jueves, 4 de enero de 2018

Cardenal Müller: “La Iglesia no puede ignorar, menos humillar, a quien tiene preguntas serias”


Cardenal Müller: “La Iglesia no puede ignorar, menos humillar, a quien tiene preguntas serias”


El ex prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe asegura que si la Santa Sede no responde a las legítimas perplejidades podría aumentar sin quererlo el riesgo de una lenta separación que podría acabar en un cisma por parte de un sector del mundo católico, desorientado y decepcionado.

El Cardenal Gerhard Ludwig Müller, ex prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, no está dispuesto a que sus recientes desencuentros con el Papa Francisco se instrumentalicen para ahondar en la división de la Iglesia y asegura que nadie podrá poner el duda su lealtad al Santo Padre, pero también opina -en una entrevista concedida al diario italiano ‘Il Corriere della Sera’- que “las autoridades de la Iglesia deben escuchar a quienes plantean preguntas serias o justas reclamaciones, no ignorarles o, peor aún, humillarles”.
No hay reacción más infantil que negar divisiones y conflictos cuando los hay, y buena parte de las publicaciones católicas llevan años jugando exactamente a eso, como si pudiésemos seguir afirmando que somos cristianos adultos cuando fingimos que no existe la grieta que se está abriendo ante nuestros ojos.
Müller, al menos, la ve y la llama por su nombre. Es más, asegura que, si la Santa Sede no responde a las legítimas perplejidades, “sin quererlo, podría aumentar el riesgo de una lenta separación que podría acabar en un cisma por parte de un sector del mundo católico, desorientado y decepcionado. La historia del cisma protestante de Martín Lutero hace 500 años debería enseñarnos qué errores se deben evitar”.
El cardenal y experto teólogo alemán hace referencia, naturalmente, al silencio de Francisco, que dura ya más de un año, ante las dudas o ‘Dubia’ formalmente presentadas por cuatro cardenales -de los que solo sobreviven dos, Burke y Brandmuller- sobre la exortación papal Amoris Laetitia.
“Creo que los cardenales que han expresado sus dudas sobre Amoris Laetitia, o los 62 firmantes de la ‘correctio filialis’, se bien excesiva, deben ser escuchados y no apartados como “fariseos” o meros gruñones”, continúa Su Eminencia. “El único modo de salir de esta situación es mediante un diálogo claro y sincero”.
No es eso lo que está ocurriendo, advierte Müller, que teme que en el “círculo mágico” del Papa hay más que nada personas que se preocupan sobre todo “de espiar a presuntos adversarios, impidiendo así una discusión abierta y equilibrada”.
El peor servicio que hacen estas personas a la Iglesia es etiquetar a unos y a otros como “amigos” o “enemigos” de Francisco. “Es desconcertante cuando un famoso periodista ateo presume de ser amigo del Papa mientras que, al mismo tiempo, un obispo católico y cardenal como yo es difamado como adversario del Santo Padre”.
La Iglesia quizá no esté más dividida que bajo el Pontificado de Benedicto XVI, pero sí más debilitada, opina Müller. El Cardenal lamenta un clero cada vez más reducido y centrado más en aspectos organizativos, políticos y diplomáticos que teológicos y espirituales. Demasiada ‘política eclesiástica’.
Al hablar de Francisco, sus palabras podrían interpretarse como una velada crítica. “El Papa Francisco -dice- es muy popular, y eso está bien. Pero no aumenta el número de los que se acercan a los sacramentos. Y su popularidad entre los no católicos que le citan con entusiasmo no cambia desgraciadamente sus falsas convicciones”.
Y sigue personalizando: “Emma Bonino, por ejemplo, alaba al Papa pero sigue firme en sus posiciones con respecto al aborto, que el Papa condena. Debemos procurar no confundir la enorme popularidad de Francisco, que es también un enorme patrimonio para el mundo católico, con un verdadero resurgir de la fe”.
“Tengo la sensación de que Francisco quiere escuchar e integrar a todo el mundo”.

