginas, responsabilizando a diversos sacerdotes, obispos y cardenales de encubrir las denuncias de abusos sexuales que pesan sobre el ex cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo Emérito de Washington.
El ex nuncio en Estados Unidos dijo además que poco después de su elección, en marzo de 2013, el Papa Francisco levantó supuestas sanciones que su predecesor, Benedicto XVI, le habría impuesto a McCarrick y lo habría convertido en “su consejero de confianza”.
De hecho, según Mons. Viganò, McCarrick aconsejó al Papa Francisco sobre los nombramientos de obispos en Estados Unidos, como el del nuevo Arzobispo de Chicago, Cardenal Blase Cupich, y el Arzobispo de Newark, Cardenal Joseph William Tobin.
El Arzobispo de San Francisco aseguró que las declaraciones del ex nuncio “deben ser tomadas muy seriamente. Descartarlas con ligereza continuaría una cultura de negación y ofuscación”.
         El Papa Francisco y el otrora Cardenal McCarrick
Sin embargo, precisó, “para validar sus declaraciones en detalle tendrá que realizarse una investigación formal, una que sea minuciosa y objetiva”.
El prelado estadounidense agradeció luego al Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Cardenal Daniel DiNardo, “por reconocer el mérito de encontrar respuestas que sean ‘concluyentes y basadas en evidencia’, y uno mi voz a la de otros obispos en el pedido de esa investigación, y en tomar cualquier acción correctiva que pueda ser necesaria a la luz de estos hallazgos”.
Mons. Cordileone recordó que fue nombrado obispo “el 5 de julio de 2002, tres semanas después de la reunión de la USCCB en Dallas que aprobó la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes, y aún en el apogeo del drama de las revelaciones de abusos sexuales de menores por parte del clero”.
En esa época, dijo, se encontró con un amigo sacerdote que lo felicitó por su nombramiento. “Le respondí ‘gracias, pero este no es un buen momento para convertirse en obispo’. Nunca olvidaré su respuesta: ‘pero es un buen momento para ser un gran obispo’”.
“Lo que él me dijo entonces puede decirse a todos los católicos en este tiempo”, destacó.
El Arzobispo de San Francisco subrayó que “la Iglesia necesita purificación” y señaló que “la purificación siempre es dolorosa”.
A las víctimas de abusos, el prelado les pidió que “sepan de nuestras oraciones y amor por ustedes, y que continuamos aquí para ustedes, para apoyarlos y ayudarles a curar con los recursos que tenemos disponibles”.
Mons. Cordileone señaló además que para que la purificación querida por Dios funcione, “debemos cooperar”.
Dios siempre ha levantado grandes santos en tiempos similares de agitación en la Iglesia. Hago un llamado a todos nosotros a volver a dedicarnos a la oración, penitencia y adoración del Santísimo Sacramento, para que Dios nos bendiga con esta gracia”, dijo.

