Defensa de la fe divina y catolica, en pleno apego al magisterio Petrino y de la Iglesia.
jueves, 25 de febrero de 2016
Obras de Misericordia coporales y espiriturales
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3).
1. ¿Cuál es el primero y más importante de los mandamientos?
Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Hoy vamos a ver la relación entre el amor a Dios y el amor al prójimo…
2. Cuando ustedes piensan en amar al prójimo, en hacer caridad, en ayudar a los demás, ¿qué ideas le vienen a la cabeza? ¿Cómo amar al prójimo?.......
3. ¿En qué parte de la Biblia hay una especie de lista sobre cómo mostrar nuestro amor al prójimo en algunos aspectos materiales?
En la descripción del Juicio Final que el mismo Jesucristo nos da en el Evangelio de San Mateo.
“Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; forastero y me recibieron en su casa; sin ropas y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y fueron a verme”. (Mt. 25, 35-36)
4. La Iglesia nos ha dado un listado bastante completo, basado en este texto bíblico, que nos sirve de guía en nuestro amor al prójimo. ¿Lo conocen?
Son las llamadas Obras de Misericordia: Corporales y Espirituales.
5. Veamos primero qué significa misericordia ...
Miser= miseria. Cordia=corazón.
Misericordia significa sentir con el otro sus miserias y necesidades, y –como consecuencia de ese compasión (sentir con) – ayudarlo, auxiliarlo.
6. ¿Cuántas y cuáles son las Obras de Misericordia?
En total son 14: 7 Corporales y 7 Espirituales.
OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Dar posada al necesitado
4. Vestir al desnudo
5. Visitar al enfermo
6. Socorrer a los presos
7. Enterrar a los muertos
OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA
1. Enseñar al que no sabe
2. Dar buen consejo al que lo necesita
3. Corregir al que está en error
4. Perdonar las injurias
5. Consolar al triste
6. Sufrir con paciencia los defectos
de los demás
7. Rogar a Dios por vivos y difuntos
Las Obras de Misericordia Corporales, en su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final.
7. Y ¿de dónde sale la lista de las Espirituales?
La lista de las Obras de Misericordia Espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.
8. El Amor a Dios viene antes del amor al prójimo.
Antes de analizar cada una de las Obras de Misericordia tenemos que tener en cuenta algo muy importante: primero hay que amar a Dios.
El amor al prójimo es el FRUTO de nuestro amor a Dios.
No podemos dejar de amar al prójimo, pero no podemos poner lo segundo de primero, ni lo primero de segundo. Como dice el dicho: la carreta no puede ir delante de los caballos. Primero es Dios y después el prójimo.
La prueba de que amamos a Dios, es que amamos al prójimo, pero:
Nuestro amor al prójimo debe ser un reflejo de nuestro amor a Dios.
Si pretendemos primero amar a los demás sin antes amar a Dios, estamos siendo altruístas, filántropos, benefactores. Eso no está mal, pero eso lo puede hacer y de hecho lo hace cualquiera que no sea cristiano y que no lo haga por ser cristiano. Lo puede hacer, por ejemplo, un buen gobernante o cualquier que pertenezca a una ONG nacional o internacional.
El Católico tiene que amar al prójimo desde Dios.
El resultado de la ayuda que se brinde puede aparentar ser el mismo: se resuelve un problema personal o social, pero no es igual para nuestra alma, tampoco es igual para quien recibe la ayuda.
Al amar al prójimo desde Dios, hay un flujo de gracia invisible, que viene de Dios y que va más allá de la ayuda misma que se está dando.
9. Amor a Dios y amor al prójimo, como los maderos de la Cruz:
Se ha comparado el doble mandamiento del amor a los maderos de una cruz, a los parales que forman la Cruz de Cristo, la cruz del cristiano:
. el madero vertical representa nuestro amor a Dios, pues va en sentido hacia arriba, hacia el Cielo
. el madero horizontal representa el amor a los demás, a los semejantes, a los que están a nuestra altura, pues va en sentido lateral.
Veamos ... ¿Cuál de los dos maderos es el primero? ¿Cuál de los dos no puede sostenerse solo? ... Es clara la comparación ¿no? El Amor a Dios es lo que sostiene nuestro amor al prójimo. No puede haber amor al prójimo sin amor a Dios.
Al amar a los demás, tenemos que ser portadores de Dios ... aunque no lo digamos, porque no tenemos que estar pregonando que aquí venimos en nombre de Dios. Eso no hay que hacerlo, por supuesto. Nuestro amor a Dios que es la fuente de nuestro amor al prójimo no hay que pregonarlo.
El ejemplo más claro de cómo funciona el Amor es la Santísima Virgen María en su visita a su prima Santa Isabel. La Virgen fue portadora de Dios, pues llevaba a Dios recién encarnado en su seno. Y Santa Isabel lo supo de inmediato, pues San Juan Bautista (que estaba en el vientre de Isabel) lo hizo saber con grandes saltos de alegría. (ver Lc. 1, 39-44)
Así debe ser nuestro amor por los demás: llevándoles a Dios que habita en nosotros. Aunque el auxiliado no lo exprese igual que San Juan Bautista y Santa Isabel, la persona va a recibir muchas gracias del Señor, muchas más que las que cree estar necesitando, muchas más de las que nosotros creamos estar aportando con nuestro auxilio!
10. El ejercicio de la Obras de Misericordia comunica gracias a quien las ejerce. Veamos cómo nos beneficia a nosotros el hacer Obras de Misericordia...
Quien ejerce el amor al prójimo desde el amor a Dios recibe gracias, pues con las obras de misericordia, está haciendo la Voluntad de Dios. “Den y se les dará” (Lc. 6, 38).
Decíamos que una manera de ir borrando la pena purificante que merecen nuestros pecados ya perdonados (Purgatorio) es mediante obras buenas. Obras buenas son, por supuesto, las Obras de Misericordia. “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia” (Mt.5, 7), es una de las Bienaventuranzas.
Además las Obras de Misericordia nos van ayudando a avanzar en el camino al Cielo. Es como si ahorráramos para el Cielo. “No se hagan tesoros en la tierra”, dice el Señor,“Acumulen tesoros en el Cielo” (Mt. 6, 19 y 20). Al seguir esta máxima del Señor cambiamos los bienes temporales por los eternos, que son los que valen de verdad.
11. ¿Qué sucede si ayudamos a alguien como un mero acto de filantropía?
Si la ayuda la damos independientemente del amor a Dios, no tiene ningún mérito para nuestra vida espiritual. Es filantropía o altruismo. Se resuelve el problema y la necesidad de alguien, pero no merecemos en nada para nuestra vida espiritual.
Cuando actuamos por filantropía, efectivamente la persona recibe la ayuda que requiere. Pero al ayudar desde nosotros mismos y no desde el amor a Dios, siempre se presenta el riesgo de yo ser portador de mí mismo y no de Dios. Eso no es amor cristiano, es ayuda; no es que sea mala, pero no es lo que Dios nos pide.