ANUNCIO DE LAS CELEBRACIONES MOVIBLES DEL AÑO 2018




ANUNCIO DE LAS CELEBRACIONES MOVIBLES DEL AÑO 2018

Queridos hermanos:

La gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso.

En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación.

Centro de todo el año litúrgico es el Triduo Pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la Noche santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día 1 de abril.

Cada domingo, Pascua semanal, la Santa Iglesia hará presente este mismo acontecimiento, en el cual Cristo ha vencido el pecado y la muerte.

De la Pascua fluyen, como de su manantial, todos los demás días santos:

El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que celebraremos el día 14 de febrero.

La Ascensión del Señor, que este año será celebrada el día 10 de mayo.

El domingo de Pentecostés, que este año celebraremos el 20 de mayo.

El primer domingo de Adviento, que celebraremos el día 1 de diciembre.

También en las fiestas de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, de los apóstoles, de los santos y en la Conmemoración de todos los fieles difuntos, la Iglesia, peregrina en la tierra, proclama la Pascua de su Señor.

A él, el Cristo glorioso, el que era, el que es y el que vendrá, al que es Señor del tiempo y de la historia, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Dado en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, a 7 de enero del año del Señor de 2018.

ANNOUNCEMENT OF CELEBRATIONST MOVINGHE YEAR 2018

 ANNOUNCEMENT CELEBRATIONS MOVING OF THE YEAR 2018

Dear Brothers,
 The glory of the Lord has said and will continue to manifest among us, until the day of his glorious return.
 In the succession of the various feasts and solemnities of the time, we remember and live the mysteries of salvation.
 Center of the whole liturgical year is the Easter Triduum of the Lord crucified, buried and resurrected, this year culminating in the Easter holy night, in joy, celebrating the 1 April.
 Every Sunday, Easter week, the Holy Church will present this same event, in which Christ has conquered sin and death.
 Easter flow, as its source, all other holy days:
 On Ash Wednesday, the beginning of Lent, which celebrate the 14 of february.
 The Ascension of the Lord, which this year will be held on 10 may.
 On Pentecost Sunday, which this year celebrate the 20 may.
 The first Sunday of Advent, which will celebrate the 1 december.
 Also in the feasts of the Blessed Virgin Mary, Mother of God, the apostles, saints and the Commemoration of All Souls, the pilgrim Church on earth, proclaims the Passover of the Lord.
 To him, the glorious Christ, who was and who is and who will, who is Lord of time and history, all honor and glory for ever and ever. Amen.
 Since the Feast of the Epiphany, January 7, AD 2018.

MOBILI CELEBRAZIONI ANNUNCIO del 2018

MOBILI CELEBRAZIONI ANNUNCIO del 2018
 Cari Fratelli,
 La gloria del Signore ha detto e continuerà a manifestare in mezzo a noi, fino al giorno del suo ritorno glorioso.
 Nella successione delle varie feste e solennità del tempo ricordiamo e viviamo i misteri della salvezza.
 Centro di tutto l'anno liturgico è il Triduo pasquale del Signore crocifisso, sepolto e risorto, quest'anno si conclude nella notte santa di Pasqua, nella gioia, celebrando il 1 aprile.
 Ogni Domenica, settimana di Pasqua, la Santa Chiesa presenterà lo stesso evento, in cui Cristo ha vinto il peccato e la morte.
 Pasqua flusso, come sua fonte, tutti gli altri giorni santi:
 Mercoledì delle Ceneri, inizio della Quaresima, che celebrano il 14 febbrario.
 L'Ascensione del Signore, che quest'anno si terrà il 10 maggio.
 Domenica di Pentecoste, che quest'anno celebrano il 20 maggio.
 La prima Domenica di Avvento, che celebrerà il 1 dicembre.
 Anche nelle feste della Beata Vergine Maria, Madre di Dio, gli Apostoli, Santi e la Commemorazione di tutti i fedeli defunti, la Chiesa pellegrina sulla terra, proclama la Pasqua del Signore.
 Per lui, il Cristo glorioso, che era e che è e che sarà, che è Signore del tempo e della storia, ogni onore e gloria nei secoli dei secoli. Amen.
 Poiché la festa dell'Epifania, 7 gennaio, AD 2018.