Arzobispo Viganò pide que el Papa Francisco renuncia


En un testimonio de 11 páginas, el ex nuncio apostólico en Estados Unidos acusó a varios prelados de complicidad con el Arzobispo Emérito de Washington Theodore McCarrick, implicado en denuncias de abusos sexuales, y aseguró que el Papa Francisco le retiró las sanciones impuestas por Benedicto XVI.
Mons. Carlo Maria Viganò, de 77 años, que sirvió como nuncio apostólico en Washington D.C. (Estados Unidos) desde 2011 hasta 2016, dijo que a fines de la década del 2000, el hoy Papa Emérito Benedicto XVI “impuso al Cardenal McCarrick sanciones similares a las ahora impuestas por el Papa Francisco”.
Mons. Viganò aseguró además que él mismo habló con el Papa Francisco en 2013 sobre esas sanciones.
El ex nuncio dijo en su testimonio escrito, remitido en simultáneo al National Catholic Register y a otros medios, que el Papa Francisco “siguió encubriendo” a McCarrick y no solo “no tomó en cuenta las sanciones que el Papa Benedicto le había impuesto”, sino que convirtió a McCarrick en “su consejero de confianza”.
Además, de acuerdo al ex nuncio, el Arzobispo Emérito de Washington habría aconsejado al Papa Francisco sobre el nombramiento de obispos en Estados Unidos, entre ellos el nuevo Arzobispo de Chicago, Cardenal Blase Cupich, y el Arzobispo de Newark, Cardenal Joseph William Tobin.
Mons. Viganò aseguró que realiza estas denuncias porque su “conciencia dicta” que la verdad sea conocida, pues “la corrupción ha alcanzado lo más alto de la jerarquía de la Iglesia”.
Al finalizar su extenso testimonio, el ex nuncio en Estados Unidos hizo un llamado a la renuncia del Papa Francisco, así como de todos los obispos involucrados en el encubrimiento de los abusos de McCarrick.
“En este momento extremadamente dramático para la Iglesia universal, él debe reconocer sus errores y, siguiendo el proclamado principio de cero tolerancia, el Papa Francisco debe ser el primero en poner un buen ejemplo para cardenales y obispos que encubrieron los abusos de McCarrick y renunciar, junto a todos ellos”, escribió.
El 20 de junio de este año, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, siguiendo órdenes del Papa Francisco, prohibió a McCarrick ejercer el ministerio público, luego de que una investigación realizada por la Arquidiócesis de Nueva York encontró que una acusación de abuso sexual de un menor era “creíble y comprobada”.
Ese mismo día, se conoció que la Arquidiócesis de Newark y la Diócesis de Metuchen, ambas en el estado de Nueva Jersey, habían recibido tres acusaciones de malas conductas sexuales contra McCarrick, involucrando a adultos.
Desde entonces, los medios de comunicación han informado sobre diversas víctimas de abusos del Arzobispo Emérito de Washington, entre ellos un adolescente, tres jóvenes sacerdotes o seminaristas, y un hombre que actualmente tiene más de 60 años, que asegura que McCarrick abusó de él desde los 11 años.
Posteriormente, el Papa aceptó la renuncia de McCarrick del Colegio de Cardenales.
Pero estas sanciones, de acuerdo a Mons. Viganò, eran “similares” a las que le impuso Benedicto XVI y que le habrían sido levantadas por el Papa Francisco.
“El cardenal iba a dejar el seminario donde estaba viviendo, estaba prohibido de celebrar (Misa) en público, de participar en reuniones públicas, de dar conferencias, de viajar, con la obligación de dedicarse a una vida de oración y penitencia”.
El ex nuncio señaló que la sanción impuesta por Benedicto XVI habría sido impuesta entre 2009 y 2010.
Sin embargo, las medidas tomadas por Benedicto XVI se habrían dado años después de que los predecesores de Mons. Viganò, los arzobispos Gabriel Montalvo y Pietro Sambi, informaran al Vaticano.
De acuerdo al ex nuncio, sus predecesores habían informado “inmediatamente” a la Santa Sede, “tan pronto supieron del comportamiento gravemente inmoral del Arzobispo McCarrick con seminaristas y sacerdotes”.
Sin embargo, las medidas no se tomaron. De acuerdo a Mons. Viganò, esto se debió a la complicidad de los entonces secretarios de Estado, tanto de San Juan Pablo II como de Benedicto XVI: los cardenales Angelo Sodano y Tarcisio Bertone, respectivamente.
En declaraciones para el National Catholic Register, el ex diplomático vaticano aseguró que “Benedicto hizo lo que tenía que hacer”. Sin embargo, “sus colaboradores –el Secretario de Estado, entre todos los otros– no lo hicieron cumplir como deberían haber hecho, lo que llevó a la demora”.
“Lo que es cierto”, dijo Mons. Viganò en su testimonio, “es que el Papa Benedicto impuso las sanciones canónicas anteriores sobre McCarrick”.
El National Catholic Register confirmó independientemente que las denuncias hechas contra McCarrick fueron ciertamente de conocimiento de Benedicto XVI, y el Papa Emérito recuerda haber instruido al Cardenal Bertone que le imponga medidas, pero no recuerda su naturaleza exacta.
En su testimonio, Mons. Viganò explicó cómo él entiende que, a pesar de las denuncias contra él, McCarrick llegó a ser nombrado Arzobispo de Washington en el año 2000, y cómo sus crímenes habrían sido encubiertos.
El ex nuncio en Estados Unidos implicó en su testimonio a los cardenales Angelo Sodano, Tarcisio Bertone y Pietro Parolin, e insistió en que varios cardenales y obispos tenían conocimiento del caso. Entre ellos, el Cardenal Donald Wuerl, sucesor de McCarrick como Arzobispo de Washington.
“Yo mismo le presenté el tema al Cardenal Wuerl en varias ocasiones, y ciertamente no necesité adentrarme en los detalles, porque fue inmediatamente claro para mí que él estaba completamente al tanto”, escribió.
En declaraciones para Catholic News Agency –agencia en inglés del Grupo ACI–, Ed McFadden, vocero de la Arquidiócesis de Washington, dijo que el Cardenal Wuerl “no recibió documentación o información de la Santa Sede específica al comportamiento del Cardenal McCarrick o de prohibición alguna sobre su vida y ministerio, tal como sugiere el Arzobispo Viganò”.
La segunda parte del testimonio de Mons. Viganò se refiere principalmente a lo que el Papa Francisco sabría sobre McCarrick y cómo actuó al respecto.
El ex nuncio recordó haberse reunido con McCarrick en junio de 2013, tres meses después del nombramiento del Papa Francisco, en la Casa Santa Marta, la residencia del Santo Padre.
En ese encuentro, recordó, McCarrick le dijo “en un tono entre ambiguo y triunfante: ‘el Papa me recibió ayer; mañana me voy a China’”. Con esas palabras, el Arzobispo Emérito de Washington implicaba que la prohibición de viajar le había sido retirada.
Mons. Viganò dijo que en un encuentro privado pocos días después el Papa le preguntó “¿cómo es el Cardenal McCarrick?”, a lo que el ex nuncio respondió: “él corrompió generaciones de seminaristas y sacerdotes y el Papa Benedicto le ordenó que se retire a una vida de oración y penitencia”.
El ex diplomático vaticano dijo que cree que el propósito del Papa al preguntarle era “descubrir si yo era un aliado de McCarrick o no”.
Para Mons. Viganò “estaba claro que, desde el momento de la elección del Papa Francisco, McCarrick, ahora libre de toda restricción, se había sentido libre de viajar continuamente, dar conferencias y entrevistas”.
“En un esfuerzo de equipo con el Cardenal (Oscar Andrés) Rodríguez Maradiaga, (McCarrick) se había convertido en el ‘hacedor de reyes’ para los nombramientos en la Curia y en los Estados Unidos, y el consejero más escuchado en el Vaticano para las relaciones con el gobierno de (Barack) Obama”.
Según el ex nuncio en Estados Unidos, “los nombramientos de Blase Cupich a Chicago y Joseph W. Tobin a Newark fueron orquestados por McCarrick, Maradiaga y Wuerl, unidos por un pacto malvado de abusos por el primero, y al menos de encubrimiento de abusos por los otros dos”.
Los nombres de Cupich y Tobin, aseguró, “no estaban entre los presentados por la Nunciatura para Chicago y Newark” a la Congregación para los Obispos.
Mons. Viganò aseguró además que el nombramiento de Mons. Robert McElroy para la Diócesis de San Diego en Estados Unidos “fue también orquestada desde arriba, con una orden perentoria encriptada para mí como Nuncio, por el Cardenal Parolin: ‘Reserva la Sede de San Diego para McElroy’”.
El ex nuncio se hizo eco de los informes del National Catholic Register sobre el Cardenal Rodríguez Maradiaga y los supuestos encubrimientos de malas conductas sexuales en el seminario de Tegucigalpa, en Honduras.
“En Honduras, un escándalo tan inmenso como el de Chile está a punto de repetirse”, advirtió, pero aseguró que “el Papa defiende a su hombre, el Cardenal Rodríguez Maradiaga, hasta el amargo final, como lo hizo en Chile con el Obispo Juan de la Cruz Barros, a quien él mismo nombró Obispo de Osorno contra el consejo de los obispos chilenos”.
Según Mons. Viganò, el Papa Francisco “sabía al menos desde el 23 de junio de 2013 que McCarrick era un abusador serial”, pero a pesar “de que sabía que era un hombre corrupto, lo encubrió hasta el amargo final”.
               el Papa Francisco y el otrora Cardenal McCarrick
“Fue solo cuando fue obligado por el informe del abuso de un menor, otra vez en base a información de la prensa, que tomó acción (con respecto a McCarrick) para salvar su imagen en los medios”, dijo el ex nuncio.
Para Mons. Viganó, el Papa Francisco “está abdicando al mandado que Cristo le dio a Pedro de confirmar a los hermanos”, y le pidió que “reconozca sus errores” y “siente un buen ejemplo a cardenales y obispos que encubrieron los abusos de McCarrick y renuncie junto con todos ellos”.
En declaraciones a la prensa el 25 de agosto, el ex nuncio en Estados Unidos aseguró que su motivación para escribir su testimonio era “detener el sufrimiento de las víctimas, prevenir a nuevas víctimas y proteger a la Iglesia: solo la verdad la puede hacer libre”.
Dijo además que quería “descargar mi conciencia frente a Dios de mis responsabilidades como obispo de la Iglesia universal”, añadiendo que es un “hombre anciano” que quiso presentarse ante Dios “con una conciencia limpia”.
“El pueblo de Dios tiene el derecho a saber la verdad entera también respecto a sus pastores”, dijo. “Ellos tienen el derecho de ser guiados por buenos pastores. Para que sean capaces de confiar en ellos y amarlos, tienen que saber abiertamente, en transparencia y verdad, cómo son en realidad”.
“Un sacerdote siempre debe ser luz en una vela, en todas partes y para todos”, aseguró.
Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en National Catholic Register.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Virgen de Guadalupe