Bien lo dice Jesús en sus Diálogos a Santa Catalina de Siena, santa seglar de la Orden de Santo Domingo:
“Quiera o no quiera, el hombre se ve precisado a ejercer la caridad (la ayuda) con su prójimo. Aunque, si no la ejercita por amor a Mí, no tiene aquel acto ningún valor sobrenatural”.
12. Vamos a ver cada una de las Obras de Misericordia, comenzando por las Corporales. Vamos a buscar primero ejemplos de la Biblia y luego ejemplos prácticos.
12.1. DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
12.2. DAR DE BEBER AL SEDIENTO
Estas dos primeras son complementarias y se refieren a la ayuda que podemos dar en alimento o en dinero a los necesitados.
Los bienes que poseemos, ¡si son bien habidos!, también nos vienen de Dios. Y debemos responder a Dios por éstos y por el uso que le hayamos dado.
Dios nos exigirá de acuerdo a lo que nos ha dado:
Parábola de los Talentos (Mt. 25,14-30). Por cierto, no es por casualidad, que viene contada en el Evangelio de San Mateo, justamente antes de la escena del Juicio Final, donde habla de las Obras de Misericordia.
“A quien mucho se le da, mucho se le exigirá (Lc. 12, 48).
Esta exigencia se refiere tanto a lo espiritual, como a lo material.
Podemos dar de lo que nos sobra. Esto está bien. Pero podemos dar de lo que no nos sobra. Por supuesto, el Señor ve lo último con mejores ojos.
Recordemos a la pobre viuda muy pobre que dio para el Templo las últimas dos moneditas que le quedaban. No es una parábola, es un hecho real que nos relata el Evangelio.Cuando Jesús vio lo que daban unos y otros hizo notar esto:“Todos dan a Dios de lo que les sobra. Ella, en cambio, dio todo lo que tenía para vivir” (Lc. 21, 1-4).
Esta viuda recuerda otra historia del Antiguo Testamente sobre la viuda de Sarepta, en tiempos del Profeta Elías.Ella alimentó al Profeta Elías con lo último que le quedaba para comer ella y su hijo, en un tiempo de una hambruna terrible. Y ¿qué sucedió Que no se le agotó ni la harina y ni el aceite con que preparó el pan para el Profeta. (Ver 1 Reyes 17, 7-16).
A veces no sabemos a quién alimentamos: Abraham recibió a tres hombres que era ¡nada menos! que la Santísima Trinidad (algunos piensan que eran 3 Angeles), los cuales le anunciaron el nacimiento de su hijo Isaac en menos de un año (ver Gn. 19, 1-21). Y, a pesar, de la risa de Sara, así fue. (Por cierto el nombre de Isaac significa: "Aquel que hará reír" o “Aquél con el que Dios se reirá”).
Sobre dar de beber al sediento, la mejor historia de la Biblia es la de la Samaritana a quien el Señor le pide de beber. (Ver Jn. 4, 1-45)
12.3. DAR POSADA AL NECESITADO:
En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. No es el caso hoy en día. Pero, aún así, podría tocarnos recibir a alguien en nuestra casa, no por pura hospitalidad de amistad o familia, sino por alguna verdadera necesidad.
Y no sabemos a quién ayudamos. Algunos han ayudado a Angeles bajo formas humanas: A Abraham y Lot les sucedió esto. Esto lo recuerda posteriormente San Pablo: “No dejen de practicar la hospitalidad, pues algunos dieron alojamiento a Angeles sin saberlo”. (Hb. 13, 2)
12.4. VESTIR AL DESNUDO:
Esta obra de misericordia se nos facilita con las recolecciones de ropa que se hacen en Parroquias y otros centros de recolección. Recordar que, aunque demos ropa usada, no es dar lo que está ya como para botar o para convertir en trapos de limpieza. En esto también podemos dar de lo que nos sobra o ya no nos sirve, pero también podemos dar de lo que aún es útil.
12.5. VISITAR AL ENFERMO:
No se trata de visitas sociales, por cumplir. Se trata de una verdadera atención a los enfermos y ancianos, tanto en cuido físico, como en compañía. Y la atención más importante en casos de vejez y enfermedades graves es la atención espiritual.
El mejor ejemplo de la Sagrada Escritura es el de la Parábola del Buen Samaritano, que curó al herido y, al no poder continuar ocupándose directamente, confió los cuidados que necesitaba a otro a quien le ofreció pagarle. (ver Lc. 10, 30-37)
El visitar al enfermo incluye el auxilio a los heridos.
12.6. SOCORRER A LOS PRESOS:
Esto implica visitar a los presos y darles ayuda material y muy especialmente, asistencia espiritual (para ayudarlos a enmendarse y ser personas útiles y de bien cuando terminen el tiempo asignado por la justicia).
Significa también rescatar a los inocentes y secuestrados. En la antigüedad los cristianos pagaban para liberar esclavos o se cambiaban por prisioneros inocentes. Hoy en día este mandato es relevante con prisioneros inocentes y secuestrados ¿no?
12.7. ENTERRAR A LOS MUERTOS:
El más famoso muerto enterrado y en una tumba que no era propia fue el mismo Jesucristo. José de Arimatea facilitó una tumba de su propiedad para el Señor. Pero no sólo eso, sino que tuvo que tener valor para presentarse a Pilato y pedir el cuerpo de Jesús. Y también participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo. (Jn. 19, 38-42)
Esto de enterrar a los muertos parece un mandato superfluo, porque –de hecho- todos son enterrados. Pero, por ejemplo, en tiempo de guerra, puede ser un mandato muy exigente. En Venezuela hay la foto que dio vuelta al mundo, pues ganó un Premio Pulitzer, de un Sacerdote, bien identificado con sotana, en medio de un tiroteo en Puerto Cabello en los años ’60, sosteniendo un soldado casi muerto ya.
¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano?
Por que el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo. Somos “templos del Espíritu Santo”. (1 Cor 6, 19).
Pero ... ¿saben que está sucediendo hoy en día con los cuerpos cremados, hechos cenizas?
Se está irrespetando a lo que ha sido templo del Espíritu Santo, porque la gente esparce las cenizas por donde se le ocurre, no dándole una sepultura digna. ¡Hasta se hacen dijes colgantes para guardar el recuerdo del difunto! O se tienen las cenizas expuestas en la casa (!!!)
NORMAS DE LA IGLESIA SOBRE CREMACION Y CENIZAS
"La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo" (Catecismo de laIglesia Católica # 2301).
Aunque la Iglesia claramente prefiere y urge que el cuerpo del difunto esté presente en los ritos funerales, estos ritos pueden celebrarse también en presencia de los restos incinerados del difunto.
Cuando por razones válidas no es posible que los ritos se celebren en presencia del cuerpo del difunto, debe darse a los restos incinerados el mismo tratamiento y respeto debido al cuerpo humano del cual proceden.