ANUNCI DE LES CELEBRACIONS Movible L'ANY 2018

ANUNCI DE LES CELEBRACIONS Movible L'ANY 2018

 Estimats germans:

La glòria del Senyor s'ha manifestat i es continuarà manifestant entre nosaltres, fins al dia del seu retorn gloriós.

En la successió de les diverses festes i solemnitats del temps, recordem i vivim els misteris de la salvació.

Centre de tot l'any litúrgic és el Tridu Pasqual del Senyor crucificat, sepultat i ressuscitat, que enguany culminarà en la Nit Santa de Pasqua que, amb goig, celebrarem el dia 1 d'abril.

Cada diumenge, Pasqua setmanal, la Santa Església farà present aquest mateix esdeveniment, en el qual Crist ha vençut el pecat i la mort.

De la Pasqua flueixen, com de la seva font, tots els altres dies sants:

El Dimecres de Cendra, començament de la Quaresma, que celebrarem el dia 14 de febr.
 
L'Ascensió del Senyor, que aquest any serà del dia 10 de mayo.

El diumenge de Pentecosta, que aquest any celebrarem el 20 de mayo.

El primer diumenge d'Advent, que celebrarem el dia 1 de Diciembre.

També en les festes de la Santíssima Verge Maria, Mare de Déu, dels apòstols, dels sants i en la Commemoració de tots els fidels difunts, l'Església, pelegrina a la terra, proclama la Pasqua del seu Senyor.

A ell, el Crist gloriós, el que era, el que és i el que vindrà, al que és Senyor del temps i de la història, tot honor i tota glòria pels segles dels segles. Amén.

Donat a la solemnitat de l'Epifania del Senyor, 7 de gener de l'any del Senyor de 2018.

Solemnidad de Maria Madre de Dios



La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
El Concilio de Éfeso
En el año de 431, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".
Asimismo, San Cirilo de Alejandría resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad... Pero en el tiempo él se hizo carne, por eso se puede decir que nació de mujer”.
Madre del Niño Dios
“He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”
Es desde ese fiat, hágase que Santa María respondió firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos la Reconciliación, que nos libra de las heridas del pecado.
La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo; vemos pues que todo en ella apunta a su Hijo Jesús.
Es por ello, que María es modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación. En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús, ayudándonos a conformarnos con Él y poder decir como el Apóstol “vivo yo más no yo, es Cristo quien vive en mí”.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Bendicion del Arbol de Navidad



En muchas familias se acostumbra colocar el árbol navideño en un lugar visible de la casa y adornarlo con luces, estrellas y regalos, pero ¿qué significado cristiano tiene hacer esto? Entérate aquí del mensaje que encierra y cómo bendecirlo en familia.
EL ÁRBOL mismo nos trae a la memoria el árbol del Paraíso (cf. Gn 2, 9 - 17) de cuyo fruto comieron Adán y Eva desobedeciendo a Dios. El árbol entonces nos recuerda el origen de nuestra desgracia: el pecado. Y nos recuerda que el niño que va a nacer de Santa María es el Mesías prometido que viene a traernos el don de la reconciliación.
LAS LUCES nos recuerdan que el Señor Jesús es la luz del mundo que ilumina nuestras vidas, sacándonos de las tinieblas del pecado y guiándonos en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.
LA ESTRELLA. Así como en Belén hace dos mil un años una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, sirviendo de guía a los Reyes Magos (ver Mt 2, 9 - 10); hoy una estrella corona el árbol recordando que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas.
LOS REGALOS colocados a los pies del árbol simbolizan aquellos dones con los que los reyes magos adoraron al Niño Dios. Además, nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único Hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
RITO DE BENDICIÓN DEL ÁRBOL NAVIDEÑO
Todos los presentes, santiguándose, dicen: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El padre de familia dice:
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Que nos ha llenado con toda clase de bendiciones espirituales. En los cielos, en Cristo.
Todos responden: Bendito sea el Señor por los siglos.
LECTURA
Uno de los presentes lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:
Escuchemos con atención la lectura del profeta Isaías:
"Vendrá a ti, Jerusalén, el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer mi estado".
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Luego el padre de familia, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oremos. Bendito seas, Señor y Padre nuestro, que nos concedes recordar con fe en estos días de Navidad los misterios del nacimiento del Señor Jesús. Concédenos, a quienes hemos adornado este árbol y lo hemos embellecido con luces con la ilusión de celebrar la Navidad del nuevo milenio, que podamos vivir también a la luz de los ejemplos de la vida plena de tu Hijo y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en su santa infancia. Gloria a Él por los siglos de los siglos.
Todos responden: Amén.

