viernes, 5 de julio de 2019

Declaración de Fidelidad a la enseñanza inmutable de la Iglesia sobre el matrimonio y a su ininterrumpida disciplina




Declaración de Fidelidad a la enseñanza inmutable de la Iglesia sobre el matrimonio y a su ininterrumpida disciplina

Resumen de la Declaración de Fidelidad:
Errores sobre el matrimonio verdadero y sobre la familia se han diseminado ampliamente en los ambientes católicos, de modo particular después de los dos Sínodos sobra la familia, el Extraordinario y el Ordinario, y de la Exhortación Amoris Laetitia.
Ante tal realidad, la presente Declaración expresa la resolución de sus firmantes de permanecer fieles a la enseñanza moral inmutable de la Iglesia en lo que toca al sacramento del Matrimonio, de la Reconciliación, de la Eucaristía y de la disciplina permanente en lo que se refiere a estos sacramentos.
Específicamente, la Declaración de Fidelidad reitera firmemente:
I. Sobre la castidad, el matrimonio y el derecho de los padres:
  • Todas las formas de cohabitación more uxorio fuera de un matrimonio válido contradicen gravemente la voluntad de Dios;
  • El matrimonio y el acto conyugal tienen ambos el propósito procreador y unitivo y todo acto conyugal debe estar abierto al don de la vida;
  • La así llamada educación sexual es un derecho fundamental y primario de los padres y debe ser siempre llevado a cabo bajo su atenta orientación;
  • La adopción de la castidad perfecta como manera de consagrarse perpetuamente a Dios es objetivamente más excelente que el matrimonio.
II. Sobre la cohabitación, las uniones de personas del mismo sexo y el matrimonio civil después del divorcio:
  • Las uniones irregulares no pueden ser jamás equiparadas al matrimonio, aceptadas como moralmente lícitas ni reconocidas legalmente;
  • Las uniones irregulares no pueden expresar ni parcialmente ni por analogía el bien del matrimonio cristiano, por el contrario, se le oponen radicalmente y deben ser consideradas como formas de vida pecaminosas;
  • Las uniones irregulares no pueden ser recomendadas como si fueran un cumplimiento prudente y gradual de la ley divina;
III. Sobre la Ley Natural y la conciencia individual:
  • La conciencia no es la fuente del bien y del mal, sino que advierte de que manera una acción debe adecuarse a la ley divina y natural;
  • Una conciencia bien formada nunca llegará a la conclusión de que, por causa de las limitaciones de una persona determinada, la mejor respuesta que ella puede dar al Evangelio sea la de permanecer en una situación objetivamente pecaminosa o que Dios así se lo está pidiendo;
  • Las personas no pueden pensar que la práctica del Sexto Mandamiento o la indisolubilidad del matrimonio sean meros ideales a ser alcanzados;
  • El discernimiento personal o pastoral no debe jamás dar lugar a que los divorciados “re casados” puedan concluir que su unión adulterina pueda justificarse por la “fidelidad” al nuevo compañero o a la nueva compañera, o que separarse de la unión adulterina sea imposible o que, procediendo de esta manera, se exponen a nuevos pecados; los divorciados que se han “re-casado” y que no pueden atender la exigencia grave de separarse, están moralmente obligados a vivir como “hermano y hermana” y evitar de dar escándalo, particularmente cualquier manifestación de intimidad propia de las parejas casadas.
IV. Sobre el discernimiento, la responsabilidad, el estado de gracia y el estado de pecado:
  • Los divorciados “re-casados” civilmente, que adoptan tal situación con plena advertencia y deliberación consentida de la voluntad, no son miembros vivos de la Iglesia porque están en estado de pecado grave que les impide la posesión y el crecimiento de la caridad;