Este cuidado respetuoso significa el uso de un recipiente digno para contener las cenizas; debe expresarse en la manera cuidadosa en que sean conducidos y en el sitio de su colocación final. Los restos incinerados deben ser sepultados en una fosa o en un mausoleo o en un columbario (nicho).
La práctica de esparcir los restos incinerados en el mar, desde el aire o en la tierra, o de conservarlo en el hogar de la familia del difunto, no es la forma respetuosa que la Iglesia espera y requiere para sus miembros. (Orden de Funerales Cristianos, Apéndice No. 2, Incineración, No. 417)
13.1. ENSEÑAR AL QUE NO SABE:
Consiste en enseñar al ignorante sobre temas religiosos o sobre cualquier otra cosa de utilidad. Esta enseñanza puede ser a través de escritos o de palabra, por cualquier medio de comunicación o directamente.
“Quien instruye a muchos para que sean justos, brillarán como estrellas en el firmamento”. (Dan. 12, 3b)
13.2. DAR BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA:
Aquí es bueno destacar que el consejo debe ser ofrecido, no forzado. Y, la mayoría de las veces es preferible esperar que el consejo sea requerido.
Asimismo, quien pretenda dar un buen consejo debe, primeramente, estar en sintonía con Dios. Sólo así su consejo podrá ser bueno. No se trata de dar opiniones personales, sino de veras aconsejar bien al necesitado de guía.
“Los guías espirituales brillarán como resplandor del firmamento”. (Dan. 12, 3a).
13.3. CORREGIR AL QUE ESTA EN ERROR:
No se trata de estar corrigiendo cualquier tipo de error. Esta obra se refiere sobre todo al pecado. Otra manera de formular esta Obra de Misericordia es así: Corregir al pecador.
Es de suma importancia seguir los pasos de la corrección fraterna que Jesús nos dejó muy bien descritos: “Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea (o a los superiores)”. (Mt. 19, 15-17)
Para cumplir esta Obra de Misericordia convenientemente hay que tener en cuenta dos cosas: que pueda preverse un resultado positivo a nuestra corrección y que no nos causemos un perjuicio a nosotros mismos.
Debemos corregir a nuestro prójimo con mansedumbre y suma consideración. Una corrección ruda puede tener el efecto contrario
No podemos convertirnos en gendarmes de la gente; es decir en estar pendientes de todo lo que haga la gente. Sin embargo, corregir al errado en fe y moral es un consejo del Señor. Así termina el Apóstol Santiago su Carta: “Sepan esto: el que endereza a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y consigue el perdón de muchos pecados”. (St. 5, 20).
13.4. PERDONAR LAS INJURIAS:
“Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, es un punto del Padre Nuestro, que el Señor aclara un poco más en San Mateo, al final del Padre Nuestro: “Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial los perdonará. En cambio, si no perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”. (Mt. 6, 14-15).
Perdonar las ofensas significa que no buscamos vengarnos, ni tampoco conservamos resentimiento al respecto. Significa tratar a quien nos ha ofendido de manera amable. No significa que tenemos que renovar una antigua amistad, sino llegar a un trato aceptable.
El mejor ejemplo de perdón en el Antiguo Testamento es el de José, que perdonó a sus hermanos el que hubieran tratado de matarlo y luego hayan decidido venderlo. “No se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado delante de ustedes para salvarles la vida”. (Gen. 45, 5).
Y el mayor perdón del Nuevo Testamento: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc. 23, 34).
13.5. CONSOLAR AL TRISTE:
El consuelo para el triste o deprimido se asemeja al cuido de un enfermo.Y es muy necesario, pues las palabras de consuelo en la aflicción pueden ser determinantes.
Aquí pueden entrar la atención de conversación con los ancianos, que tanto nos han dado y que en su vejez requieren que alguien les oiga, les converse, los distraiga.
13.6. SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS:
La tolerancia y la paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia.
Sin embargo, hay un consejo muy útil: cuando el soportar esos defectos causa más daño que bien, no se debe ser tolerante. Con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia.
13.7. ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS:
La oración por los demás, estén vivos y muertos, es una obra buena. San Pablo recomienda orar por todos, sin distinción, también por gobernantes y personas de responsabilidad, pues “El quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (ver 1 Tim 2, 2-3).
Los difuntos que están en el Purgatorio dependen de nuestras oraciones. Es una buena obra rezar por éstos para que sean libres de sus pecados. (ver 2 Mac. 12, 46)
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miércoles, 27 de enero de 2016
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2016
MENSAJE DEL SANTO
PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2016
PARA LA CUARESMA 2016
“Misericordia quiero y no sacrificio”
(Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar
Las obras de misericordia en el camino jubilar
1. María, icono de una Iglesia que
evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que
«la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento
fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación
a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el
Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra,
especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es
un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera
persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los
Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto
de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia
que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la
misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con
José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza,
porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo
fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la
misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas
maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed)
que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una
historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a
lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en
efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su
pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral,
especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el
vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la
justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el
cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que
Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares
—como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta
qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo
hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que
hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como
hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta
tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere
a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel:
«Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues,
al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus
fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace
cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un
amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico,
en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la
belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y
resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio
que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que
volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd.,
164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el
pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y
creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de
ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al
pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se
alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente,
enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del
hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de
misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en
la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos
a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia
corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en
gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el
cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo,
consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano
reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y
espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces
aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón
del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia
divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace
de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en
fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con
cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la
historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito
ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5);
más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa
de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6),
el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es
rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es
esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para
servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima
convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el
poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este
engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre
Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21),
y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro
es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y
este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el
cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5)
que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales
y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran
hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden
hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para
utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas
a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como
consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven
indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose
incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para
todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial
gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las
corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan
ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales
tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar,
perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales
de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús
crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es
un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los
«poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen
la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo
crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta
a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree
poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo,
siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más
herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su
corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí
mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues,
que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las
lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los
escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor
modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la
muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a
la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para
la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que
fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió
gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48),
reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis
Fiesta de San Francisco de Assis
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Conozca el milagro que permitirá canonización de niño cristero de México
MÉXICO D.F, 25 Ene. 16 / 12:14 pm (ACI).- La
curación de una bebé mexicana, para quien “humanamente ya no había esperanza de
vida”, fue el milagro que llevará al Vaticano a declarar santo al niño cristero
Beato José Luis Sánchez del Río, mártir de la persecución religiosa que sufrió
México en la segunda década del siglo XX.
Como se recuerda, el 21 de enero el Papa Francisco
firmó el decreto que aprueba el milagro atribuido a la intercesión del niño
beato de 14 años. Se trata de la curación milagrosa de Ximena Guadalupe
Magallón Gálvez, una bebé mexicana que tuvo meningitis, tuberculosis,
convulsiones y que sufrió un infarto cerebral.