Al final, todos los presentes, santiguándose, dicen: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 7 de diciembre de 2017

ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LA VIRGEN DE GUADALUPE


ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LA VIRGEN DE GUADALUPE
VENERADA EN  LOS JARDINES VATICANOS
Miércoles 11 de mayo de 2005

Santa María, que bajo la advocación
de Nuestra Señora de Guadalupe
eres invocada como Madre
por los hombres y mujeres
del pueblo mexicano y de América Latina,
alentados por el amor que nos inspiras,
ponemos nuevamente
en tus manos maternales nuestras vidas.
Tú que estás presente
en estos jardines vaticanos,
 reina en el corazón
de todas la madres del mundo
y en nuestros corazones.
Con gran esperanza,
a ti acudimos y en ti confiamos.
Dios te Salve, María,
llena eres de gracia, el Señor está contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Nuestra Señora de Guadalupe
Ruega por nosotros
BENEDICTUS P.P. XVI

La Virgen de Guadalupe a lado de la Tumba de San Pedro en el Vaticano


La Capilla de Santa Maria de Guadalupe, es la unica advocacion Mariana, que esta justo a lado de la tumba de San Pedro en las Catacumbas Vaticanas, bajo la Basilica de San Pedro y junto a la sepultura del ultimo papa que haya fallecido. ¡Viva Cristo Rey, y Santa Maria de Guadalupe.!

PALABRAS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON MOTIVO DE LA INAUGURACIÓN DE LA CAPILLA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE
EN LAS GRUTAS VATICANAS