  • No existe una estado intermedio entre el estado de gracia de Dios y su privación en razón del pecado grave. El crecimiento espiritual para quien viva en estado objetivo de pecado consiste en abandonar tal situación;
  • Dado que Dios es omnisciente, la ley natural y la ley revelada regulan todas las situaciones particulares, especialmente cuando prohíben acciones “intrínsecamente malas”;
  • La complejidad de las situaciones y los diversos grados de responsabilidad no impiden a los pastores concluir que quienes viven en uniones irregulares se encuentran objetivamente en estado de pecado grave y de presumir, en el foro externo, que se encuentran privados de la gracia santificante;
  • Como el hombre es dotado de libre voluntad, los actos voluntarios deben ser imputados a su autor y tal imputabilidad debe ser presumida;
V. Sobre los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía:
  • El confesor debe amonestar a los penitentes que trasgreden la ley divina y asegurarse de que éstos desean verdaderamente la absolución y el perdón de Dios, sobre todo que están determinados a revisar y corregir su conducta;
  • El confesor no puede considerar que están en estado de gracia ni, por lo tanto, en condiciones de recibir la Sagrada Eucaristía, y ni siquiera de recibir la absolución, los divorciados “recasados” civilmente que se mantienen en estado objetivo de adulterio, a no ser que expresen contrición y se resuelvan a abandonar su estado de vida;
  • Ningún discernimiento responsable puede sustentar que la admisión a la Eucaristía está permitida a los divorciados “re-casados” civilmente que viven abiertamente mode uxorio, bajo el pretexto de que, por causa de una responsabilidad disminuida, no existe pecado grave. De hecho, su vida externa contraría objetivamente el carácter indisoluble del matrimonio cristiano;
  • La convicción subjetiva de la invalidez del matrimonio precedente no servirá jamás, de por sí, para excusar el pecado material de adulterio o de eximir de las consecuencias sacramentales del vivir como pecadores públicos a los divorciados “re-casados” civilmente;
  • Quienes reciben la Sagrada Eucaristía deben hallarse en estado de gracia y, por lo tanto, los divorciados “re-casados” civilmente que llevan un estilo de vida pecaminoso, se arriesgan a cometer un sacrilegio al recibir la Sagrada Eucaristía;
  • Según la lógica del Evangelio, las personas que mueren en estado de pecado mortal sin reconciliarse con Dios, se condenan eternamente al Infierno;
VI. Sobre la actitud maternal y pastoral de la Iglesia:
  • La enseñanza clara de la verdad es una eminente obra de misericordia y caridad;
  • La imposibilidad de dar la Comunión a católicos que viven manifiestamente en un estado objetivo de pecado grave emana del cuidado maternal de la Iglesia, a partir del momento que ella no es propietaria de los sacramentos sino, más bien, su administradora.
  • VII. Sobre la validez universal del Magisterio de la Iglesia:
  • Las cuestiones doctrinales, morales y pastorales que resguardan el sacramento de la Eucaristía, de la Reconciliación y del Matrimonio deben ser resueltas por la intervención del Magisterio y, por su propia naturaleza, excluyen las interpretaciones contradictorias o la posibilidad de producir consecuencias prácticas sustancialmente opuestas a ellas;
Mientras se propagan por todas partes las plagas del divorcio y de la depravación sexual, incluso en el interior de la vida eclesial, es un deber de los obispos, de los sacerdotes y de los fieles católicos el declarar al unísono su fidelidad a la enseñanza inmutable de la Iglesia sobre el matrimonio y a su disciplina ininterrumpida tales como han sido recibidas de los apóstoles.