La historia de la bebé fue compartida por su madre,
Paulina Gálvez Ávila, en la página de Facebook del beato. Sobre la enfermedad
de su hija, indicó que “humanamente ya no había esperanza de vida” y que en ese
momento se la dejaron en manos de Dios por intercesión de “Joselito”.
Esta es la historia:
Ximena nació el 8 de septiembre del 2008 en Estados
Unidos. Cuando tenía un mes de edad, sus padres la llevaron a la ciudad de
Sahuayo, ubicada en el estado de Michoacán (México) donde nació el beato. A los
15 días la bebé empezó a tener fiebre. Su pediatra la trató pero no mejoraba.
Le sacaron una radiografía para descartar una neumonía. Fue internada en el
Hospital Santa María de Sahuayo y a los tres días le dieron de alta. Sin
embargo, la fiebre no bajaba.
Entonces sus padres la llevaron al estado de Aguascalientes
para buscar una segunda opinión. El caso de Ximena fue asumido por el Dr.
Rosendo Sánchez. Este médico les recomendó que internaran a la bebé nuevamente
en Sahuayo porque creyó que se trataba de una neumonía atípica. Ximena regresó
al hospital y el Dr. Adán Macías indicó que podría tener neumococo. Los padres
llamaron al Dr. Rosendo, que les pidió traerla de urgencia a Aguascalientes.
Paulina comentó que al ver que la salud de su hija
se agravaba decidieron bautizarla. De vuelta en Aguascalientes, los médicos
descubrieron que Ximena tenía el pulmón derecho lleno de líquido y le hicieron
un broncoscopio. La familia regresó a Sahuayo y la bebé no mejoraba.
“Pasamos dos meses con esa pesadilla y (los
médicos) no sabían qué pasaba pues no respondía a ningún tratamientos. Pensaron
que su píloro tenía una fisura y que por ahí se pasaba la leche al pulmón (…)
Tendrían que operarla”, narró la madre.
Un día antes de la operación, Ximena empeoró. Le
hicieron una radiografía y una punción pleural: tenía líquido en uno de sus
pulmones.
“El Dr. Rosendo habló con nosotros y nos informó
que tendría que someterla a una operación muy delicada ya que podría
desangrarse y morir. Consentimos y le dijimos que hiciera lo necesario para
salvar a Ximenita y que la entregábamos en las manos de Dios”, expresó Paulina.
Tras la operación el médico analizó un pedazo de
pulmón y dijo a los padres de Ximena que ella podría tener tuberculosis.
“Cuando nos dijeron que efectivamente era
tuberculosis y nos la llevaron al cuarto, la note rara, con su mirada fija y
ausente. Le hablamos, pero no reaccionaba. Le comente al doctor que la veía
mal, no era mi bebé porque ella era risueña de antes”, señaló la madre.
La bebé volvió a ser sometida a una terapia
intensiva. Al día siguiente, cuando su madre fue a verla le dijeron que Ximena
había convulsionado. Cuando la vio, Paulina empezó a rezar y la criatura volvió
a convulsionar. Las enfermeras la inyectaron pero no paraba. Le hicieron una
tomografía pero no mejoraba.
Paulina pidió ver a su hija. Antes de entrar al
cuarto donde estaba, la doctora “me dijo que mi bebe ya estaba en vida vegetal
y que iniciara los trámites correspondientes. Llegó el Dr. Rosendo y llorando
le pedí por favor salve a mi hija. La indujeron en coma y nos dieron 72 horas
para ver si viviría, ya que el 90% de su cerebro estaba muerto”.
“Fuimos a misa todos los días para pedirle a Dios y
a Joselito que intercediera por mi bebe, que me hicieran el Milagro...”,
manifestó.
“Antes de desconectarla, les pedí que me dejaran
estar con ella y la abrace, la desconectaron. En ese momento puse a mi bebé en
manos de Dios y la intercesión de Joselito y en eso abrió sus ojos y me
sonrió”. Ximena miró a los doctores “y empezó a reírse con ellos”. Ellos “no
podían explicar lo que había pasado, porque ya estaba hecho todo medicamente y
es ahí cuando afirman que fue un Milagro”.
Los médicos se llevaron a Ximena para hacerle una
tomografía y un encefalograma. Se dieron con la sorpresa de que el 80 por
ciento de su cerebro estaba recuperado. Al día siguiente volvieron a examinarla
y el cerebro ya estaba totalmente sano.
Dijeron que la bebé no podría succionar. Sin
embargo, cuando su madre le dio el biberón ella bebió once onzas. Los doctores
estaban atónitos. Creyeron que si Ximena sobrevivía probablemente no podría
caminar ni hablar, ver o escuchar debido a las secuelas del infarto cerebral
que sufrió.
Contra todas las predicciones de los médicos,
Ximena se recuperó totalmente y está “perfectamente bien gracias a Dios y a la
intercesión de Joselito. Damos, infinitamente, gracias a Dios Todopoderoso por
este Milagro y al Beato Mártir José Sánchez del Río por plena intercesión”.
El beato José Luis Sánchez del Río fue torturado y
asesinado a los 14 años durante la persecución religiosa del presidente
mexicano Plutarco Elías Calles de 1924 a 1928. José Luis se había enlistado en
las filas de los cristeros, al mando del general Prudencio Mendoza.
Fue capturado por el ejército federal y su martirio
ocurrió el viernes 10 de febrero de 1928. Le cortaron la planta de los pies y
fue conducido descalzo hasta su tumba. Mientras caminaba, José Luis rezaba y
gritaba “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”.
Ante su tumba fue colgado en un árbol y
acuchillado. Uno de los verdugos lo bajó y le preguntó qué mensaje le daba a
sus padres. El niño respondió: “Que Viva Cristo Rey y que en el cielo nos
veremos”. Ante esta respuesta, el hombre le dio un tiro en la sien y lo mató.
13 cosas que tal vez no sabías del diablo y sus demonios, según exorcista Fortea
REDACCIÓN CENTRAL, 30 Oct. 15 / 07:03 pm (ACI).- El
reconocido exorcista P. José Antonio Fortea en su “Summa Daemoniaca” menciona
un gran conjunto de cuestiones relativas al demonio que es importante que todo
cristiano lo tome en cuenta para el combate espiritual por alcanzar el cielo.
Aquí 13 cosas que tal vez no sabías del diablo y sus demonios.
1.- El enemigo tiene varios nombres
En el Antiguo Testamento se le llama “Satán” que
significaría “adversario, enemigo, opositor”. Asimismo, en el Nuevo Testamento
se le nombra como “Diablo”, que viene del verbo griego “diaballo” (acusar). En
cambio la palabra demonio, del griego “daimon” (genio), es usado para designar
a seres espirituales malignos.
Lucifer es un nombre que no está en las Sagradas
Escrituras y que significa “estrella de la mañana” o “el que lleva la luz”. Lo
cual “recuerda la pena tan grande que es que siendo tan bello, cayera”, indica
el P, Fortea. Sin embargo, el presbítero sigue la misma idea de otro renombrado
exorcista, P. Gabriele Amorth, quien considera que Lucifer es el nombre propio
del segundo demonio en importancia en la jerarquía demoníaca.