Santa Maria de Guadalupe, Reina de México, Emperatriz de las Americas y las Islas Filipinas

"Despues del Culto de latria que debemos a Dios uno y trino, los catolicos en el mundo rendimos culto de hiperdulia a la Inmaculada Siempre Virgen Maria Madre de Dios, pero para los Mexicanos la advocacion de Santa MARIA DE GUADALUPE, es algo que llevamos en el alma, pues nos sentimos bendecidos por Dios que nos regala a su Inmaculada Siempre Virgen Madre Asunta a los cielos en el milagro del Tepeyac, por ello como el Santo Padre Benedicto XIV decimos, creemos y sentimos que Dios “non fecit taliter omni nationi”: no ha hecho cosa igual con ninguna nación. (Salmo 147), por ello para el mexicano, Santa Maria de Guadalupe, es nuestra Madre por designio de Nuestro Señor Jesucristo en el Calvario, pero tambien lo es porque ella es la imagen de la nueva raza que surge del mestizaje, por tanto para un mexicano nos podran ofender en todo, llenarnos de estereotipos, y tenernos por la peor raza del mundo, pero por la gracia de Dios que nos regala a su Santisima Madre, nos eleva a un status que no merecemos. Al mexicano le podras decir, ofender, humillar, destruir sus simbolos civiles, pero JAMAS OFENDER NI DE PALABRA U OBRA A LA INMACULADA SIEMPRE VIRGEN MARIA DE GUADALUPE, PUES QUIEN LO HAGA SABRA QUE UN MEXICANO ESTA DISPUESTO A MORIR EN DEFENSA DE LA HONRA DE SU REY Y SEÑOR POR CRISTO Y SU MADRE Y REINA SANTA MARIA DE GUADALUPE, LA SANGRE DE LOS MARTIRES DE LA GUERRA CRISTERA ES PRUEBA DE ESE AMOR TAN GRANDE POR NUESTRO DIVINO SALVADOR Y NUESTRA INMACULADA REINA, SEÑORA Y SOBERANA, ANTE QUIEN TODOS DOBLAMOS LA RODILLA EN SEÑAL DE ENTERA SUMISION, ATENTOS A SUS PALABRAS QUE NOS LLEVAN A HACER TODO LO QUE EL (NS JESUS) NOS DIGA. P. Christhan G. Dguez. Ep.

Un sábado 9 de diciembre, el indio Juan Diego, recién convertido a la fe católica, se dirigió al templo para oír Misa. Al pie de un cerro pequeño llamado Tepeyac vio una nube blanca y resplandeciente y oyó que lo llamaban por su nombre. Vio a una hermosa Señora quien le dijo ser "la siempre Virgen María Madre de Dios" y le pidió que fuera donde el Obispo para pedirle que en aquel lugar se le construyera un templo. Juan Diego se dirigió a la casa del obispo Fray Juan de Zumárraga y le contó todo lo que había sucedido. El obispo oyó con admiración el relato del indio y le hizo muchas preguntas, pero al final no le creyó.
De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oír a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.
Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.
Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio. Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".

jueves, 9 de noviembre de 2017

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN JUAN DE LETRAN




Archibasílica del Santísimo Salvador, y los Santos Juan Bautista y Evangelista en Letran, Madre y Cabeza de todas las Iglesias en la Ciudad y el Mundo

Archibasilica Sanctissimi Salvatoris et Sancti Iohannes Baptista et Evangelista in Laterano
Omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput


Terminaba la era de las persecuciones, la Iglesia salía de las catacumbas, la liturgia se rodeaba de arte y de magnificencia, los templos de los ídolos se transformaban en iglesias, y el cristianismo se adornaba con los brillantes despojos de la vieja religión de Roma, que le había perseguido durante trescientos años. Los que vivían en aquel siglo IV, el siglo de los grandes triunfos sobre los mares y el de las figuras inmortales de los Padres, creían ver una imagen anticipada de la entrada en el reino de la paz inalterable, y repetían el grito triunfal de San Jerónimo al terminar su historia de la Iglesia: «¡Gloria al Todopoderoso, gloria al Redentor de nuestras almas!» Y las palabras del historiador repercutían en los versos entusiastas del poeta. «Las oleadas tumultuosas del pueblo romano corren hacia la basílica de Letrán, de donde se torna con el signo sagrado en la frente y la unción del cisma real. ¡Y hay quien duda, oh Cristo, que Roma es tuya!»