POR PROPAGACIÓN DE HEREJÍAS: se pública corrección filial al Papa Francisco


El Papa Francisco poniendo su bufanda a estatua del hereje y excomulgado Martín Lutero
El día de domingo 24 de septiembre de 2017 ha sido hecha pública una carta firmada por 62 clérigos y académicos católicos de de 20 países en la que se afirma que el Papa a través de su exhortación Amoris Laetitia, actos y omisiones ha sostenido siete posturas heréticas respecto al matrimonio y la familia.
La carta de veinticinco páginas fue enviada al Papa Francisco el pasado 11 de agosto y se ha hecho pública el día de hoy en razón de la ausencia de respuesta del Santo Padre. 
La carta, que sigue abierta para nuevos firmantes, lleva ahora los nombres de 62 clérigos y académicos de 20 países, también representando a otros que carecen de la necesaria libertad de expresión. Tiene un título latino: «Correctio filialis de haeresibus propagatis» (literalmente, «Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías»). Afirma que el Papa, a través de su exhortación apostólica Amoris laetitia, como también por otras palabras, actos y omisiones que se le relacionan, ha sostenido siete posturas heréticas en referencia al matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos, y ha provocado que estas opiniones heréticas se propaguen en la Iglesia Católica. Estas siete herejías son expresadas por los firmantes en latín, la lengua oficial de la Iglesia [y traducidas en una nota al español; pueden consultarse después de las firmas].
Esta carta de corrección tiene tres partes principales. En la primera parte, los firmantes explican por qué, como creyentes católicos y practicantes, tienen el derecho y el deber de emitir dicha corrección al Sumo Pontífice. La ley de la Iglesia requiere que las personas competentes rompan el silencio cuando los pastores de la Iglesia están desviando al rebaño. Esto no implica conflicto alguno con el dogma católico de la infalibilidad papal, teniendo en consideración que la Iglesia enseña que el papa debe cumplir criterios estrictos antes de que sus declaraciones puedan ser consideradas infalibles. El Papa Francisco no ha cumplido con estos criterios. No ha declarado que estas posturas heréticas sean enseñanzas definitivas de la Iglesia, ni aseverado que los católicos deben creer en ellas con el asentimiento propio de la fe. La Iglesia enseña que ningún papa puede declarar que Dios le ha revelado alguna nueva verdad, que debería ser creída obligatoriamente por los católicos.
La segunda parte de la carta es la fundamental, puesto que contiene la «Corrección» propiamente tal. Enumera los pasajes de Amoris laetitia en los que se insinúan o alientan posturas heréticas, y luego enumera las palabras, actos y omisiones del Papa Francisco que evidencian, más allá de cualquier duda razonable, que él desea que los católicos interpreten estos pasajes de una manera que es, de hecho, herética. En particular, el papa, de manera directa o indirecta, ha apoyado la creencia de que la obediencia a la Ley de Dios puede ser imposible o indeseable, y que las Iglesia debiera, a veces, aceptar el adulterio como un comportamiento compatible con la vida de un católico practicante.
La última parte, llamada «Dilucidación», discute dos causas de esta singular crisis.
Una de ellas es el «Modernismo». Teológicamente hablando, el Modernismo es la creencia de que Dios no le ha entregado verdades definitivas a la Iglesia, que ésta debiera continuar enseñando, exactamente en el mismo sentido, hasta el final de los tiempos. Los modernistas sostienen que Dios comunica a la humanidad sólo experiencias sobre las cuales los seres humanos pueden reflexionar, de tal manera que realicen diferentes aserciones sobre Dios, la vida y la religión; pero estas declaraciones son sólo provisionales, nunca dogmas inamovibles. El Modernismo fue condenado por el Papa San Pío X al comienzo del siglo XX, pero renació a mediados de la centuria. La gran y continua confusión que el Modernismo ha causado en la Iglesia Católica, obliga a los firmantes a describir el verdadero significado de «fe», «herejía», «revelación» y «magisterio».
Una segunda causa de la crisis es la aparente influencia de las ideas de Martín Lutero en el Papa Francisco. La carta muestra como Lutero, fundador del Protestantismo, tenía ideas sobre el matrimonio, el divorcio, el perdón y la ley divina que se corresponden con aquellas que el papa ha promovido mediante sus palabras, actos y omisiones. También destaca el elogio explícito y sin precedentes que el Papa Francisco ha dedicado al heresiarca alemán.
Los firmantes no osan juzgar el grado de conciencia con el cual el Papa Francisco ha propagado las siete herejías que enumeran; pero insisten, respetuosamente, en que condene estas herejías, las cuales ha sostenido de manera directa o indirecta.
Los firmantes profesan su lealtad a la santa Iglesia Católica, garantizan al papa sus oraciones y solicitan su bendición apostólica.
Para ver el documento completo haga clic en el siguiente enlace:

Signatarios

Para ver lista actualizada de mas de 250 firmante clics aquí

A continuación la lista de los firmantes de la carta (en negrita los primeros signatarios):
Dr. Gerard J. M. van den Aardweg
European editor, Empirical Journal of Same-Sex Sexual Behavior
Mons. René Henry Gracida
Auxiliary Bishop of the Archdiocese of Miami (1971–1975), the first Bishop of the Diocese of Pensacola-Tallahassee (1975–1983) and Bishop of the Diocese of Corpus Christi (1983–1997)
Prof. Jean Barbey
Historian and Jurist, former Professor at the University of Maine
Fr Claude Barthe
Diocesan Priest
Philip M. Beattie
BA (Leeds), MBA (Glasgow), MSc (Warwick), Dip. Stats (Dublin), Associate Lecturer, University of Malta (Malta)
Fr Jehan de Belleville
Religious
Dr. Philip Blosser
Professor of Philosophy, Sacred Heart Major Seminary, Archdiocese of Detroit
Fr Robert Brucciani
District superior of the SSPX in Great Britain
Prof. Mario Caponnetto
University Professor, Mar de la Plata (Argentina)
Mr Robert F. Cassidy STL
Fr Isio Cecchini
Parish Priest in Tuscany
Salvatore J. Ciresi, M.A.
Director of the St. Jerome Biblical Guild, Lecturer at the Notre Dame Graduate School of Christendom College
Fr. Linus F Clovis
Director of the Secretariat for Family and Life in the Archdiocese of Castries
Fr Paul Cocard
Religious
Fr Thomas Crean OP STD
Prof. Matteo D'Amico
Professor of History and Philosophy, Senior High School of Ancona
Dr. Chiara Dolce PhD
Research doctor in Moral Philosophy at the University of Cagliari
Nick Donnelly MA
Deacon
Petr Dvorak
Head of Department for the Study of Ancient and Medieval Thought at the Institute of Philosophy, Czech Academy of Sciences, Prague; Professor of philosophy at Saints Cyril and Methodius Theological Faculty, Palacky University, Olomouc, Czech Republic
H.E. Mgr Bernard Fellay
Superior General of the SSPX
Christopher Ferrara Esq.
Founding President of the American Catholic Lawyers’ Association
Prof. Michele Gaslin
Professor of Public Law at the University of Udine
Prof. Corrado Gnerre
Professor at the Istituto Superiore di Scienze Religiose of Benevento, Pontifical Theological University of Southern Italy
Dr. Ettore Gotti Tedeschi
Former President of the  Institute for Works of Religion (IOR),  Professor of Ethics at the  Catholic University of the Sacred Heart, Milan
Dr. Maria Guarini STB
Pontificia Università  Seraphicum, Romae; editor of the website Chiesa e postconcilio
Prof. Robert Hickson PhD
Retired Professor of Literature and of Strategic-Cultural Studies
Fr John Hunwicke
Former Senior Research Fellow, Pusey House, Oxford
Fr  Jozef Hutta
Diocesan Priest
Prof. Isebaert Lambert
Full Professor at the Catholic University of Louvain, and at the Flemish Katholieke Universiteit Leuven
Dr. John Lamont STL
DPhil (Oxon.)
Fr Serafino M. Lanzetta STD
Lecturer in Dogmatic Theology, Theological Faculty of Lugano, Switzerland; Priest in charge of St Mary’s, Gosport, in the diocese of Portsmouth
Prof. Massimo de Leonardis
Professor and Director of the Department of Political Sciences at the Catholic University of the Sacred Heart in Milan
Msgr. Prof. Antonio Livi
Academic of the Holy See
Dean emeritus of the Pontifical Lateran University
Vice-rector of the church of Sant'Andrea del Vignola, Rome
Dr. Carlo ManettiProfessor in Private Universities in Italy
Prof. Pietro De Marco
Former Professor at the University of Florence
Prof. Roberto de Mattei
Former Professor of the History of Christianity, European University of Rome, former Vice President of the National Research Council (CNR)
Fr Cor Mennen
Lecturer in Canon Law at the Major Seminary of the Diocese of ‘s-Hertogenbosch (Netherlands).  Canon of the cathedral chapter of the diocese of ‘s-Hertogenbosch
Prof. Stéphane Mercier
Lecturer in Philosophy at the Catholic University of Louvain
Don Alfredo Morselli STL
Parish priest of the archdiocese of Bologna
Martin MosebachWriter and essayist
Dr. Claude E. Newbury
Former Director of Human Life International in Africa south of the Sahara; former Member of the Human Services Commission of the Catholic Bishops of South Africa
Prof. Lukas Novak
Faculty of Arts and Philosophy, Charles University, Prague
Fr Guy Pagès
Diocesan Priest
Prof. Paolo Pasqualucci
Professor of Philosophy (retired), University of Perugia
Prof. Claudio Pierantoni
Professor of Medieval Philosophy in the Philosophy Faculty of the University of Chile;  Former Professor of Church History and Patrology at the Faculty of Theology of the Pontificia Universidad Católica de Chile
Father Anthony Pillari, J.C.L., M.C.L
Prof. Enrico Maria Radaelli
Philosopher, editor of the works of Romano Amerio
Dr. John Rao
Associate Professor of History, St. John’s University, NYC; Chairman, Roman Forum
Dr. Carlo Regazzoni
Licentiate in Philosophy at University of Freiburg
Dr. Giuseppe Reguzzoni
External Researcher at the Catholic University of  Milan and former editorial assistant of Communio, International  Catholic Review (Italian edition)
Prof. Arkadiusz RobaczewskiFormer Professor at the Catholic University of Lublin
Fr Settimio M. Sancioni STDLicence in Biblical Science
Prof. Andrea Sandri
Research Associate, Catholic University of the Sacred Heart in Milan
Dr. Joseph Shaw
Tutor in Moral philosophy, St Benet’s Hall, University of Oxford
Fr Paolo M. Siano
Historiae Ecclesiasticae Doctor
Dr. Cristina Siccardi
Historian of the Church
Dr Anna Silvas
Adjunct research fellow, University of New England, NSW, Australia
Prof. Dr Thomas Stark
Phil.-Theol. Hochschule Benedikt XVI, Heiligenkreuz