2.- La gran prueba
Todos los ángeles al ser creaos por Dios, sabían
que Él era su creador, pero pasaron por una prueba “antes de la visión de la
esencia de la Divinidad”. A modo de comparación, el sacerdote explica que sería
como decir que “veían a Dios como una luz, que le oían como una voz majestuosa
y santa, pero que su rostro seguía sin desvelarse”.
“En esa prueba unos obedecieron, otros
desobedecieron. Los que desobedecieron de forma irreversible se transformaron
en demonios. Ellos mismos se transformaron en lo que son. Nadie les hizo así”.
3.- La batalla en el cielo fue intelectual
Al respecto, el exorcista indica que los ángeles
desobedientes empezaron a odiar a Dios y a verlo como una cadena que oprimía su
libertad. La batalla entre Miguel y Lucifer, cada uno con sus ángeles, no fue
con armas, ya que no tienen cuerpo, “las únicas armas que pueden blandir son
los argumentos intelectuales”, explica.
“Unos se hicieron más soberbios, otros no tanto.
Cada ángel rebelde fue deformándose más y más, cada uno en unos pecados específicos.
Así como, por el contrario, los ángeles fieles se fueron santificando
progresivamente. Unos ángeles se santificaron más en una virtud otros en otra…
los ángeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les
dejó que se alejaran”.
4.- La razón de su rebeldía
Sólo en este punto se toma como referencia el libro
“Historia del Mundo Angélico”, también del P. Fortea. Allí sugiere, a modo de
novela, que la prueba por la que habrían pasado los ángeles es la revelación
que les hizo Dios sobre crear el mundo material con la humanidad, que Él se
haría hombre para salvar a los pecadores y que nacería de una mujer, la cual
sería la reina de los ángeles.
Lucifer no pudo soportar esta idea, creía que él
debería engendrarlo al ser la “obra maestra” del Creador. Más adelante con
otros ángeles acusaron que Dios estaba equivocado y se rebelaron por completo.
Los ángeles que acataron la voluntad de Dios se postraron a adorar a su
creador, aún sin ver todavía su esencia. Mientras que los rebeldes se alejaron
del amor de Dios.
5.- Son seres espirituales
“Un demonio es un ser espiritual de naturaleza
angélica condenado eternamente”. Es decir, no tienen cuerpo, no sienten
inclinación a ningún pecado que se cometa con el cuerpo, pero pueden tentar a
los hombres a pecar en esas materias. Comprenden esos pecados de un modo
meramente intelectual y sus faltas son sólo espirituales.
En este sentido el exorcista precisa que Satán
“sigue siendo un bellísimo ángel en su naturaleza, aunque repugnante en su
aspecto moral… Su ser personal se ha deformado, pero su naturaleza permanece y
permanecerá intacta haga lo que haga. Dado que ambas cosas son inseparables, él
auténticamente es un monstruo, un ser deforme, alguien que produce repugnancia
y aversión”.
6.- Entre los demonios también hay tiempo
Su tiempo no es material como el de los humanos,
sino que es un tiempo propio de los espíritus, que es llamado “evo” (“aevum” en
latín) y que es la sucesión de actos de entendimiento y voluntad en un ser
espiritual.
El Creador, en cambio, vive en un eterno presente.
“Sólo en Él no hay sucesión de tiempo de ninguna clase. En Él no ha
transcurrido nunca ni un solo segundo, ni un solo antes ni después. La
eternidad de Dios es cualitativamente distinta de la eternidad del tiempo
material (con un principio, pero sin final) y de la eternidad del evo (también
con un principio, también sin final)”, puntualiza Fortea.
7.- Sufren al considerar a Dios
Cada ángel caído “en el conocer encuentra placer,
pero también sufrimiento. Sufre cada vez que ese conocimiento le lleva a
considerar a Dios. Y el demonio percibe continuamente el orden y la gloria del
Creador en todas las cosas. Hasta en las cosas aparentemente más neutras, él
encuentra el reflejo y el recuerdo de los atributos divinos”.
Sin embargo, el exorcista plantea que “el demonio
no está siempre en cada instante sufriendo. Muchas veces simplemente piensa.
Sólo sufre en ciertos momentos, cuando se acuerda de Dios, cuando se vuelve a
hacer consciente de su miserable estado, de su separación de Dios”.
8.- No conocen el futuro, ni pueden leer los
pensamientos
Los demonios no ven el futuro, pero con su
inteligencia muy superior a la del ser humano pueden deducir por sus causas
algunas cosas que sucederán. No saben lo que uno decidirá porque “la libertad
humana es el gran factor de indeterminación en sus previsiones”, sostiene el P.
Fortea.
“Los demonios pueden tentarnos pero no pueden leer
nuestros pensamientos. Aunque dada su gran inteligencia pueden conjeturar lo
que pensamos. Al ser seres más inteligentes que nosotros, deducen muchas más
cosas y con más seguridad con muy pocos signos externos que lo que deduciríamos
nosotros. Pero siempre hay que recordar que ellos están fuera de nuestra alma,
sólo Dios puede leer nuestra alma”.
9.- Cuidado con las tentaciones
“El demonio nos puede introducir pensamientos,
imágenes o recuerdos, pero no puede introducirse en nuestra voluntad. Podemos
ser tentados, pero al final hacemos lo que queremos. Ni todos los poderes del
infierno pueden forzar a alguien a cometer ni el más pequeño pecado”, sostiene
el sacerdote.
De igual manera puntualiza que “si uno es tentado y
ora, la tentación desaparece. Es incompatible la tentación con la oración. La
oración crea primero una barrera contra la tentación, pues nuestra voluntad y
nuestra inteligencia se centran en Dios. Y si insistimos un poco más, el
demonio no puede resistirla y huye”.
10.- Odian más a los ascetas
El exorcista Fortea afirma con seguridad que de
todos los cristianos que están en la Iglesia, al que más odia el demonio es al
que se dedica a la ascesis (disciplina, ayuno, meditación, oración,
sacrificios, etc. para alcanzar la virtud).
“El demonio odia mucho más al asceta que a la
jerarquía eclesiástica o a los mismos exorcistas. El exorcista expulsa a uno,
dos, una docena de demonios... El hombre que se mortifica, quebranta de un modo
mucho más poderoso la influencia demoníaca en este mundo por el mero hecho de
sobrellevar sobre su cuerpo y su espíritu la pasión cotidiana de su vida
crucificada”.
11.- El significado de la cruz para los demonios
El presbítero describe que “todos y cada uno de los
demonios estaban allí, rodeando la Cruz, contemplando con delectación su
triunfo”. No obstante, ellos no podían imaginar que era la mayor victoria del
Reino de los Cielos que los dejó “sin habla” con la Resurrección.