Las muchedumbres corrían a Letrán. Letrán era ya el palacio de los Papas, el baptisterio de los romanos, la catedral de Roma. Aula Dei, basílica de oro, reina y señora de todas las iglesias, nuevo Sinaí, desde donde se notificarían al mundo los oráculos apostólicos y las decisiones de los concilios. La pompa imperial había abandonado a la Ciudad Eterna, pero Roma era la residencia del vicario de Cristo. Cuando parecía próximo a sucumbir el prestigio de aquella ciudad que había conquistado el mundo, renace transformado. San Pedro ocupa el puesto de Rómulo. La realeza, la república, el imperio, el papado, parecían formar como los eslabones de una cadena misteriosa destinada a prolongarse a través de los siglos. Letrán reemplazaría al Palatino, como el Palatino había reemplazado al Capitolio. En Letrán se ventilarán durante muchos siglos los grandes intereses religiosos, que en aquella época llevan consigo los intereses políticos y sociales, y el patriarchum, allí instalado, será a la vez basílica religiosa, residencia pontificia, administración espiritual; organización burocrática, asilo de caridad, claustro monástico, biblioteca y archivo y tesoro de la Iglesia. El Papa Silvestre debió de haber comprendido los grandes destinos de esta institución; el fijar allí la morada de los sucesores de Pedro, era señalar los amplios horizontes que aparecerán más claramente bajo el gobierno de los grandes Pontífices medievales, como Gregorio Magno y Gregorio VII. Lo que dio siempre su fuerza a la Roma cristiana y pontificia fue el sentido de continuidad, el instinto superior de la perseverancia, que sabe lo que quiere conseguir y a dónde debe llegar. Esta clara intuición, esta voluntad robusta, que unas veces es genio, otras prudencia y experiencia, norma siempre presente y casi siempre vencedora de los obstáculos, que domina, que aparta o que suprime, y de los cuales al fin triunfa, hará inmortal la acción desarrollada en esa casa de Letrán desde que entra en ella el sucesor de Pedro.
Antes estuvo allí el asiento de la gens Laterana, la primera familia plebeya que alcanzó la dignidad consular. En el siglo I era aquél uno de los palacios más espléndidos del monte Celio. Moradas regias los llama Juvenal. Allí vivió Plaucio Laterano, varón consular, que, como dice Tácito, conspiró contra Nerón por amor a la patria. Naturalmente, el conspirador fue decapitado, y su palacio pasó a poder del emperador. A principios del siglo IV era propiedad de Fausta, la mujer de Constantino el Grande; y de las manos imperiales fue a parar a las del Papa Silvestre. La basílica fue consagrada el 9 de noviembre del año 324, con el título del Salvador. Su historia se confunde en adelante con la historia de Roma: concilios, embajadas, pompas litúrgicas, entronizaciones de Pontífices, coronaciones imperiales, robos, saqueos, incendios, intrigas, ambiciones y anatemas. Después de mil años vienen el silencio y la ruina. Los Pontífices habían dejado su mansión secular para trasladarse a Aviñón. A uno de ellos escribía el Petrarca en 1350: «Padre misericordioso, ¿con qué sosiego puedes dormir muellemente en las riberas del Ródano, bajo los techos tranquilos de tus doradas habitaciones, en tanto que Letrán se desmorona y la madre de todas las iglesias, falta de techo, está entregada a las lluvias y a los vendavales?»
Los Papas volvieron a Roma, pero desde entonces el Vaticano suplantó al Celio. Letrán perdió su prestigio político y dejó de ser el centro de la administración eclesiástica. Sin embargo, en su fachada se lee todavía una inscripción que dice: «Por decreto pontificio y declaración imperial, yo soy la madre y cabeza de todas las iglesias del orbe.» Es como la parroquia de todos los cristianos. Desgraciadamente, del antiguo edificio queda muy poco. El siglo XVII le restauró, quitándole su carácter antiguo. Las antiguas columnas de serpentina quedaron sepultadas bajo los macizos pilares renacentistas del Borromini, y las pinturas desaparecieron. Pero allí está el altar sobre el cual celebraba el primer obispo de Roma, y allí están también, en lo alto del gracioso baldaquino del siglo XIV, las cabezas de San Pedro y San Pablo, y, separado de la basílica, el antiguo baptisterio de Roma, consagrado a San Juan Bautista, San Juan de Letrán. El, sí, guarda su forma primitiva. Ocho columnas de pórfido sostienen la cúpula octógona; en el centro se abre la piscina de basalto verde; hay pinturas y mosaicos antiguos; pero ya no existen los ciervos de plata, símbolos del alma sedienta de la gracia, que arrojaban el agua en las fuentes, ni las estatuas argénteas del Bautista y del Salvador, ni las lámparas de oro que quemaban el bálsamo el día de Sábado Santo, ni otros muchos objetos que recordaban la munificencia del primer emperador cristiano.

Basilica de San Juan de Letran, Catedral del Papa

Tour virtual a la Archibasilica San Juan de Letran



 

miércoles, 27 de enero de 2016

Conozca el milagro que permitirá canonización de niño cristero de México


MÉXICO D.F, 25 Ene. 16 / 12:14 pm (ACI).- La curación de una bebé mexicana, para quien “humanamente ya no había esperanza de vida”, fue el milagro que llevará al Vaticano a declarar santo al niño cristero Beato José Luis Sánchez del Río, mártir de la persecución religiosa que sufrió México en la segunda década del siglo XX.

Como se recuerda, el 21 de enero el Papa Francisco firmó el decreto que aprueba el milagro atribuido a la intercesión del niño beato de 14 años. Se trata de la curación milagrosa de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé mexicana que tuvo meningitis, tuberculosis, convulsiones y que sufrió un infarto cerebral.

La historia de la bebé fue compartida por su madre, Paulina Gálvez Ávila, en la página de Facebook del beato. Sobre la enfermedad de su hija, indicó que “humanamente ya no había esperanza de vida” y que en ese momento se la dejaron en manos de Dios por intercesión de “Joselito”.

Esta es la historia:

Ximena nació el 8 de septiembre del 2008 en Estados Unidos. Cuando tenía un mes de edad, sus padres la llevaron a la ciudad de Sahuayo, ubicada en el estado de Michoacán (México) donde nació el beato. A los 15 días la bebé empezó a tener fiebre. Su pediatra la trató pero no mejoraba. Le sacaron una radiografía para descartar una neumonía. Fue internada en el Hospital Santa María de Sahuayo y a los tres días le dieron de alta. Sin embargo, la fiebre no bajaba.

Entonces sus padres la llevaron al estado de Aguascalientes para buscar una segunda opinión. El caso de Ximena fue asumido por el Dr. Rosendo Sánchez. Este médico les recomendó que internaran a la bebé nuevamente en Sahuayo porque creyó que se trataba de una neumonía atípica. Ximena regresó al hospital y el Dr. Adán Macías indicó que podría tener neumococo. Los padres llamaron al Dr. Rosendo, que les pidió traerla de urgencia a Aguascalientes.

Paulina comentó que al ver que la salud de su hija se agravaba decidieron bautizarla. De vuelta en Aguascalientes, los médicos descubrieron que Ximena tenía el pulmón derecho lleno de líquido y le hicieron un broncoscopio. La familia regresó a Sahuayo y la bebé no mejoraba.

“Pasamos dos meses con esa pesadilla y (los médicos) no sabían qué pasaba pues no respondía a ningún tratamientos. Pensaron que su píloro tenía una fisura y que por ahí se pasaba la leche al pulmón (…) Tendrían que operarla”, narró la madre. 

Un día antes de la operación, Ximena empeoró. Le hicieron una radiografía y una punción pleural: tenía líquido en uno de sus pulmones.

“El Dr. Rosendo habló con nosotros y nos informó que tendría que someterla a una operación muy delicada ya que podría desangrarse y morir. Consentimos y le dijimos que hiciera lo necesario para salvar a Ximenita y que la entregábamos en las manos de Dios”, expresó Paulina.

Tras la operación el médico analizó un pedazo de pulmón y dijo a los padres de Ximena que ella podría tener tuberculosis.

“Cuando nos dijeron que efectivamente era tuberculosis y nos la llevaron al cuarto, la note rara, con su mirada fija y ausente. Le hablamos, pero no reaccionaba. Le comente al doctor que la veía mal, no era mi bebé porque ella era risueña de antes”, señaló la madre.

La bebé volvió a ser sometida a una terapia intensiva. Al día siguiente, cuando su madre fue a verla le dijeron que Ximena había convulsionado. Cuando la vio, Paulina empezó a rezar y la criatura volvió a convulsionar. Las enfermeras la inyectaron pero no paraba. Le hicieron una tomografía pero no mejoraba.

Paulina pidió ver a su hija. Antes de entrar al cuarto donde estaba, la doctora “me dijo que mi bebe ya estaba en vida vegetal y que iniciara los trámites correspondientes. Llegó el Dr. Rosendo y llorando le pedí por favor salve a mi hija. La indujeron en coma y nos dieron 72 horas para ver si viviría, ya que el 90% de su cerebro estaba muerto”.