Rev. Glen Tattersall

Parish Priest, Parish of Bl. John Henry Newman, archdiocese of Melbourne; Rector, St Aloysius’ Church
Prof. Giovanni Turco
Associate Professor of Philosophy of Public Law at the University of Udine,  Member Corrispondent of the Pontificia Accademia San Tommaso d'Aquino
Prof. Piero Vassallo
Former redactor of Cardinal Siri’s theological review Renovatio 
Prof. Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira
Former Professor at the Pontifical University of São Paulo, Brazil
Mons. José Luiz Villac
Former Rector of the Seminary of Jacarezinho

jueves, 4 de julio de 2019

NOVENA A SAN BENITO DE NURCIA


NOVENA A SAN BENITO DE NURCIA, 
Abad, Patrón de Europa, Patriarca del monacato occidental, 
patrono de los exorcistas
(Nurcia 480 D.C. – Montecasino 547)


El culto a los Santos tiene sus raíces en la Sagrada Escritura (cfr. Hech 7,54-60; Ap 6,9-11; 7,9-17)  y atestiguado con certeza desde la primera mitad del siglo II, en especial de los mártires, es un hecho de la Iglesia de Cristo antiquísimo. La Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, siempre ha venerado a los Santos y cuando, sobre todo en la época en que surgió el protestantismo, se pusieron objeciones contra algunos aspectos tradicionales de este culto, lo ha defendido con ardor, ha ilustrado sus fundamentos teológicos así como su relación con la doctrina de la fe, ha regulado la praxis cultual, tanto en las expresiones litúrgicas como en las populares, y ha subrayado el valor ejemplar del testimonio de estos insignes discípulos y discípulas del Señor, para una vida auténticamente cristiana.

Rezar durante nueve días tiene una base bíblica. Una novena de oración fue la que hicieron los apóstoles como preparación a la venida del Espíritu Santo. Se sabe que entre la Resurrección y la Ascensión hay 40 días; y hay nueve días entre la Ascensión y Pentecostés. ¿Qué hicieron los apóstoles en ese lapso de tiempo? En esos nueve días los apóstoles hicieron oración para esperar una gracia muy especial: La venida del Espíritu Santo. El mismo libro de los Hechos nos dice: “Todos ellos se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús…” (Hech 1, 14). Por eso la novena tomó un sentido de anticipación y preparación a una fiesta.

Muchas novenas tienen recomendación eclesiástica pero no un lugar propio y establecido en la liturgia. No son parte de la oración oficial de la Iglesia. Las novenas nos ayudan en nuestra oración cuando están adecuadamente valoradas en el contexto de una sólida doctrina.

Al pedir la intercesión de un santo debemos desear imitar sus virtudes. Para ello es necesario conocerlo. La novena puede convertirse en superstición si se limita a buscar un deseo personal sin abrir el corazón a Dios y someterse a su voluntad. Una novena bien hecha es un medio para intensificar la intercesión. Mientras las octavas tienen un carácter festivo, las novenas generalmente se hacen para lograr una intención o para orar por los difuntos. Aunque las novenas son muy antiguas, no fue hasta el siglo XVII que la Iglesia formalmente concedió la primera indulgencia a una novena en honor a San Francisco Javier, otorgada por el papa Alejandro VII.

Es preciso recordar que el objetivo último de la veneración a los Santos es la gloria de Dios y la santificación del hombre, mediante una vida plenamente conforme a la voluntad divina y la imitación de las virtudes de aquellos que fueron discípulos eminentes del Señor.