“Dios Padre no había perdonado la Pasión ni a su
mismo Hijo… La Pasión en la Cruz suponía la prueba palpable de que la Justicia
Divina no era trasgredida en vano. Fue en ese momento cuando se hicieron
plenamente conscientes todos los demonios de que su condenación no tendría
indulto alguno por los siglos de los siglos”.
“Por eso ellos de estar contemplando la Cruz con la
alegría de su victoria maligna, pasaron a entender que para ellos sería para
siempre el recuerdo terrible de la Justicia Divina. Y por eso por encima de
todo, los demonios odian la imagen de la cruz, más que la imagen de la Santísima
Virgen María o la imagen de cualquier otro santo o la representación de otro
misterio sagrado”.
12.- Los objetos que atormentan a los demonios
“La Iglesia con el poder que ha recibido de Cristo
puede unir un efecto espiritual a un objeto”, explica el P. Fortea. Cuenta que
en una ocasión no había agua durante un exorcismo y bendijo el contenido de una
botella de limonada, pero el efecto que producía era mucho menor.
“Al cabo de unos minutos ordené en el nombre de
Jesús al demonio que me dijera por qué era eso así. Se resistió, pero al final
dijo que el agua era símbolo de pureza y limpieza. Si bien, dijo que aquel otro
líquido bendito también le producía algún efecto, pero menos”.
Otros objetos que atormentan a los demonios son las
reliquias de los santos y la cruz. Asimismo, las imágenes religiosas también
los atormentan, más si están bendecidas, y con mayor fuerza “si en la bendición
expresamente se pidió a Dios que repelieran a los demonios”.
13.- No es el 666
El exorcista afirma que identificar la figura
bíblica del Anticristo con la del diablo es un error ya que el “666” que
menciona el Apocalipsis es número de un ser humano. Por lo tanto es un hombre
que propaga el odio, la guerra y el mal. “Nerón, Napoleón, y especialmente
Hitler, son figura y bosquejo del Anticristo definitivo y perfecto”, señala.
“También nos aclara mucho la figura del Anticristo
su mismo nombre ANTI-CRISTO. Es decir, se trata de la figura contraria a
Cristo. Cristo era un hombre, el Anticristo también. Cristo extendió el amor,
la paz, la misericordia. El Anticristo extenderá el odio, la guerra, la
venganza”.
Puede descargar y leer el libro “Summa Daemoniaca”
completamente gratis en: https://www.aciprensa.com/fortea/
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Sacerdote alerta sobre estas diez trampas mortales del demonio
WASHINGTON DC , 24 Ene. 16 / 08:02 pm (ACI).-
Satanás es una serpiente. Recuérdalo. Es un mentiroso y padre de la Mentira.
Trabaja en tu vida para tentarte, hacerte caer en el pecado y así alejarte de
Dios, y también en el mundo tratando de engañarte, confundirte. Él quiere que
pierdas tu fe y que te alejes de Dios.
Ante esta realidad el sacerdote P. Dwight
Longenecker advierte sobre diez de sus trampas mortales en el mundo actual.
Presta atención y mantente alerta ante la acción del demonio.
1) Relativismo
El relativismo postula la idea de que nada es
verdadero, más bien dice que todos los puntos de vista son válidos y que no hay
una verdad absoluta ni universal. El demonio no quiere que creas en una verdad
porque si no existe la verdad entonces no existe el bien ni el mal. Si esto es
así entonces todo vale.
Él puede tentarte con mayor facilidad si consigue
que tú creas que no existe el pecado.
2) Indiferentismo
El indiferentismo te dice que todas las religiones
son iguales y no importa cuál elijas. El indiferentismo es común dentro del
protestantismo. Esta ideología te dice: “No importa a qué iglesia vayas
mientras amas a Jesús”.
También señala que no importa si eres hinduista,
musulmán, judío, sij, budista o católico. Más bien dice: “Todos estamos
subiendo la misma montaña, pero en diferentes caminos”.
Tal vez sea así en cierta forma pero hay caminos
que son mejores que otros porque son más verdaderos y honestos. Además hay
caminos que te llevan a la parte baja de la montaña y no a la cima.
Hay que ser claros. Jesucristo es la más plena, la
más completa y la revelación final de Dios a los seres humanos. Por lo tanto,
el catolicismo es la más plena, antigua y la más completa unión con la única
revelación de Dios en Cristo.
3) Eclecticismo
Este es “primo” del indiferentismo. El eclecticismo
indica que tú puedes mezclar y juntar diferentes religiones y espiritualidades
como quieras, de la misma forma que armas tu propio combo de comida rápida. La
gente cree que esto es posible porque ya está influenciada por el
indiferentismo.
Piénsalo bien. NO puedes mezclar el islamismo, el
cristianismo o el budismo con el catolicismo. No es como armar tu propio combo.
Es como si estuvieras poniéndole salsa de tomate a tu helado o estar usando
pintura blanca en lugar de crema para el café.
4) Sentimentalismo
El sentimentalismo implica tomar decisiones o
elegir tus creencias basándote en las emociones en vez de las verdades eternas.
Puedes estar enojado o contento con algo o alguien así que actúas y decides
según tu ira o alegría.
Aquí hay un ejemplo: Dos hombres quieren “casarse”
y tú dices: “Awww Juan y Diego son unos chicos tan buenos. ¿Porque no se pueden
casar como el resto?”. Ahí estás basando tu decisión en tus emociones con
respecto a Juan y Diego, en tu deseo de ser una “buena” persona y en tus ideas
sentimentales sobre las bodas y celebraciones.
No tomes decisiones importantes basándote en tus
emociones. Eso conduce al caos y a la oscuridad.
5) Utilitarismo
El utilitarismo es basar tus decisiones morales o
creencias en lo que parece ser útil, eficiente y económico. Por ejemplo: “Mi
madre está en una casa de reposo. Ella tiene demencia. Es caro mantenerla ahí.
Los médicos nos dan la alternativa de inyectarla y así ‘sus problemas
acabarán’”.
No lo hagas. Por culpa del utilitarismo millones de
bebés son abortados.
6) Incrementalismo
El demonio no quiere ejecutar de una sola vez todo
su plan. Lo hace paso a paso. Primero
hace que digas una pequeña mentira, después una verdad a medias, luego otra
mentira y otra media verdad.
Date cuenta desde el inicio de lo que está haciendo
y no lo dejes. El conseguirá que caigas usando el sentimentalismo, argumentos
utilitaristas, indiferentismo o ideas relativistas. Él siempre está trabajando,
nunca descansa.
7) Materialismo
El materialismo no se refiere a los gastos que uno
tenga. Va más allá. El problema real con el materialismo es que nos conduce a
pensar que no hay nada sobrenatural.
“Dios, los ángeles, los demonios, el cielo y el
infierno son sólo un mito. No existe un mundo invisible. Los sacramentos sólo
son símbolos. La Iglesia es una institución humana. Los sacerdotes no son más
que unos trabajadores sociales vestidos de sotana. El matrimonio es solo un
papel, la confesión no es más que una terapia de autoayuda y el bautismo y la
confirmación solo son ritos lindos de paso para los niños”.