Martes 12 de mayo de 1992

Queridos hermanos en el Episcopado,
amados sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles:
Reunidos en torno al altar para celebrar el sacrificio eucarístico, queremos alabar también a la Bienaventurada Virgen María con motivo de la inauguración de esta hermosa capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, junto a la tumba del apóstol san Pedro en la Basílica Vaticana.
En estos momentos mi pensamiento y mi recuerdo entrañable se dirigen al Tepeyac, donde el Señor me concedió la gracia de encontrarme en dos ocasiones con los amadísimos hijos de México, a quienes también invito hoy a unirse espiritualmente a esta celebración que se enmarca en los eventos conmemorativos del V Centenario de la llegada del Evangelio al Nuevo Mundo.
Con la inauguración de esta capilla, que es como una prolongación del Tepeyac en Roma, se hace más palpable la íntima comunión de Latinoamérica con la Iglesia universal. En efecto, este lugar de culto proclama y estrecha los lazos con un continente que, desde su nacimiento a la fe, ha visto en la Madre de Dios el camino hacia Cristo, luz del mundo. Desde su santuario de Guadalupe, María ha sido y es la Estrella de la Evangelización y, por consiguiente, el símbolo de unidad para todos los pueblos latinoamericanos, en cuya devoción están arraigados los profundos valores de su cultura cristiana. Y, con mayor razón, México, que tiene en aquel santuario el centro espiritual y el factor unificador de su pueblo y de su historia.
Con toda la profundidad de su simbolismo, aquel santuario mexicano peregrina hoy hasta Roma y planta sus raíces junto a la sede de Pedro, fundamento de unidad de la Iglesia universal. México, que se destaca por su fidelidad al Papa, ha querido testimoniar, con esta hermosa capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en el centro de la cristiandad, no sólo su vocación mariana sino también sus raíces históricas y la fuerza unificadora de su cultura, que enriquece a toda la Iglesia.
Esta capilla guadalupana, junto con las otras advocaciones que rodean el sepulcro de san Pedro en el Vaticano, nos lleva en espíritu al cenáculo de Jerusalén donde, como hemos escuchado en la primera lectura, los apóstoles “se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús” (Hch 1, 14). Estoy seguro de que los mexicanos, en sus peregrinaciones a Roma, no dejarán de visitar este pequeño cenáculo y, recogidos en oración, aprenderán a escuchar la palabra de Dios y a ponerla por obra tal como lo hizo la Virgen, según nos ha recordado el evangelio de san Lucas (cf. Lc 8, 21). En María encontraremos ciertamente la fuerza necesaria para emprender la nueva Evangelización, a la que todos estamos llamados.
Al enviar hoy, a través de la radio y la televisión, mi afectuoso saludo a todos los amadísimos hijos de la noble Nación mexicana, elevo mi plegaria al Señor para que os corrobore en los valores superiores que han configurado vuestra historia y cultura: que os infunda un renovado entusiasmo para construir una sociedad más justa, fraterna y acogedora, superando viejos enfrentamientos y fomentando una creciente solidaridad entre todos, que os impulse a un decidido compromiso por el bien común. Los problemas que hoy os aquejan han de ser afrontados con clarividencia, con espíritu solidario, con plena colaboración por parte de todos pero principalmente con la mirada puesta en el Señor y en su Santísima Madre, cuya ayuda no os ha de faltar. Así lo prometió Ella al indio Juan Diego, a quien tuve la dicha de beatificar en la Basílica de Guadalupe: “No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna. No estoy yo aquí que soy tu Madre? No estás bajo mi sombra? No estás, por ventura, en mi regazo?” (Nican Nipohua, 118-119).
Santísima Virgen de Guadalupe,
te encomiendo de modo especial
al querido pueblo mexicano
para que intercedas por él
y nunca se desvíe de la verdadera fe;
para que, con la fuerza del Señor Resucitado,
sepa hacer frente a las nuevas situaciones;
defienda siempre el don de la vida,
haga imperar la verdad y la justicia,
promueva la laboriosidad
y la comunicación cristiana de bienes
y pueda ser una gozosa realidad
la civilización del amor
en la gran familia de los hijos de Dios.
Amén.

ORACIÓN DE SAN JUAN PABLO II A LA VIRGEN DE GUADALUPE


ORACIÓN DE JUAN PABLO II
A LA VIRGEN DE GUADALUPE

¡Oh Virgen Inmaculada
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.
Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
ya que todo lo que tenemos y somos lo ponernos bajo tu cuidado,
Señora y Madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
no nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas,
te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda
hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes
vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe
y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Concede a nuestros hogares
la gracia de amar y de respetar la vida que comienza.
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión,
enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a El, mediante la confesión de nuestras culpas
y pecados en el sacramento de la penitencia,
que trae sosiego al alma.
Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos
que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.
Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,
con nuestros corazones libres de mal y de odios,
podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive v reina por los siglos de los siglos.
Amén.
México, enero de 1979.
IOANNES PAULUS PP.II

Virgen de Guadalupe

Santa Maria de Guadalupe, Reina de México, Emperatriz de las Americas y las Islas Filipinas