Por esto, en la catequesis y en otros momentos de transmisión de la doctrina divina y católica, es nuestro deber enseñar a los fieles que: nuestra relación con los Santos hay que entenderla a la luz de la fe, no debe oscurecer: "el culto latréutico, dado a Dios Padre mediante Cristo en el Espíritu, sino que lo intensifica"; "el auténtico culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de los actos exteriores cuanto en la intensidad de un amor práctico", que se traduce en un compromiso de vida cristiana.

Por ello, meditando la Vida de San Benito de Nurcia, hemos de dar gloria a Dios por tan insigne varón que supo aceptar las gracias de Dios para llegar a la Santidad, dejándonos su ejemplo maravilloso de Vida, y que siguiendo su ejemplo podemos luchar desde nuestra vocación de vida, para alcanzar la santidad y la intercesión de quien ya ve cara a cara a Dios tal cual es.


San Benito de Nurcia, ruega por nosotros, la Iglesia y el mundo entero. Esta novena por la intercesión de San Benito sea a la Mayor Gloria de Dios y expansión de su Santa y Única Iglesia.

LETANIA A SAN BENITO DE NURCIA


LETANÍAS A SAN BENITO DE NURCIA
LATÍN Y CASTELLANO


LITANIAE  IN HONOREM  SANCTI  PATRIS BENEDICTI


Kyrie eleison, R. Kyrie eleison
Christe eleison, R. Christe eleison      
Kyrie eleison   R. Kyrie eleison

Christe audi nos,  R. Christe audi nos
Christe exaudi nos R. Christe exaudi nos

Pater de caelis Deus, miserere nobis

Fili, Redemptor mundi, Deus, miserere nobis

Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis

Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis

Sancta Maria, ora pro nobis

Regina Monachorum, ora pro nobis

Sancte Benedicte, ora pro nobis
Gratia Benedicte et nomine, ora pro nobis
Vir Dei, ora pro nobis
Vir vitae venerabilis, ora pro nobis
Vir orationis, ora pro nobis
Amator solitudinis, ora pro nobis
Cultor sanctae Crucis, ora pro nobis
Contemptor saeculi, ora pro nobis
Victor daemonum, ora pro nobis
Pater Monachorum, ora pro nobis
Speculum Abbatum, ora pro nobis
Normavitae monasticae, ora pro nobis
Institutor Dominici servitii, ora pro nobis
Domus Dei dispensator, ora pro nobis
Christi dux militiae, ora pro nobis
Praeco divini operis, ora pro nobis
Praeco laboris, ora pro nobis
Doctor sancti timoris, ora pro nobis
Doctor oboedientiae, ora pro nobis
Doctor taciturnitatis, ora pro nobis
Doctor humilit, ora pro nobis
Magíster discretionis, ora pro nobis
Magíster zeli boni, ora pro nobis
Magíster charitatis, ora pro nobis
Magíster pacis, ora pro nobis
Cohortatur debilium, ora pro nobis
Moderator fortium, ora pro nobis
Solamenmorientium, ora pro nobis
Columna Ecclesiae, ora pro nobis
Gaudium nostrum, ora pro nobis

Sancte Pater Benedicte, intercede pro nobis


Agnus Dei, qui tollis percata mundi, parcenobis, Domine

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, exaudi  nos, Domine

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis



V/  Amaviteum Dominus et ornavit eum

R/  Stolam gloriae induit eum

Oremus: Excita, Domine, in Ecclesia tua Spiritum, cui beatus Pater Noster Benedictus Abbas servivit; ut eodem spiritu nos repleti, studeamus amare quod amavit et opere excercere quoddocuit. Per Christum Dominum nostrum.


LETANIAS  EN HONOR  DE  NUESTRO PADRE  SAN  BENITO

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad; Señor, ten piedad

Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios, Padre del cielo que eres Dios, ten piedad de nosotros;

Dios, Hijo Redentor del mundo que eres Dios, ten piedad de nosotros;

Dios, Espíritu Santo que eres Dios, ten piedad de nosotros;

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.