Ese es el materialismo ¿Lo reconoces? Repúdialo con
todo tu corazón. Es una mentira.
8) El cientificismo
El cientificismo dice que la única verdad que
existe es la verdad científica. Es una mentira poderosa de Satanás porque es
una de las cosas que se asumido en la sociedad.
"Sabemos que la ciencia desacredita la
Biblia". Equivocado. Toda la verdad es la verdad de Dios y la verdadera
ciencia siempre es hermana de la verdadera teología.
El cientificismo es una rama del ateísmo asumido.
En él no hay un Dios. Solo existen las leyes de la ciencia.
9) Dilemas éticos
Esto es solo otro nombre para el relativismo moral.
Se defiende la idea de que nada es bueno o malo, lo que importa son las
intenciones y las circunstancias de la elección moral. Si tienes buenas
intenciones y las circunstancias lo justifican, entonces lo que has elegido
hacer está bien. Muchos católicos aceptan la anticoncepción artificial y el
aborto debido a estos dilemas éticos.
El peligro con los dilemas éticos es que pueden
llevar a la gente hasta el punto de cometer un pecado mortal justificando su
elección. No caigas en eso. Si debes tomar una decisión moral complicada habla
con un sacerdote o un buen asesor espiritual.
10) Universalismo
Esta ideología venenosa proviene directamente del
infierno. Señala que Dios es tan amoroso, tan bueno y misericordioso que no
condenará a nadie y que todos se salvarán.
Esto no sólo contradice lo que dice la Biblia, sino
que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia. El universalismo ha hecho
que miles de personas caigan en una falsa certeza de que no importa lo que
hagan o elijan ya que de todos modos irán al cielo.
Satanás ama el universalismo porque disfraza su
mentira con el atributo más grande de Dios Padre: la Divina Misericordia. La
mejor forma de repudiar esta mentira es temer al infierno.
Reflexiona ¿Haz caído o caes en alguna de estas
mentiras del demonio?
Traducido y
adaptado por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en ChurchPop.
Takayama Ukon: El Samurai de Cristo, será Beatificado
DENVER, 26 Ene. 16 / 05:15 pm (ACI).- Se llama
Takayama Ukon, era un samurai del siglo XVI y gracias a que el Papa Francisco
aprobó el 22 de enero el decreto que reconoce su martirio, será declarado beato
y se sumará a la lista de católicos japoneses que prefirieron morir antes que
renunciar a su fe.
Incluso antes de morir dejó todo por Cristo.
Renunció a su alta posición social y a sus riquezas: era dueño de extensas propiedades
y comandaba vastos ejércitos.
El P. Anton Witwer S.J, el Postulador General de la
Compañía de Jesús (jesuitas) explicó anteriormente a ACI Prensa que aunque el
samurái Takayama murió en el exilio, su martirio consistió en “morir a causa de
los maltratos que sufrió en su patria, por ello el proceso de beatificación es
el de un mártir”.
La causa de este Siervo de Dios es una de las otras
nueve que van camino a la santidad. Ellos son el Beato Estanislao de Jesús, el
Beato José Luis Sánchez del Río, el Beato José Gabriel del Rosario Brochero, el
Siervo de Dios Genaro Fueyo Castanon, el Siervo de Dios Arsenio da Trigolo, la
Sierva de Dios Maria Luisa del Santissimo Sacramento, el Venerable Francesco
Maria Greco, la Venerable Elisabetta Sanna, y el Venerable P. Engelmar
Unzeitig.
Según el P. Witwer, la vida de Takayama ejemplifica
“la gran fidelidad a la vocación cristiana, perseverando a pesar de todas las
dificultades”.
En el año 2013 la Conferencia Episcopal Japonesa
había mandado una solicitud de 400 páginas para la beatificación del mártir
samurái a la Congregación para las Causas de los Santos. Ahora con este decreto
aprobado el proceso para la beatificación avanza.
La vida del samurái
Takayama nació en 1552, tres años después que el
misionero jesuita San Francisco Javier introdujera el cristianismo en Japón.
Uno de los conversos fue su padre, quien lo bautizó cuando tenía 12 años con el
nombre de Justo por el sacerdote jesuita, P. Gaspare di Lella.
Los Takayama eran daimio, miembros de la clase
gobernante de los señores feudales que secundaban a los shogun entre la época
medieval hasta el inicio de la etapa moderna en Japón. Como daimio poseían
varias propiedades y tenían derecho a formar ejércitos y contratar samuráis.
Por ello, los Takayama ayudaban en las actividades
misioneras en Japón y eran protectores de los cristianos y de los misioneros
jesuitas.
En 1587, cuando el samurái tenía 35 años, el
Canciller de Japón, Toyotomi Hideyoshi, inició una persecución contra los
cristianos: expulsó a los misioneros y forzó a los católicos japoneses a
abandonar la fe.
Mientras que muchos daimio optaron por renunciar al
catolicismo, Takayama y su padre optaron por abandonar sus tierras y sus
honores para mantener la fe. Muchas personas trataron de convencerlo de renegar
de su catolicismo. Sin embargo él se negó y eligió vivir como un cristiano
hasta la muerte.
El P. Witwer indicó a ACI Prensa que el samurái
"no quería luchar contra otros cristianos. Por lo tanto prefirió una vida
pobre, ya que cuando un samurái no obedece a su 'jefe' pierde todo lo que
tiene".
"Eligió la pobreza para ser fiel a la vida
cristiana y durante años, vivió bajo la protección de amigos aristocráticos,
llevando así una vida digna, (…) era un noble, una persona conocida”.
En 1597, el Canciller ordenó la ejecución de 26
católicos japoneses y extranjeros que fueron crucificados el 5 de febrero.
Cuando el shogun Tokugawa prohibió definitivamente
el cristianismo en 1614, Takayama fue al exilio y lideró un grupo de 300
católicos japoneses que partieron a las Filipinas. Llegaron en diciembre de ese
año y se establecieron en Manila, la capital del país.
En Manila partió a la casa del Padre, debilitado por
los estragos de la persecución.
Traducido y
adaptado por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en CNA.
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martes, 6 de octubre de 2015
viernes, 25 de septiembre de 2015
San Nicolas de Tolentino, Patrono de las Almas del Purgatorio
Este santo recibió su sobrenombre del pueblo en que residió la mayor parte de su vida, y en el que también murió. Nicolás nació en San Angelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres fueron pobres en el mundo, pero ricos en virtud. Se cree que Nicolás fue fruto de sus oraciones y de una devota peregrinación que hicieron al santuario de San Nicolás de Bari en el que su madre, que estaba avanzada en años, le había rogado a Dios que le regalara un hijo que se entregara con fidelidad al servicio divino. En su bautismo, Nicolás recibió el nombre de su patrón, y por sus excelentes disposiciones, desde su infancia se veía que había sido dotado con una participación extraordinaria de la divina gracia.