“Fuimos a misa todos los días para pedirle a Dios y a Joselito que intercediera por mi bebe, que me hicieran el Milagro...”, manifestó.

“Antes de desconectarla, les pedí que me dejaran estar con ella y la abrace, la desconectaron. En ese momento puse a mi bebé en manos de Dios y la intercesión de Joselito y en eso abrió sus ojos y me sonrió”. Ximena miró a los doctores “y empezó a reírse con ellos”. Ellos “no podían explicar lo que había pasado, porque ya estaba hecho todo medicamente y es ahí cuando afirman que fue un Milagro”.

Los médicos se llevaron a Ximena para hacerle una tomografía y un encefalograma. Se dieron con la sorpresa de que el 80 por ciento de su cerebro estaba recuperado. Al día siguiente volvieron a examinarla y el cerebro ya estaba totalmente sano.

Dijeron que la bebé no podría succionar. Sin embargo, cuando su madre le dio el biberón ella bebió once onzas. Los doctores estaban atónitos. Creyeron que si Ximena sobrevivía probablemente no podría caminar ni hablar, ver o escuchar debido a las secuelas del infarto cerebral que sufrió.

Contra todas las predicciones de los médicos, Ximena se recuperó totalmente y está “perfectamente bien gracias a Dios y a la intercesión de Joselito. Damos, infinitamente, gracias a Dios Todopoderoso por este Milagro y al Beato Mártir José Sánchez del Río por plena intercesión”.



El beato José Luis Sánchez del Río fue torturado y asesinado a los 14 años durante la persecución religiosa del presidente mexicano Plutarco Elías Calles de 1924 a 1928. José Luis se había enlistado en las filas de los cristeros, al mando del general Prudencio Mendoza.

Fue capturado por el ejército federal y su martirio ocurrió el viernes 10 de febrero de 1928. Le cortaron la planta de los pies y fue conducido descalzo hasta su tumba. Mientras caminaba, José Luis rezaba y gritaba “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”.


Ante su tumba fue colgado en un árbol y acuchillado. Uno de los verdugos lo bajó y le preguntó qué mensaje le daba a sus padres. El niño respondió: “Que Viva Cristo Rey y que en el cielo nos veremos”. Ante esta respuesta, el hombre le dio un tiro en la sien y lo mató.

lunes, 11 de febrero de 2013

Sede Vacante. ¿Quién manda en la Iglesia católica cuando dimite el Papa?

¿Qué otros papas han dimitido?

Biografía de Benedicto XVI

Lugar de su nacimiento. Ciudad de Marktl en Alemania El Cardenal Joseph Ratzinger nació el 16 de abril de 1927, un Sábado Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania; y fue bautizado ese mismo día. En sus memorias, reflexionando sobre el hecho, dice: “ser la primera persona a ser bautizada en el Agua Nueva de la Pascua era visto como un acto muy significativo por parte de la Providencia. Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido inmerso en el Misterio Pascual de esta manera;...cuanto más lo reflexiono, tanto más me parece apropiado a la naturaleza de nuestra vida humana: aún esperamos la Pascua definitiva, aún no estamos en la plenitud de la luz, pero hacia ella caminamos llenos de confianza.” A Ratzinger se le hace difícil decir cuál es propiamente su pueblo natal. Al ser su padre miembro de la policía rural, era frecuentemente trasladado, y toda la familia con él, así, muchas veces tuvieron que ponerse en camino. En 1929 la familia Ratzinger se muda a Tittmoning, pequeño pueblo a orillas del río Salzach, en la frontera con Austria. En diciembre de 1932, debido a la abierta crítica de su padre hacia el nacional-socialismo, la familia Ratzinger se ve obligada a mudarse a Auschau am Inn, al pie de los Alpes. En 1937 el padre del Cardenal Ratzinger pasa al retiro y se muda con toda la familia a Hufschlag, en las afueras de la ciudad de Traunstein, donde Josef pasaría la mayor parte de sus años de adolescente. Es aquí que inicia sus estudios en el Gymnasium de lenguas clásicas, donde aprende latín y griego. En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando el primer paso en su carrera eclesiástica. En 1943 como miembro del escuadrón antiaéreo de la milicia alemana En 1943, él y todos sus compañeros de clase son reclutados al Flak (escuadrón antiaéreo), sin embargo, les es permitido asistir a clases tres veces por semana. En septiembre de 1944, habiendo alcanzado la edad militar, Ratzinger es relevado del Flak y regresa a casa. En noviembre pasa por el entrenamiento básico en la infantería alemana, mas debido a su pobre estado de salud, es exceptuado de buena parte de los rigores propios de la vida militar. En la primavera de 1945, mientras se acercan las fuerzas aliadas, Joseph Ratzinger deja el ejército y regresa a su casa en Traunstein. Cuando finalmente llega el ejército americano hasta su ciudad, establecen su centro de operaciones en casa de los Ratzinger, identifican a Josef como soldado alemán y lo envían a un campo de prisioneros de guerra. El 19 de junio de ese mismo año es liberado y regresa al hogar en Traunstein, lo sigue su hermano Georg en julio. En noviembre, tanto él como su hermano mayor Georg, reingresan al seminario. En 1947 Ratzinger ingresa al Herzogliches Georgianum, un instituto teológico ligado a la Universidad de Munich. En 1951, el 29 de junio, Joseph y su hermano Georg son ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la catedral de Freising, en la Fiesta de los Santos Pedro y Pablo. En 1955 como conferencista de teología en Fresig, Alemania Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía y Teología, en Freising. En 1953 recibe su doctorado en teología por la Universidad de Munich. Relacionado con el doctorado, publica su primer trabajo importante:”Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche” (El Pueblo y la Casa de Dios en la doctrina de Agustín sobre la Iglesia). Ratzinger dedica su “Habilitationsschrift” –trabajo original de contribución a la investigación, con la finalidad de habilitarse para la docencia universitaria– a la revelación y a la teología de la historia de San Buenaventura. En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal del teología fundamental en la Universidad de Bonn. En agosto de ese año, su padre es convocado a la Casa del Padre. Desde 1962 hasta 1965 asiste a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II en calidad de perito, como consejero teológico principal del Cardenal Frings de Colonia. En 1963 se traslada a la Universidad de Münster, y en diciembre de ese año, fallece su madre. En 1966 es nombrado profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen. Su nombramiento es fuertemente apoyado por el profesor Hans Küng . Ratzinger había conocido inicialmente a Küng en 1957 en un congreso de teología dogmática en Innsbruck. Luego de revisar el trabajo doctoral de Küng sobre Karl Barth, dice Ratzinger: “Tenía muchas preguntas que hacerle al respecto de este libro, pues, a pesar de que su estilo teológico no era el mío, lo había leído con placer y el autor me había suscitado respeto, pues su apertura y su rectitud me gustaron bastante. Así se estableció una buena relación de amistad, aún cuando poco después...una seria discusión comenzó entre nosotros acerca de la teología conciliar.” En 1968 un ola de levantamientos estudiantiles barrió Europa, y el marxismo rápidamente se convirtió en el sistema intelectual dominante en Tübingen, adoctrinando no sólo a buena parte de sus estudiantes sino inclusive al cuerpo docente. Siendo testigo de esta subordinación de la religión a la ideología política marxista, Ratzinger anota: Existía una instrumentalización por parte de las ideologías que eran tiránicas, brutales y crueles. Esa experiencia me dejó claro que el abuso de fe debía ser precisamente resistido si se quería mantener el querer del Concilio. En 1969, desencantado por su encuentro con la ideología radical de Tübingen, se traslada de regreso a Baviera, donde asume un puesto de profesor en la Universidad de Ratisbona. Luego es nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año también es nombrado Consejero Teológico de los Obispos alemanes. En 1972, Ratzinger, con Balthasar, De Lubac y otros lanzan la publicación teológica Communio, une revista periódica de teología católica y cultura. Como Arzobispo de Munich y Freising, Alemania En marzo de 1977, es nombrado Arzobispo de Münich y Freising, convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años, asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis. Es urgido por su confesor a aceptar el cargo y escoge como su lema episcopal la frase de la carta de Juan, “Cooperador de la verdad”, y razona: “Por un lado, me parecía ser la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de todas las diferencias de modo, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y por otro lado, porque en el mundo de hoy, el tema de la verdad ha desaparecido casi totalmente, pues aparece como algo demasiado grande para el hombre, y sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad”. Es consagrado el 28 de mayo por el Obispo de Würzburg, Josef Stange. En junio de ese mismo año, es creado cardenal presbítero por el Papa Pablo VI, y recibe el título de S. Maria Consolatrice al Tiburtino. Ese año también, asistió a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Vaticano. En 1978 participó en el cónclave del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, quien lo nombra enviado especial del Papa al III Congreso Mariológico Internacional, en Guayaquil, Ecuador, del 16 al 24 de septiembre. En octubre de ese año, participa en el Cónclave que elige a Juan Pablo II. En 1980 Ratzinger es nombrado por Juan Pablo II a presidir el Sínodo especial para los laicos. Poco después, el Papa lo invita a encargarse de la Congregación para la Educación Católica. Ratzinger declina, pues considera que no debe dejar tan pronto su misión en Münich. En 1981, en noviembre, acepta la invitación del Papa para asumir como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión Teológica Internacional. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Münich-Freising. En 1983 asistió a la VI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. Fue uno de los tres presidentes delegados; miembro del secretariado general, de 1983 a 1986. En 1985 asistió a la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano. Desde 1986 presidió la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó el Nuevo Catecismo al Santo Padre. En 1987 asistió a la VII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1990 asistió a la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1991 asistió a la I Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1993 fue elevado a Cardenal Obispo del título de la sede suburbicaria de Velletri-Segni. En 1994 asistió a la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, y a la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también en la Ciudad Vaticana. En 1997 asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. En 1998 asistió a la Asamblea Especial para Asia del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. Elegido vice-decano del Colegio Cardenalicio, el 9 de noviembre de 1998. Ese mismo año, asistió a la Asamblea Especial para Oceanía de Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano, del 22 de noviembre al 12 de diciembre. En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones por el XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, el 3 de enero. En octubre de ese mismo año asistió a la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos, en Ciudad del Vaticano. 19 de abril de 2005, día en que fue elegido Papa, escogiendo llamarse Benedicto XVI. En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección como Decano del Colegio Cardenalicio. Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales, Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos, Educación católica; así como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para América Latina y Ecclesia Dei. Recibió por encargo del Santo Padre, la reflexión del Via Crucis durante la Semana Santa de 2005. Fue elegido Papa el 19 de abril de 2005, convirtiéndose en el Pontífice número 265, sucesor de Juan Pablo II "El Grande". Escogió el nombre de Benedicto XVI. Doctorados: 1984 Doctor Honoris Causa por el College of St. Thomas in St. Paul / Minnesota 1985 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Eichstätt 1986 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lima 1986 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima 1988 Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Lublin 1998 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra enPamplona. 1999 Doctor Honoris Causa por la Universidad Libre Maria SS Assunta (LUMSA) en Roma. 2000 Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Wroclaw