"Despues del Culto de latria que debemos a Dios uno y trino, los catolicos en el mundo rendimos culto de hiperdulia a la Inmaculada Siempre Virgen Maria Madre de Dios, pero para los Mexicanos la advocacion de Santa MARIA DE GUADALUPE, es algo que llevamos en el alma, pues nos sentimos bendecidos por Dios que nos regala a su Inmaculada Siempre Virgen Madre Asunta a los cielos en el milagro del Tepeyac, por ello como el Santo Padre Benedicto XIV decimos, creemos y sentimos que Dios “non fecit taliter omni nationi”: no ha hecho cosa igual con ninguna nación. (Salmo 147), por ello para el mexicano, Santa Maria de Guadalupe, es nuestra Madre por designio de Nuestro Señor Jesucristo en el Calvario, pero tambien lo es porque ella es la imagen de la nueva raza que surge del mestizaje, por tanto para un mexicano nos podran ofender en todo, llenarnos de estereotipos, y tenernos por la peor raza del mundo, pero por la gracia de Dios que nos regala a su Santisima Madre, nos eleva a un status que no merecemos. Al mexicano le podras decir, ofender, humillar, destruir sus simbolos civiles, pero JAMAS OFENDER NI DE PALABRA U OBRA A LA INMACULADA SIEMPRE VIRGEN MARIA DE GUADALUPE, PUES QUIEN LO HAGA SABRA QUE UN MEXICANO ESTA DISPUESTO A MORIR EN DEFENSA DE LA HONRA DE SU REY Y SEÑOR POR CRISTO Y SU MADRE Y REINA SANTA MARIA DE GUADALUPE, LA SANGRE DE LOS MARTIRES DE LA GUERRA CRISTERA ES PRUEBA DE ESE AMOR TAN GRANDE POR NUESTRO DIVINO SALVADOR Y NUESTRA INMACULADA REINA, SEÑORA Y SOBERANA, ANTE QUIEN TODOS DOBLAMOS LA RODILLA EN SEÑAL DE ENTERA SUMISION, ATENTOS A SUS PALABRAS QUE NOS LLEVAN A HACER TODO LO QUE EL (NS JESUS) NOS DIGA. P. Christhan G. Dguez. Ep.

Un sábado 9 de diciembre, el indio Juan Diego, recién convertido a la fe católica, se dirigió al templo para oír Misa. Al pie de un cerro pequeño llamado Tepeyac vio una nube blanca y resplandeciente y oyó que lo llamaban por su nombre. Vio a una hermosa Señora quien le dijo ser "la siempre Virgen María Madre de Dios" y le pidió que fuera donde el Obispo para pedirle que en aquel lugar se le construyera un templo. Juan Diego se dirigió a la casa del obispo Fray Juan de Zumárraga y le contó todo lo que había sucedido. El obispo oyó con admiración el relato del indio y le hizo muchas preguntas, pero al final no le creyó.
De regresó a su pueblo Juan Diego se encontró de nuevo con la Virgen María y le explicó lo ocurrido. La Virgen le pidió que al día siguiente fuera nuevamente a hablar con el obispo y le repitiera el mensaje. Esta vez el obispo, luego de oír a Juan Diego le dijo que debía ir y decirle a la Señora que le diese alguna señal que probara que era la Madre de Dios y que era su voluntad que se le construyera un templo. De regreso, Juan Diego halló a María y le narró los hechos. La Virgen le mandó que volviese al día siguiente al mismo lugar pues allí le daría la señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver al cerro pues su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo. La madrugada del 12 de diciembre Juan Diego marchó a toda prisa para conseguir un sacerdote a su tío pues se estaba muriendo. Al llegar al lugar por donde debía encontrarse con la Señora prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto María salió a su encuentro y le preguntó a dónde iba. El indio avergonzado le explicó lo que ocurría. La Virgen dijo a Juan Diego que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.
Entonces el indio le pidió la señal que debía llevar al obispo. María le dijo que subiera a la cumbre del cerro donde halló rosas de Castilla frescas y poniéndose la tilma, cortó cuantas pudo y se las llevó al obispo.
Una vez ante Monseñor Zumarraga Juan Diego desplegó su manta, cayeron al suelo las rosas y en la tilma estaba pintada con lo que hoy se conoce como la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Viendo esto, el obispo llevó la imagen santa a la Iglesia Mayor y edificó una ermita en el lugar que había señalado el indio. Pio X la proclamó como "Patrona de toda la América Latina", Pio XI de todas las "Américas", Pio XII la llamó "Emperatriz de las Américas" y Juan XXIII "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas".

San Damaso I, Papa y Martir.