Cuando era niño pasaba muchas horas en oración, aplicando su mente a Dios de manera maravillosa. Solía escuchar la divina palabra con gran entusiasmo, y con una modestia tal, que dejaba encantados a cuantos lo veían. Se distinguió por un tierno amor a los pobres, y llevaba a su casa a los que se encontraba, para compartir con ellos lo que tenía para su propia subsistencia. Era un niño de excepcional piedad.
Infancia
Desde su infancia se decidió a renunciar a todo lo superfluo, así como practicar grandes mortificaciones, y, desde temprana edad, adoptó el hábito de ayunar tres días a la semana, miércoles, viernes y sábados. Cuando creció añadió también los lunes. Durante esos cuatro días solo comía una vez por día, a base de pan y agua.
Su mayor deleite se hallaba en leer buenos libros, en practicar sus devociones y en las conversaciones piadosas. Su corazón le perteneció siempre a la Iglesia. Sus padres no escatimaron en nada que tuvieran al alcance para mejorar sus geniales aptitudes.
Siendo aún un joven estudiante, Nicolás fue escogido para el cargo de canónigo en la iglesia de Nuestro Salvador. Esta ocupación iba en extremo de acuerdo con su inclinación de ocuparse en el servicio a Dios. No obstante, el santo aspiraba a un estado que le permitiera consagrar directamente todo su tiempo y sus pensamientos a Dios, sin interrupciones ni distracciones.
Su vida sacerdotal
Con estos deseos de entregarse por entero a Dios, escuchó en cierta ocasión un sermón, de un fraile o ermitaño de la orden de San Agustín, sobre la vanidad del mundo, el cual lo hizo decidirse a renunciar al mundo de manera absoluta e ingresar en la orden de aquel santo predicador. Esto lo hizo sin pérdida de tiempo, entrando como religioso en el convento del pequeño pueblo de Tolentino.
Nicolás hizo su noviciado bajo la dirección del mismo predicador e hizo su profesión religiosa antes de haber cumplido los 18 años de edad. Lo enviaron a varios conventos de su orden en Recanati, Macerata y otros. En todos tuvo mucho éxito en su misión. En 1271 fue ordenado sacerdote por el obispo de Osimo en el convento de Cingole.
Su aspecto en el altar era angelical. Las personas devotas se esmeraban por asistir a su Misa todos los días, pues notaban que era un sacrificio ofrecido por las manos de un santo. Nicolás parecía disfrutar de una especie de anticipación de los deleites del cielo, debido a las comunicaciones secretas que se suscitaban entre su alma tan pura y Dios en la contemplación, en particular cuando acababa de estar en el altar o en el confesionario.
Durante los últimos treinta años de su vida, Nicolás vivió en Tolentino y su celo por la salvación de las almas produjo abundantes frutos. Predicaba en las calles casi todos los días y sus sermones iban acompañados de grandiosas conversiones. Solía administrar los sacramentos en los albergues de ancianos, hospitales y prisiones; pasaba largas horas en el confesionario. Sus exhortaciones, ya fueran mientras confesaba o cuando daba el catecismo, llegaban siempre al corazón y dejando huellas que perduraban para siempre en quienes lo oían.
También, con el poder del Señor, realizó innumerables milagros, en los que les pedía a los recipientes: "No digan nada sobre esto. Denle las gracias a Dios, no a mí." Los fieles estaban impresionados de ver sus poderes de persuasión y su espiritualidad tan elevada por lo que tenían gran confianza en su intercesión para aliviar los sufrimientos de las almas en el purgatorio. Esta confianza se confirmó muchos años después de su muerte cuando fue nombrado el "Patrón de las Santas Almas".
Sus sacrificios
Nuestro Señor, por su gran amor a Nicolás, quiso conducir al santo a la cumbre de la perfección, y para ello, lo llevó a ejercer la virtud de distintos modos. Nicolás padeció por mucho tiempo de dolores de estómago, así como malos humores.
Hacia los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes sanaciones.
En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo conserva una distribución mundial de los "Panes de San Nicolás" que son bendecidos y continúan concediendo favores y gracias.
Última enfermedad
La última enfermedad del santo duró un año, al cabo de la cual murió el 10 de septiembre de 1305. Su fiesta litúrgica se conmemora el mismo día. Nicolás fue enterrado en la iglesia de su convento en Tolentino, en una capilla en la que solía celebrar la Santa Misa.
En el 40 aniversario de su muerte, su cuerpo incorrupto fue expuesto a los fieles. Durante esta exhibición los brazos del santo fueron removidos, y así se inició una serie de extraordinarios derramamientos de sangre que fueron presenciados y documentados.
El santuario no tiene pruebas documentadas respecto a la identidad del individuo que le amputó los brazos al santo, aunque la leyenda se ha apropiado del reporte de que un monje alemán, Teodoro, fue quien lo hizo; pretendiendo llevárselos como reliquias a su país natal. Sin embargo, sí se sabe con certeza que un flujo de sangre fue la señal del hecho y fue lo que provocó su captura. Un siglo después, durante el reconocimiento de las reliquias, encontraron los huesos del santo, pero los brazos amputados se hallaban completamente intactos y empapados en sangre. Estos fueron colocados en hermosas cajas de plata, cada uno se componía de un antebrazo y una mano.
Nicolás de Tolentino fue canonizado por el Papa Eugenio IV, en el año 1446. Hacia finales del mismo siglo XV, hubo un derramamiento de sangre fresca de los brazos, evento que se repitió 20 veces; el más célebre ocurrió en 1699, cuando el flujo empezó el 29 de mayo y continuó hasta el 1ro. de septiembre. El monasterio agustino y los archivos del obispo de Camerino (Macerata) poseen muchos documentos en referencia a estos sangramientos.
Dentro de la Basílica conocida como el Santuario S. Nicolás Da Tolentino, en la Capilla de los Santos Brazos, del siglo XVI, se encuentran reliquias de la sangre que salió de los brazos del santo. En un cofre ubicado encima del altar de plata, se halla un cáliz de plata del siglo XV, que contiene su sangre. Una urna del siglo XVII, hecha de piedras preciosas, tiene en exhibición, detrás de un panel de vidrio, el lino manchado de sangre que se cree que fue la tela que usaron para detener el flujo que hubo en el momento de la amputación.
Los huesos del santo, con excepción de los brazos, estuvieron escondidos debajo de la basílica hasta su redescubrimiento en 1926, fecha en que los identificaron formalmente y los pusieron en una figura simulada, cubierta con un hábito Agustino. Los brazos incorruptos, todavía en sus cubiertas o cajas de plata del siglo XV, se hallan en su posición normal al pie de la figura. Las reliquias se pueden apreciar en un relicario bendecido por el Papa Pío XI.
San Nicolás fue uno de los santos (junto a San Juan Bautista y San Agustín), que vinieron del cielo para llevar a Sta. Rita al convento. Ella también fue de la orden agustina.
Fuente: www.corazones.org
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