El legado de Benedicto XVI: El Papa de la razón y la reconciliación

El Papa anuncia su dimisión, que será efectiva el 28 de febrero



Ciudad del Vaticano, 11 de febrero de 2013 (Zenit.org).

Reproducimos la declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, de 11 de febrero, sobre su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de san Pedro.
*****
Queridísimos hermanos:

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Qué es un cardenal?

Homilía de Benedicto XVI en la ceremonia de creación de los seis nuevos cardenales


Fuente: Rome Reports


24 ed noviembre, 2012. (Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) En la homilía de la ceremonia del nombramiento de los seis nuevos cardenales, Benedicto XVI ha subrayado la importancia de la catolicidad de la Iglesia, en palabras del Papa: “La Iglesia es católica porque Cristo vino para salvar a toda la humanidad”:

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL:



“Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica”.

Queridos hermanos y hermanas

Estas palabras, que dentro de poco pronunciarán solemnemente los nuevos cardenales al hacer la profesión de fe, son parte del símbolo niceno-constantinopolitano, la síntesis de la fe de la Iglesia que cada uno recibe en el momento del Bautismo. Sólo profesando y preservando intacta esta regla de la verdad somos verdaderos discípulos del Señor. En este Consistorio, quisiera centrarme particularmente en el significado del término «católica», que indica un rasgo esencial de la Iglesia y su misión. El argumento sería amplio y se podría enfocar desde diversas perspectivas. Hoy me limitaré sólo a alguna consideración.

Las notas características de la Iglesia responden al designio divino, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: «Es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades» (n. 811). Más específicamente, la Iglesia es católica porque Cristo abraza en su misión de salvación a toda la humanidad. Aunque la misión de Jesús en su vida terrena se limitaba al pueblo judío, «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), sin embargo desde el inicio estaba orientada a llevar a todos los pueblos la luz del Evangelio y a hacer entrar a todas las naciones en el Reino de Dios.

En Cafarnaún, Jesús exclama ante la fe del centurión: «Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt 8,11). Esta perspectiva universalista se desprende, por ejemplo, de la presentación que Jesús hace de sí mismo, no sólo como «Hijo de David», sino también como «Hijo del hombre» (Mc 10,33), como hemos oído en el pasaje evangélico proclamado hace poco. En el lenguaje de la literatura judía apocalíptica inspirada en la visión de la historia en el Libro del profeta Daniel (cf. 7,13-14), el título «Hijo del hombre» se refiere al personaje que viene «en las nubes del cielo» (v. 13), y es una imagen que anuncia con antelación un reino totalmente nuevo, un reino que no se apoya en los poderes humanos, sino en el verdadero poder que proviene de Dios. Jesús usa esta expresión rica y compleja, y la refiere a sí mismo para manifestar el verdadero carácter de su mesianismo, como misión hacia todo el hombre y todos los hombres, superando todo particularismo étnico, nacional y religioso. En efecto, en este nuevo reino, que la Iglesia anuncia y anticipa, y que vence la fragmentación y la dispersión, se entra precisamente siguiendo a Jesús, dejándose atraer dentro de su humanidad, y por tanto en la comunión con Dios.