San Damaso I, Papa 

Te pedimos, Señor Dios, la gracia de celebrar siempre los méritos de tus mártires, a ejemplo del Papa san Dámaso que tanto los amó y veneró. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Nacido aproximadamente en el año 304; murió el 11 de Diciembre del 384. Su padre, Antonio, probablemente era español; el nombre de su madre, Laurencia (Lorenza), hasta hace poco no era conocido. Dámaso podría haber nacido en Roma; lo cierto es que creció allí prestando sus servicios a la iglesia de San Lorenzo mártir. Fue elegido por gran mayoría Papa en octubre del año 366, pero un cierto número de ultra conservadores seguidores del difunto Papa Liberio lo rechazaron, y escogieron al diácono Ursino (o Ursicino), quien fue de modo irregular consagrado, y quienes para tratar de sentarlo en la silla de Pedro ocasionaron gran violencia y legando al derramamiento de sangre. Muchos detalles de este escandaloso conflicto están relatados en el "Libello Precum" (P.L., XIII, 83-107) de forma muy tendenciosa, pero por una demanda a la autoridad civil por parte de Faustino y Marcelino, dos presbíteros contrarios a Dámaso (cf. también Ammianus Marcellinus, Rer. Gest, XXVII, c. 3). El emperador Valentiniano reconoció a Dámaso y desterró en el año 367 a Ursino a Colonia, posteriormente le fue permitido volver a Milán, pero se le prohibió volver a Roma o a su entorno. Los partidarios del antipapa (ya en Milán aliado a los Arrianos y hasta su muerte pretendiendo la sucesión) no dejaron de perseguir a Dámaso. Una acusación de adulterio fue presentada contra él ( en el 378) en la corte imperial, pero fue exonerado de ella primero por el propio Emperador Graciano (Mansi, Coll. Conc. III, 628) y poco después por un sínodo romano de cuarenta y cuatro obispos (Liber Pontificalis, ed. Duchesne, s.v.; Mansi, op. cit., III, 419) qué también excomulgó a sus acusadores.
Dámaso defendió con vigor la Fe católica en una época de graves y variados peligros. En dos sínodos romanos (años 368 y 369) condenó el Apolinarismo y Macedonialismo; también envió legados al Concilio de Constantinopla (año 381), convocado contra las herejías mencionadas. En el sínodo romano del año 369 (o 370) Auxentio, el Obispo Arriano de Milán fue excomulgado; mantuvo la sede hasta su muerte, en el año 374, facilitando la sucesión a San Ambrosio. El hereje Prisciliano, condenado por el Concilio de Zaragoza (año 380) atrajo a Dámaso, pero en vano (Prisciliano era natural de Galicia, España y hay eruditos que consideran a Dámaso o a su familia también gallega. N. del T.). Dámaso animó a San Jerónimo para realizar su famosa revisión de las versiones latinas más tempranas de la Biblia (vea VULGATA). Durante algún tiempo, San Jerónimo también fue su secretario particular (Ep. 123, n. 10). Un canon importante del Nuevo Testamento fue proclamado por él en el sínodo romano del año 374. La Iglesia Oriental recibió gran ayuda y estímulo de Dámaso contra el arrianismo triunfante, en la persona de San Basilio de Cesárea; el papa, sin embargo, mantuvo cierto grado de suspicacia hacia el gran Doctor de Capadocia. Con relación al Cisma Meletiano en Antioquía, Dámaso, con Atanasio y Pedro de Alejandría, simpatizaron con el partido Paulino por ser el mejor representante de la ortodoxia de Nicea; a la muerte de Meletio trabajó para afianzar en la sucesión a Paulino excluyendo a Flaviano (Socrates, Hist. Eccl., V, 15). Apoyó la petición de los senadores cristianos ante el Emperador Graciano para el retirar el altar de Victoria del Senado (Ambrosio, Ep. 17, n. 10), y vivió para dar la bienvenida al famoso decreto de Teodosio I, "Del fide Católica" (27 Feb., 380) que declaraba como la religión del Estado Romano aquella doctrina que San Pedro había predicado a los romanos y de la cual Dámaso era su cabeza suprema (Cod. Theod., XVI, 1, 2).