Santa María, ruega por nosotros             
Reina de los monjes, ruega por nosotros;

San Benito, ruega por nosotros
Bendito por la gracia y por el nombre, ruega por nosotros
Varón de Dios, ruega por nosotros
Varón de vida venerable, ruega por nosotros
Varón de oración, ruega por nosotros
Amador de la soledad, ruega por nosotros
Adorador de la Santa Cruz, ruega por nosotros
Despreciador del siglo, ruega por nosotros
Vencedor de los demonios, ruega por nosotros
Padre de los monjes, ruega por nosotros
Espejo de los abades, ruega por nosotros
Norma de vida monástica, ruega por nosotros
Fundador del servicio del Señor, ruega por nosotros
Administrador de la casa de Dios, ruega por nosotros
Jefe de la milicia de Cristo, ruega por nosotros
Pregonero de la obra de Dios, ruega por nosotros
Pregonero del trabajo, ruega por nosotros
Maestro del santo temor de Dios, ruega por nosotros
Maestro de la obediencia, ruega por nosotros
Maestro del silencio, ruega por nosotros
Maestro de la humildad, ruega por nosotros
Maestro de la discreción, ruega por nosotros
Ejemplo del celo bueno, ruega por nosotros
Ejemplo de caridad, ruega por nosotros
Ejemplo de  paz, ruega por nosotros
Animador de los débiles, ruega por nosotros
Moderador de los fuertes, ruega por nosotros
Consolador de los que mueren, ruega por nosotros
Columna de la Iglesia, ruega por nosotros
Alegría nuestra, ruega por nosotros

Nuestro Padre San Benito. intercede por nosotros


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros



V/ Lo amó el Señor y lo engalanó

R/ Lo vistió con vestidura de gloria




Oremos: Despierta, Señor, en tu Iglesia el Espíritu al cual sirvió Nuestro Padre San Benito abad, para que, llenos de él, nos empeñemos en amar lo que él amó y en practicar lo que él enseñó  Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amen. 


Noveno Día de la Novena a San Benito


NOVENO DÍA DE LA NOVENA A SAN BENITO DE NURCIA

Oración preparatoria para todos los días
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena...
Noveno día de la Novena a San Benito
¡Oh glorioso San Benito, cuya alma en tu dichosa muerte, fue elevada al cielo en medio de ángeles y santos, siendo consolados tus discípulos por la revelación de tu gloria! Concédenos del Señor, la gracia de la perseverancia final, de una buena muerte y de tu asistencia e intercesión en nuestro último día. San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Oración final para todos los días
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy, más que nunca, gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre, por la multitud de prodigios y favores que por su medio Dios nos ofrece. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor, todas la gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.
Concluir con un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Octavo Día de la Novena a San Benito


OCTAVO DÍA DE LA NOVENA A SAN BENITO DE NURCIA


Oración preparatoria para todos los días
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena...
Octavo día de la Novena a San Benito
¡Oh glorioso San Benito, que inundaste de consuelo el corazón de tu hermana Santa Escolástica, llenándolo del amor de Dios y de las bienaventuranzas del cielo! Concédenos la gracia de santificar nuestros afectos más queridos. San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Oración final para todos los días
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy, más que nunca, gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre, por la multitud de prodigios y favores que por su medio Dios nos ofrece. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor, todas la gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.
Concluir con un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Séptimo Día de la Novena a San Benito


SÉPTIMO DÍA DE LA NOVENA A SAN BENITO DE NURCIA


Oración preparatoria para todos los días
Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena...
Séptimo día de la Novena a San Benito
¡Oh glorioso San Benito, que animado por un ardiente celo para asistir al prójimo en sus necesidades, instruiste a los ignorantes, socorriste a los pobres, curaste a los enfermos, resucitaste a los muertos, libraste a los cautivos del demonio y de sus pasiones, consolaste a los afligidos y convertiste a los pecadores! Consíguenos la gracia de amar al prójimo y de hacer con él las obras de misericordia. San Benito, ruega por nosotros. Tres Avemarías. Concluir con la oración final.
Oración final para todos los días
¡Oh glorioso San Benito, que desde el cielo eres padre piadoso para nosotros tus devotos! Tu gran poder ante Dios se reconoce hoy, más que nunca, gracias a la medalla que viene honrada con tu nombre, por la multitud de prodigios y favores que por su medio Dios nos ofrece. Ruega por todos los que acudimos a ti. Alcánzanos del Señor, todas la gracias que nos son necesarias durante esta vida y especialmente la gracia por la cual hacemos esta novena. San Benito, ruega por nosotros.
Concluir con un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.