Además, Jesús no envía su Iglesia a un grupo, sino a la totalidad del género humano para reunirlo, en la fe, en un único pueblo con el fin de salvarlo, como lo expresa bien el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Lumen gentium: «Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios» (n. 13). Así, pues, la universalidad de la Iglesia proviene de la universalidad del único plan divino de salvación del mundo. Este carácter universal aparece claramente el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo inunda de su presencia a la primera comunidad cristiana, para que el Evangelio se extienda a todas las naciones y haga crecer en todos los pueblos el único Pueblo de Dios.

Así, ya desde sus comienzos, la Iglesia está orientada kat’holon, abraza todo el universo. Los Apóstoles dan testimonio de Cristo dirigiéndose a los hombres de toda la tierra, todos los comprenden como si hablaran en su lengua materna (cf. Hch 2,7-8). A partir de aquel día, la Iglesia, con la «fuerza del Espíritu Santo», según la promesa de Jesús, anuncia al Señor muerto y resucitado «en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (Hch 1,8). Por tanto, la misión universal de la Iglesia no sube desde abajo, sino que desciende de lo alto, del Espíritu Santo, y está orientada desde el primer instante a expresarse en toda cultura para formar así el único Pueblo de Dios. No es tanto una comunidad local que crece y se expande lentamente, sino que es como levadura destinada a lo universal, a la totalidad, y que lleva en sí misma la universalidad.

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15); «haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19). Con estas palabras, Jesús envía a los Apóstoles a todas las criaturas, para que llegue por doquier la acción salvífica de Dios. Pero si nos fijamos en el momento de la ascensión de Jesús al cielo, según se relata en los Hechos de los Apóstoles, observamos que los discípulos siguen encerrados en su visión, piensan en la restauración de un nuevo reino davídico, y preguntan al Señor: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» (Hch 1,6). Y ¿cómo responde Jesús? Responde abriendo sus horizontes y dejándoles una promesa y un cometido: promete que serán colmados de la fuerza del Espíritu Santo y les confiere el encargo de dar testimonio de él en el mundo, superando los confines culturales y religiosos en los que estaban acostumbrados a pensar y vivir, para abrirse al reino universal de Dios. Y en los comienzos del camino de la Iglesia, los Apóstoles y los discípulos se ponen en marcha sin ninguna seguridad humana, sino con la sola fuerza del Espíritu Santo, del Evangelio y de la fe. Es el fermento que se esparce por mundo, entra en las diversas coyunturas y en los múltiples contextos culturales y sociales, pero que sigue siendo una única Iglesia.

En torno a los Apóstoles florecen las comunidades cristianas, pero éstas son «la» Iglesia, que tanto en Jerusalén como en Antioquía o Roma, es siempre la misma, una y universal. Y cuando los Apóstoles hablan de la Iglesia, no se refieren a su propia comunidad: hablan de la Iglesia de Cristo, e insisten en esta identidad única, universal y total de la Catholica, que se realiza en cada Iglesia local. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica; refleja en sí misma la fuente de su vida y de su camino: la unidad y la comunión de la Trinidad.


También el Colegio Cardenalicio se sitúa en el surco y en la perspectiva de la unidad y la universalidad de la Iglesia: muestra una variedad de rostros, en cuanto expresa el rostro de la Iglesia universal. A través de este Consistorio, deseo destacar de manera particular que la Iglesia es la Iglesia de todos los pueblos, y se expresa por tanto en las diversas culturas de los distintos continentes. Es la Iglesia de Pentecostés, que en la polifonía de las voces eleva un canto único y armonioso al Dios vivo.

Saludo cordialmente a las delegaciones oficiales de los diferentes países, a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las distintas comunidades diocesanas, así como a todos los que participan en la alegría de los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio, a los cuales les unen lazos de parentesco, amistad o cooperación. Los nuevos cardenales, que representan a varias diócesis del mundo, son ahora agregados a título especial a la Iglesia de Roma, y refuerzan así los vínculos espirituales que unen a toda la Iglesia, vivificada por Cristo, estrechamente reunida en torno al Sucesor de Pedro.

Al mismo tiempo, el rito de hoy expresa el valor supremo de la fidelidad. En efecto, en el juramento que haréis dentro de poco, venerados hermanos, están escritas palabras cargadas de un profundo significado espiritual y eclesial: «Prometo y juro permanecer, ahora y por siempre hasta el final de mi vida, fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana». Y, al recibir la birreta roja, oiréis cómo se os recuerda que ésta indica «que debéis estar preparados para comportaros con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del Pueblo de Dios».

 A su vez, la entrega del anillo está acompañada de una advertencia: «Has de saber que, con el amor al Príncipe de los Apóstoles, se refuerza tu amor a la Iglesia».
He aquí indicada, en estos gestos y las expresiones que los acompañan, la fisionomía que hoy asumís en la Iglesia. De ahora en adelante, estaréis todavía más estrechamente unidos a la Sede de Pedro: los títulos o las diaconías de las iglesias de la Urbe os recordarán el lazo que os une, como miembros a título especialísimo, a esta Iglesia de Roma, que preside la caridad universal. Principalmente por la colaboración con los Dicasterios de la Curia Romana, seréis mis preciosos colaboradores, ante todo en el ministerio apostólico para con la catolicidad entera, como Pastor de toda la grey de Cristo y primer garante de la doctrina, de la disciplina y de la moral.

Queridos amigos, alabemos al Señor, que «no cesa de enriquecer con generosidad de dones a su Iglesia extendida por el mundo» (Oración), y da nuevo vigor a la perenne juventud que le ha dado. A él confiamos el nuevo servicio eclesial de estos estimados y venerados hermanos, para que den un valiente testimonio de Cristo, en el dinamismo edificante de la fe y en el signo de un incesante amor oblativo.