Cuando, en el año 379, la Iliria fue separada del Imperio de Occidente, Dámaso se movió para salvaguardar la autoridad de la Iglesia romana creando una vicaría apostólica y nombrando para ella a Ascolio, Obispo de Tesalónica; éste es el origen del importante Vicariato Papal durante mucho tiempo ligado a la sede. La primacía de la Sede Apostólica fue defendida vigorosamente por este papa, y en el tiempo de Dámaso por actas y decretos imperiales; entre los pronunciamientos importantes sobre este tema esta la afirmación (Mansi, Coll. Conc., VIII, 158) que basa la supremacía eclesiástica de la Iglesia Romana en las propias palabras de Jesucristo (Matt., 16, 18) y no en decretos conciliares. El prestigio aumentado de los primeros decretales papales, habitualmente atribuido al papado de Siricio (384-99), muy probablemente debe ser atribuido al papado de Dámaso ("Cánones Romanorum ad Gallos"; Babut, "Las decretales más antiguas", París, 1904). Este desarrollo de la administración papal, sobre todo en Occidente, trajo con él un gran aumento de grandeza externa. Esta magnificencia seglar, sin embargo, afectó las costumbres de muchos miembros del clero romano cuya vida y pretensiones mundanas, fueron amargamente reprobadas por San Jerónimo, provocando (el 29 de Julio del 370) que con un decreto de Emperador Valentiniano dirigido al papa, se prohibiera a los eclesiásticos y monjes (posteriormente a obispos y monjas) dirigirse a viudas y huérfanos para persuadirlos con la intención de obtener de ellos regalos y herencias. El papa hizo que la ley fuese estrictamente observada.
Dámaso restauró su propia iglesia (ahora iglesia de San Lorenzo en Dámaso) y la dotó con instalaciones para los archivos de la Iglesia Romana (vea ARCHIVOS VATICANOS). Construyó la basílica de San Sebastián en la Vía Apia (todavía visible) edificio de mármol conocido como la "Platonia" (Platona, pavimento de mármol) en honor al traslado temporal a ese lugar (año 258) de los cuerpos de los Santos Pedro y Pablo, y la decoró con una inscripción histórica importante (vea Northcote y Brownlow, Roma Subterránea). En la Vía Argentina, también construyó, entre los cementerios de Calixto y Domitilla, una basilicula, o pequeña iglesia, cuyas ruinas fueron descubiertas en 1902 y 1903, y donde, según el "Liber Pontificalis", el papa fue enterrado junto con su madre y su hermana. En esta ocasión el descubridor, Monseñor Wilpert, encontró también el epitafio de la madre del papa de la que ni sé sabia que su nombre era Lorenza, ni tampoco que había vivido los sesenta años de su viudez al servicio de Dios, y que murió a los ochenta y nueve años, después de haber visto a la cuarta generación de sus descendientes. Dámaso construyó en el Vaticano un baptisterio en honor de San Pedro y gravó en el una de sus inscripciones artísticas (Carmen 36), todavía conservada en las criptas Vaticanas. Desecó esta zona subterránea para que los cuerpos que se enterraran allí (beati sepulcrum juxta Petri) no pudieran ser afectados por agua estancada o por inundaciones. Su devoción extraordinaria a los mártires romanos ahora es muy bien conocida y se debe particularmente a los trabajos de Juan Bautista De Rossi.
Para darse cuenta de la gran restauración arquitectónica de las catacumbas y de sus características artísticas únicos tenemos las Cartas de Dámaso donde su amigo Furius Dionisius Filocalus plasmó los epitafios compuestos por Dámaso, (vea Northcote y Brownlow, "Roma Subterránea" 2 ed., Londres, 1878-79). El contenido dogmático de los epitafios de Dámaso (tituli) es importante (Northcote, Epitafios de las Catacumbas, Londres, 1878). También compuso varios resúmenes epigramas de diversos mártires y santos y algunos himnos, o Carmina, igualmente el resumen de San Jerónimo dice (Ep. 22, 22) que Dámaso los escribió en virginidad, ambos en prosa y en verso, pero ninguna de dichas obras se ha conservado. Para las pocas cartas de Dámaso (algunas de ellos espurias) que han sobrevivido, vea P.L., XIII, 347-76, y Jaffé, "Reg. Rom. Pontif." (Leipzig, 1885), nn. 232-254.