El Vaticano abre sus puertas a los seis nuevos cardenales para las visitas de cortesía


Fuente: Rome Reports

Benedicto XVI entrega anillo y birrete a los seis nuevos cardenales



Fuente: Rome Reports

Seis nuevos cardenales: variedad de birretes, lágrimas y gritos de júbilo en San Pedro

Fuente: Rome Reports

martes, 14 de agosto de 2012

CALENDARIO DEL AÑO DE LA FE

31/07/2012 L'Osservatore Romano (el siguiente texto incorpora algunas correcciones de la Secretaría de Organización del Año de la Fe)

Ahora menos de setenta días del año a principios de la fe, que se abrirá con una solemne celebración presidida por el Papa en la mañana del jueves, 11 de octubre en la Plaza de San Pedro. El momento del año - que termina 24 de noviembre 2013 - ofrece algunos eventos que verán la presencia de Benedicto XVI, junto con una serie de reuniones, convenciones e iniciativas que profundicen las distintas cuestiones religiosas y culturales relacionadas con la celebración.
2012

6 de octubre de Asís.

En la ciudad de San Francisco, el patio de los gentiles está organizando una reunión para el diálogo entre creyentes y no creyentes acerca de nuestra fe.

10 07 al 28, Ciudad del Vaticano.

XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre el tema: "Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana."

11 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

En San Pedro, a las 10, Benedicto XVI preside la solemne apertura de la fe con los Padres sinodales y los Presidentes de las Conferencias Episcopales.

La organización Acción Católica Italiana, de 18.30 a 21.30 horas, una procesión con antorchas desde Castel Sant'Angelo hasta la Plaza San Pedro para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II.

12 de octubre de Roma.

Sobre el tema "La fe de la noche artística y cultural de Dante en la iglesia del Gesú, en Roma, a los 21, organizado por el Consejo Pontificio de la Cultura en colaboración con el Rectorado de Santo Nombre de Jesús a la Argentina y la Casa de Dante en Roma . Se le ofrecerá la mano del Cielo XXIV, que contiene la confesión del poeta.

20 de octubre de Roma.

Peregrinación a la vigilia de Janículo y misionera organizada por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

21 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

Benedicto XVI preside la canonización de seis mártires y confesores de la fe: Barthieu Jacques, un sacerdote jesuita, mártir misionero en Madagascar (1896), Pedro Calungsod, laico catequista, mártir en Filipinas (1672); Piamarta Juan el Bautista, un sacerdote en el testimonio de la fe ' Educación para la Juventud (1913), la madre Mariana (Barbara Cope), un testimonio de fe en la colonia de leprosos de Molokai (1918), María del Monte Carmelo, religiosa en España (1911), Catherine Tekakwitha, la India secular se convirtió al catolicismo (1680); Anna Schäffer, laico testigo de Baviera de Cristo desde el lecho del dolor (1925).

10 26 al 30, Roma.

Congreso de la Unión Mundial de Educadores Católicos en el papel del profesor y la familia en la formación integral de los estudiantes, con la participación de la Congregación para la Educación Católica, y la celebración del Año de la fe.

15 al 17 noviembre, la Ciudad del Vaticano.

Vigésimo séptima Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para el Cuidado de la Salud sobre el tema "El hospital, un lugar de evangelización. La misión humana y espiritual"

1 de diciembre.

Celebración del Santo Padre de las primeras Vísperas de Adviento para las universidades pontificias de Roma, los seminarios eclesiásticos y colegios, y universidades, organizado por la Congregación para la Educación Católica.

28 de diciembre de Roma.

Apertura de la reunión europea de los jóvenes, organizado por la Comunidad de Taizé, en colaboración con el Vicariato de Roma. La reunión concluirá 02 de enero 2013.
2013

25 de enero de Roma.

Celebración ecuménica en la presencia de Benedicto XVI en la Basílica de St. Paul Extramuros.

En la galería de arte también visitará la basílica - hasta el 24 de noviembre 2013 - Extra Moenia Paolus la exposición Sanctus et Concilium Oecumenicum Vat. II.

02 de febrero, la Ciudad del Vaticano.

Celebración presidida por Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro con ocasión del Día Mundial de los hombres y mujeres religiosos.

7 de febrero de Roma.

Inauguración de la exposición sobre el Año de la Fe en el Castel Sant'Angelo. La exposición durará hasta el 1 de mayo de 2013.

Febrero 25 a 26, Roma.

Simposio sobre el tema "Santos Cirilo y Metodio entre los pueblos eslavos:. 1.150 años en la misión" El trabajo se llevará a cabo el día 25 en el Pontificio Instituto Oriental y en la Pontificia Universidad Gregoriana de 26 días.

24 de marzo.

El Papa celebra el Domingo de Ramos, un día tradicionalmente dedicado a los jóvenes en preparación de la Jornada Mundial de la Juventud.

4 a 6 abril, de Roma.

Conferencia Internacional de la Educación Católica Internacional, con la participación de la Congregación para la Educación Católica, y la celebración del Año de la fe.

13 de abril, la Ciudad del Vaticano.

Concierto de "Oh My Son", en Pablo VI.

Abril 15 a 17.

Día seminario en el aniversario 450 de su establecimiento.

Jornadas de estudio, organizado por la Congregación para la Educación Católica, la relevancia de los documentos del Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica en la formación de los candidatos al sacerdocio y en la revisión en curso de la Ratio fundamentalis del sacerdotales.

28 de abril, la Ciudad del Vaticano.

Día dedicado a todos los niños y niñas que han recibido el sacramento de la Confirmación. El Santo Padre dará la confirmación de un pequeño grupo de jóvenes.

05 de mayo, la Ciudad del Vaticano.

Celebración del Papa con motivo de las cofradías y la piedad popular.

18 de mayo, la Ciudad del Vaticano.

Vigilia de Pentecostés celebrada por Benedicto XVI, y dedicado a todos los movimientos, con la peregrinación a la tumba de Pedro y la invocación del Espíritu Santo.

2 de junio.

Solemne adoración de la Eucaristía presidida por el Papa Adoración se llevará a cabo junto con el mundo en la fiesta del Corpus Domini.

16 de junio.

Día de la Evangelium vitae a la presencia de la Jornada del Papa estará dedicada al testimonio del Evangelio de la vida, para defender la dignidad de la persona desde el primer momento hasta el último momento de forma natural.

22 de junio de la Ciudad del Vaticano.

Gran concierto para el Año de la Fe en la Plaza de San Pedro.

07 de julio, la Ciudad del Vaticano.

En presencia del Papa, al final la plaza de San Pedro de la peregrinación de los seminaristas y novicios.

23-28 julio, Río de Janeiro.

Día Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XVI.

Septiembre 18 a 19.

Seminario, organizado por la Congregación para la Educación Católica, la Universidad Católica del valor del Catecismo de la doctrina de la Iglesia católica de la teología en las universidades católicas.

29 de septiembre, la Ciudad del Vaticano.

Día de los catequistas en la presencia de Benedicto XVI. El día será una oportunidad para conmemorar el vigésimo aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

13 de octubre, la Ciudad del Vaticano.

Marian Celebración del Día de la presencia de Benedicto XVI y todos los muchas asociaciones.

24 de noviembre, la Ciudad del Vaticano.

El Papa preside la celebración de clausura del Año de la fe.

Fuente http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/it/news/01-08-2012.html